El gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, rechaza que tengan alguna discordia o rompimiento con el gobierno federal o el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell Ramírez, al no atender el semáforo epidemiológico nacional.

Joaquín González asegura que con el funcionario federal se ha trabajado de una manera coordinada; sin embargo, señala que el semáforo estatal o local es mucho más preciso, lo que les permite seguir adelante con el proceso de recuperación económica.

A pesar de que la pandemia por el Covid-19 provocó que Quintana Roo perdiera casi 100 mil empleos y tuviera una fuerte depresión financiera, el mandatario estatal afirma que todos los destinos turísticos de la entidad, así como los del Caribe mexicano, se encuentran listos para recibir a visitantes el día de hoy, aunque a 30% de su capacidad, pero siempre buscando transitar hacia los siguientes niveles.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el gobernador quintanarroense pide confianza a los turistas mexicanos y extranjeros, ya que, asevera, las empresas, negocios, hoteles, aeropuertos, estaciones de autobuses, restaurantes y parques temáticos han implementado todos los protocolos sanitarios en este destino, por lo que da todas las garantías profesionales de atención y salud.

Joaquín González se pronuncia por un nuevo pacto fiscal, pues indica que es fundamental revisar los convenios que hoy se tienen; además, llama a darle mayores atribuciones a los gobiernos locales en materia de impuestos y derechos ya existentes, porque esto les permitiría tener mayor captación de recursos.

¿Cómo va su entidad en el regreso y reactivación?

—Hemos iniciado un proceso de recuperación económica que se está dando de forma gradual, ordenada y basada en la responsabilidad de todos los quintanarroenses. Hasta el día de hoy ha ido avanzando de buena forma.

Hemos impulsado principalmente la actividad turística en la que podemos alcanzar niveles hasta de 30% de ocupación hotelera y de restaurantes.

Quintana Roo reporta una ocupación hotelera de alrededor de 27%, y con todos los indicios de que va a seguir incrementándose, pero para ello dependemos también de los colores del semáforo epidemiológico estatal, que permanece en la zona norte —que es donde se encuentra la mayor parte de los destinos turísticos— en color naranja, con estos porcentajes de 30% de ocupación.

Esto nos da un buen augurio; no obstante, al mismo tiempo requerimos continuar con las acciones necesarias para evitar un mayor número de contagios.

¿Por qué no hacer caso del semáforo epidemiológico federal y sí del suyo, que es a nivel local?

—Desde el principio de la publicación del semáforo epidemiológico federal habíamos comentado que era muy importante que hubiera un esquema de coordinación nacional; no obstante, no podía darse con las especificaciones que deberían en cada una de las regiones de México.

Además, se comentó que los semáforos locales tendrían mucho más atención de lo que pasaba realmente en cada una de las diferentes zonas del país y que iba a ser responsabilidad de cada uno de los estados poder manejar de mejor forma sus propios datos, y eso es lo que hemos estado haciendo.

Quintana Roo tiene un semáforo dividido en dos regiones: la norte y la sur. La primera maneja niveles de estabilidad en materia de contagios y de ocupación hospitalaria, que no es igual a lo que ha ocurrido en la segunda, en la zona sur, principalmente en Chetumal, en donde ha habido un incremento mayor de casos de Covid y donde se tienen niveles de ocupación hospitalaria más altos.

Entonces el semáforo epidemiólogico local nos deja ver de manera muy clara lo que pasa específicamente en cada una de las dos regiones, lo que da también una posibilidad de trabajo y de recuperación diferente, pues está basado en cifras que no alcanzaría el sistema nacional.

¿Entonces no es que tengan diferencias con el gobierno federal, sino que el semáforo local es más preciso?

—Así es. No hay una diferencia con ellos, hemos trabajado de manera coordinada. Por supuesto que hemos tenido desacuerdos en algunos puntos, por la misma forma en la que se ha llevado a cabo el cambio de variables, pero no han sido un tema de discordia o de rompimiento, sino al contrario: han aportado a un esquema de coordinación.

Sin embargo, efectivamente, [el semáforo epidemiológico local es] mucho más preciso con lo que está pasando en la región, y nos permite seguir adelante con este proceso de recuperación económica que para Quintana Roo es fundamental.

Aquí perdimos casi 100 mil empleos, fuimos el estado que perdió un mayor número, que tuvo una mayor depresión económica derivada de la epidemia.

¿Cancún está de pie y listo para recibir turistas o cuál sería su llamado a la sociedad?

—Cancún está listo para recibir a un mayor número de visitantes. Se han implementado profesionalmente todos los protocolos en cada una de las diferentes empresas, negocios, hoteles, aeropuertos, estaciones de autobuses, restaurantes y parques temáticos.

Todos le han entrado a la implementación de estas medidas que buscan dar confiabilidad hacia el destino y nos pueden permitir, por supuesto, recibir turistas con total garantía de atención, cuidado de la salud.

¿Es seguro y tranquilo ir a Cancún en estos momentos?

—Sí, a todos los destinos de Quintana Roo, del Caribe mexicano, en donde también ya estamos avanzando en ese sentido.

Estamos preparados para seguir en este proceso de recuperación y los destinos turísticos del estado están listos para recibir a la gente, y esperamos que esto sirva de mucho para el desarrollo de nuestro estado y de nuestro país. Sabemos que Quintana Roo es una fuente de ingresos muy importante para México y hoy lo requerimos más que nunca.

¿Cuál es su opinión acerca de un nuevo pacto fiscal?

—Es fundamental revisar los convenios que hoy tenemos, así como darle mayores atribuciones a los gobiernos locales en materia de impuestos y derechos ya existentes, ya que por las mismas formas de verificación y supervisión con las que se cuentan, se permitiría que tuviéramos mayor captación de recursos.

En la zona federal-marítimo-terrestre, por ejemplo, hasta hace algunos años, la zona federal generaba cero al país, pero en el momento en el que fue transferido a que los municipios y estados pudieran hacer uso y cobranza de él, se convirtió en un derecho que hoy le genera un importante ingreso local a gobiernos municipales y estatales.

Precisamente en la búsqueda de ampliar esa cobertura y crear nuevos impuestos o derechos que vengan a afectar a la comunidad, podríamos tener una mejor forma de administración y distribución de los derechos ya existentes.

Ahí radica la mejor verificación de los convenios de coordinación fiscal que hoy tenemos, que es generar y darle una mayor atribución a los gobiernos locales para la cobranza de algunos impuestos y derechos.

Es decir, aparte del nuevo pacto fiscal, que también les dieran la posibilidad de cobrar algunos impuestos.

—Claro, y si partimos del punto de vista de que con 20% de los derechos e impuestos que México tiene se obtiene 80% de los ingresos y recursos fiscales, hay 80% de oportunidad en esta revisión, que hoy la propia Secretaría de Hacienda y Crédito Público federal no alcanza a cubrir y a tener.

Sin embargo, si se transfieren algunas de esas atribuciones a los gobiernos locales, seguramente podríamos tener mejores resultados en materia de recaudación.

¿Qué otros rubros podrían cobrar ustedes a nivel local?

—Hay varios impuestos y derechos que se han venido analizando, sobre todo en temas, por ejemplo, de comercios con pocos niveles de ingresos, que para el gobierno federal se convierten en muy poco en cuanto a prioridad, pero que para los gobiernos locales se convierten en montos, que aunque no son elevados federalmente, sí pueden serlo desde el punto de vista local, y de una manera muy importante.

¿Está de acuerdo con la fórmula de 70 Federación, 20 estados y 10 municipios?

—También sería muy interesante poder verlo, porque esta forma de reparto generaría ingresos muy importantes para los municipios y estados.

Estamos a un mes de que inicie el proceso electoral y hay voces que acusan que los gobernadores podrían involucrarse y meter las manos.

—No lo hemos hecho y no lo vamos a hacer. En Quintana Roo respetamos el sentir del pueblo, lo que la población así requiera.

Yo soy un creyente total de la democracia, de la independencia completa que debe haber en materia de elecciones, y por supuesto que vamos a seguir respetando ese mismo camino.

A lo largo de estos años hemos demostrado que tenemos ese respeto con hechos, y vamos a seguir así, cuidándolo.

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