Tanto en México como en la Unión Europea, organismos, diplomáticos y analistas consideraron inaceptable la respuesta que el presidente Andrés Manuel López Obrador dio al Parlamento Europeo por lo aprobado en torno a la situación de los periodistas en el país, y señalaron que el contenido está lejos de toda proporción diplomática y es una vergüenza.

La reacción del presidente López Obrador a la resolución de condena que el jueves emitió el Parlamento Europeo por la violencia contra periodistas y defensores de derechos humanos es un intento de ocultar la grave realidad que se vive en México. “Es más fácil negar las cosas que asumirlas”, señaló a EL UNIVERSAL José Ignacio Salafranca, exeurodiputado del Partido Popular español.

El también vicepresidente del Consejo Federal Español del Movimiento Europeo y de la Fundación Euro-América recordó que el Parlamento Europeo “representa a 500 millones de ciudadanos de 27 Estados miembros de la Unión y tiene un compromiso indeclinable con la causa de los derechos humanos que no se predica a nivel regional, porque tiene un carácter planetario.

Salafranca mencionó que “quien no quiere razonar es un fanático; quien no sabe razonar es un necio y quien no puede razonar es un indigente intelectual, así que cada cual saque sus propias conclusiones”.

Por su parte, Jimena Reyes, directora para las Américas de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), dijo a este diario que usar —como se usaron en el comunicado del gobierno de México— términos como “panfleto”, “colonia”, “conquista”, “borregos” y “golpista” no contribuye al esfuerzo colectivo e internacional para resolver el problema de fondo: los asesinatos de periodistas y defensores en un contexto de impunidad y corrupción.

La activista responsable de posicionar en Bruselas temas de México y América Latina en la agenda de la Unión Europa explicó que si bien es cierto que decirle “entre líneas al Presidente que cambie por favor de actitud es algo fuerte”, también era “importante decirlo”, ya que es preocupante que los ataques y las descalificaciones a la prensa y a los defensores de derechos humanos vengan desde la silla presidencial.

A su vez, el secretario general de la Federación Internacional de Periodismo (FIP), Anthony Bellanger, celebró que los eurodiputados condenaran las amenazas, el acoso y el asesinato de periodistas y defensores de los derechos humanos en México, y pidiera a las autoridades que investiguen los crímenes.

“La FIP acoge la resolución europea y el reconocimiento de que los periodistas en México viven sus vidas bajo una amenaza diaria de muerte, secuestro y violencia, atrapados entre la brutalidad de los cárteles de la droga y la estigmatización de las autoridades, incluyendo el gobierno central”, dijo.

En México, el embajador Arturo Sarukhán subrayó que la respuesta es escandalosa, demencial y vergonzosa.

“Redactado al mejor estilo diplomático venezolano, nicaragüense o cubano”, escribió.

Agustín Gutiérrez Canet, embajador en retiro, subrayó que el comunicado difundido es vergonzoso, así como el lenguaje utilizado: “Ni el fondo ni la forma honran a la otrora respetada diplomacia mexicana. El comunicado niega, sin fundamento, que México y todas las naciones están sujetas al escrutinio internacional en materia de derechos humanos, incluido el derecho a la libertad de expresión”.

Por su parte, la exembajadora de México en Estados Unidos Martha Bárcena escribió en su cuenta de Twitter que el respeto al país y al gobierno se gana con una política exterior seria y consistente: “Una política interior respetuosa de los derechos humanos, entre ellos el de la libertad de expresión. Confrontar con un lenguaje grosero e inapropiado al @EuroPal_ES no es defender a México”.

La internacionalista Brenda Estefan consideró que con esa respuesta mexicana se pisotea la tradicional y respetada diplomacia del país. “Es una respuesta vergonzosa”, exclamó.

Por su parte, el embajador en retiro Héctor Cárdenas resaltó que el comunicado de la Presidencia sobre el Parlamento Europeo es una falta de respeto a un bloque que ha demostrado ser amigo de México: “Hablar con ese lenguaje es como si estuviera hablando en un mercado, insultando a los parlamentarios, ello ya ha generado críticas en todo el mundo”.

Cárdenas apostó porque esta situación no pase a mayores, toda vez que se trató de un asunto meramente político.

Sin embargo, añadió, un hecho así afecta la imagen de México y es algo que nunca se había visto en la historia de la diplomacia nacional.

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