El Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE) celebró su 50 aniversario con un logotipo conmemorativo que simboliza las tensiones inherentes a las . Este diseño integra tres elementos: una figura fracturada, un emblema de círculos concéntricos y la mención al "50 aniversario (1976-2026)", que tiene como intención reflejar el complejo equilibrio entre la reconstrucción del conocimiento y el respeto a los límites legales.

La figura "fracturada" hace alusión a la naturaleza fragmentada del delito, que se presenta no como un todo, sino como fragmentos dispersos que requieren ser interpretados con contexto y rigor. En el actual, la proliferación de datos aumenta el desafío de distinguir entre la cantidad de información y la verdad, lo que exige un análisis meticuloso, metódico y crítico, expresó la Institución en un comunicado.

Los círculos concéntricos, por su parte, representan la función de contención del derecho penal. Este símbolo alude tanto al enfoque centrado y metodológico de la investigación como a los límites morales y jurídicos que debe respetar el poder punitivo, como la legalidad, la proporcionalidad y el respeto a los derechos humanos. Así, la justicia penal solo puede considerarse legítima si mantiene un control interno sobre sus acciones, evitando tanto la impunidad como la injusticia por exceso

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En su medio siglo de existencia, el INACIPE ha consolidado la tarea de formar profesionales capaces de reconstruir hechos dispersos sin perder de vista el marco legal y ético. Cada generación enfrenta nuevos desafíos, desde la aparición de nuevas tecnologías hasta la evolución de la , pero siempre con el compromiso de respetar las garantías procesales y los principios fundamentales del derecho penal.

Este aniversario también subrayó que el trabajo en las ciencias penales no es una construcción aislada, sino un proceso continuo, fundamentado en aprendizajes acumulados y estándares consolidados.

"El aniversario subraya que la tensión entre reconstruir (mosaico) y contener (círculo) no es un dilema momentáneo, sino una tarea permanente. Cada generación recibe fragmentos —nuevos delitos, nuevas tecnologías, nuevas violencias— y debe ordenarlos sin traicionar el límite que legitima el castigo", detalló.

A lo largo de estos 50 años, el ha mantenido su misión de promover una justicia penal crítica, responsable y capaz de enfrentar los retos del presente y del futuro.

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"Leído desde su emblema conmemorativo, el INACIPE tiene, a 50 años de distancia, una tarea contemporánea clara: enseñar a construir conocimiento con piezas dispersas y, al mismo tiempo, enseñar a detenerse ante el límite", concluyó.

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mahc/apr

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