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“He tenido que reducir el uso del coche”, es una respuesta constante que dan capitalinos entrevistados al ser cuestionados sobre qué están haciendo para no verse afectados con el aumento a la gasolina premium que ha elevado sus precios debido al conflicto entre Irán y Estados Unidos, principalmente.
Ignacio lleva 29 años trabajando como taxista y entre el aumento de precio de la gasolina y la canasta básica señala que ahora “ya ni para comprar pan me alcanza”. El trabajador del volante comenta que también ha optado por cargar su auto con gasolina magna y no premium, como lo recomienda el fabricante, debido a que este tipo de combustible se ha mantenido en el tope acordado entre la Presidenta y los empresarios que es de 23.99 pesos o menos.
La “roja”, como también se le conoce a la premium, se ha llegado a encontrar hasta en 29 pesos en gasolinerías de la Ciudad de México, un precio entre dos y tres pesos más caro de antes de que comenzara el conflicto en Medio Oriente.

Rafael, abogado de profesión, responde que el aumento no ha sido exorbitante, pero que sí es algo que se siente en el bolsillo, por ello pide al gobierno hacer algo para mantener los precios. “Supuestamente somos un país petrolero y seguimos comprando a otros países para tener el combustible”.
Con la finalidad de detener el aumento de precios en los combustibles, el gobierno mexicano informó que para la semana del 2 al 8 de mayo aumentarán los estímulos a las gasolinas y entre ellos se anunció que la gasolina premium recibirá un apoyo de 26.53%, equivalente a 1.50 pesos por litro.

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