06 | DIC | 2019
“En CNDH no se debe nombrar a modo”
En la foto: Kenia López Rabadán, Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Senado. GERMÁN ESPINOSA. EL UNIVERSAL

“En CNDH no se debe nombrar a modo”

18/10/2019
03:52
Juan Arvizu
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Relación del gobierno actual con el organismo, lastimosa, dice; no se respetó a la Comisión de los Derechos Humanos, señala

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Con el proceso en marcha para que el Senado elija de entre 57 aspirantes al titular de la CNDH, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos, la senadora Kenia López Rabadán (PAN), previene que “los senadores de la mayoría, el gobierno mismo, no deben caer en la tentación de querer poner a un subordinado”.

Las comisiones unidas de Derechos Humanos y Justicia tienen la responsabilidad de integrar una terna, esta vez de entre 57 candidatos, para que el pleno elija ómbudsman, por mayoría calificada de dos tercios, en una decisión de Estado que acompañará a Andrés Manuel López Obrador el resto de su sexenio, y que López Rabadán propone se defina por unanimidad el próximo 31 de octubre.

Entrevistada en la Torre de Comisiones del Senado, Kenia López Rabadán se pronuncia por un perfil “absolutamente técnico”, con sensibilidad, desde luego, para llevar la agenda de derechos humanos; que tenga autonomía, independencia del gobierno actual; “que no se achique” ante otra polarización desde Palacio Nacional. “Se requiere alguien fuerte”, dice.

¿Este proceso tiene como antecedente el choque presidencial contra el ómbudsman?

—Formular recomendaciones es enmendar la plana a un gobierno, y a ninguno en el mundo le gusta. La relación de esta administración con un organismo autónomo de este nivel, de esta envergadura, pues fue, diría yo, lastimosa. No tuvo respeto por la CNDH, el cual se materializa al cumplir la ley, que dicta recibir el informe del ómbudsman. Es el primer gobierno en la historia que no lo recibió.

Es un parteaguas negativo la no aceptación de la recomendación de Estancias Infantiles, porque ni siquiera aceptaron que la secretaria de Bienestar acudiera al Senado a explicar, como lo establece la ley, por qué no se aceptó la recomendación. Se lastima a los mexicanos a quienes se tendría que proteger.

¿Esta circunstancia cómo podrá incidir en la selección del próximo presidente de la CNDH?

—Es algo que genera una expectativa muy alta sobre quién será el próximo titular, que justo acompañará el resto de la gestión sexenal.

Se hace necesario pensar en una persona que tenga independencia del gobierno actual, autonomía, la estatura necesaria para tomar decisiones, que no se achique ante una posible polarización nuevamente, como se ha tenido.

Creo que se requiere alguien absolutamente técnico y que además tenga la sensibilidad para poder estar en esta presidencia; alguien suficientemente fuerte para poder responder a la problemática que se está viviendo en nuestro país.

¿Cuál debe ser la principal preocupación en la comisión?

—Los temas de seguridad, pues desafortunadamente la espiral está creciendo. No hay una ruta clara de estrategia de contención de la inseguridad, lo cual genera violación a los derechos humanos, porque te quitan tu patrimonio, tu vida, te lesionan, te violentan.

Eso necesariamente debe estar acompañado de una institución protectora de derechos humanos a la altura de las circunstancias.

Siempre se ha buscado una presidencia fuerte, y hoy más que nunca se requiere, porque tenemos a un Poder Ejecutivo que ha dado muestras claras de que este rubro no le es cómodo, y por la violencia sin precedentes que desgraciadamente se está viviendo en México.

¿La CNDH tendrá una responsabilidad muy compleja?

—Es grande la responsabilidad para los senadores, porque los senadores de la mayoría, el gobierno mismo, no deben caer en la tentación de querer poner a un subordinado.

Es entendible, digamos, que se pueda construir un acuerdo sin polarización, que esta persona no tenga una filia ni una fobia, por el bien del país.

Que no esté obsesionado, digamos, por denostar al gobierno, pero tampoco que esté obsesionado por quedar bien con el gobierno. Ninguna de esas dos posiciones prestigiará a la CNDH.

¿Ayudará la transparencia en las presentaciones de candidatos?

—Claro. Nos va a ayudar muchísimo un proceso transparente, de parlamento abierto, de máxima publicidad, para que así tanto los aspirantes como los mismos senadores estemos claros de que debemos elegir a la mejor o al mejor, no a quien nos conviene o nos beneficia.

Es importante pensar que este país requiere contrapesos, y la CNDH en México, como cualquier organismo protector de derechos humanos en el mundo, justamente es un contrapeso.

Se aplica contrapeso al emitir recomendaciones cuando el gobierno viola derechos, y elegir un ómbudsman requiere de un espacio de reflexión de los senadores, de un análisis objetivo de la currícula de los aspirantes para encontrar a quien pueda transitar por dos terceras partes de la votación del pleno en el Senado.

Qué frágil es la expresión de los contrapesos en esta época, ¿como se ve en este tema?

—Hoy hay pocos contrapesos, muy pocos, y uno de ellos es éste [la Comisión Nacional de los Derechos Humanos]. Construir un contrapeso con el partido oficial va a ser una gran tarea, porque necesitamos que el partido oficial vote y encontrar una persona que no sea subordinada justo de su gobierno. Habremos de trabajarlo.

¿El nombramiento no se va a resolver tan fácil?

—Vamos a buscar el mayor de los acuerdos, ojalá y haya altura de miras de todos los partidos. No es fácil, esperemos lograrlo. Es no sólo construir dos terceras partes, sino en lo posible lograr unanimidad. Si eso lo consigue el Senado, será una gran oportunidad para generar una CNDH fuerte —más allá de intereses de partidos o de gobierno—, al servicio de los intereses de los mexicanos.

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