La ruptura entre el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y la Fundación Politécnico, iniciada desde 2025 y escalada por acusaciones mutuas de corrupción, desvío de recursos y control de más de 200 millones de pesos, tiene hoy a 39 estudiantes mexicanos becados en universidades del Reino Unido atrapados en una crisis económica y emocional: desde marzo pasado dejaron de recibir recursos para manutención y renta en una de las regiones más caras del mundo.
“Londres es carísimo. Lo que nos daban apenas alcanzaba para la renta y dos semanas de comida”, relata Mónica Calderón, estudiante de doctorado en Bioingeniería en la Queen Mary University of London, quien asegura que desde la notificación enviada el pasado 23 de marzo la beca quedó suspendida “temporalmente”, sin que exista claridad sobre cuándo volverán a recibir apoyo económico.
La joven de 28 años explica a EL UNIVERSAL que los estudiantes sabían desde julio de 2025 que existía una ruptura entre la Fundación Politécnico y el IPN, aunque nunca imaginaron que el conflicto terminaría afectando sus estudios y permanencia en Reino Unido.

La situación está al límite. Los estudiantes reciben alrededor de 880 libras mensuales, más 40 libras adicionales para transporte, monto que —dice— representa menos de la mitad de lo recomendado oficialmente por autoridades británicas para estudiantes internacionales en Londres.
“Eso cubre apenas un cuarto en un departamento y algo de comida. No hay manera de ahorrar”, lamenta.
A diferencia de otros estudiantes internacionales, los mexicanos tienen restricciones migratorias que les impiden trabajar tiempo completo.
“Sólo podemos trabajar 20 horas a la semana. Si trabajamos más, nos pueden quitar la visa”, dice Mónica.
Asegura que la presión económica ya comenzó a impactar gravemente la salud mental de varios estudiantes.
Aunque en su caso faltan apenas unos meses para concluir su tesis doctoral, advierte que otros compañeros enfrentan panoramas más delicados.
“Hay estudiantes que apenas llevan un año y todavía tienen tres años por delante. Si esto no se resuelve, corren el riesgo de perder sus doctorados y regresar a México sin terminar”.
La crisis estalló públicamente el pasado 20 de abril, cuando el IPN informó que desde el 11 de julio de 2025 quedó oficialmente roto el vínculo con la Fundación Politécnico.
Según el instituto, la decisión ocurrió luego de que la fundación “desconoció la participación del IPN en la toma de decisiones y la gestión de aportaciones voluntarias”.
El Politécnico anunció además la creación del Patronato Corazón Guinda y Blanco A.C., una asociación civil acorde con sus atribuciones y responsabilizó directamente a la fundación por la suspensión de las becas.
“Si no se les han pagado las becas a los estudiantes es porque la Fundación Politécnico no ha querido”, sostuvo el IPN.
Sin embargo, la fundación respondió con un duro comunicado en el que acusó al director general del IPN, Arturo Reyes Sandoval, de intentar tomar control ilegal del organismo y apropiarse de recursos destinados a estudiantes.
La organización sostuvo que el conflicto comenzó el 20 de febrero de 2025, cuando Reyes Sandoval intentó imponer al entonces secretario ejecutivo de la Cofaa, Noel Miranda Mendoza, como presidente de la fundación, pese a que los estatutos impiden que funcionarios ocupen ese cargo.
La fundación asegura que, tras negarse, el IPN rompió unilateralmente el convenio de colaboración y creó el Patronato Corazón Guinda y Blanco A.C., asociación que —afirma— no cuenta con autorización como donataria y ya maneja más de 350 millones de pesos provenientes de “aportaciones voluntarias”.
Denunció que estudiantes aspirantes al IPN fueron presionados para realizar depósitos bancarios ligados al nuevo patronato y acusó irregularidades administrativas y financieras.
El presidente de la Fundación Politécnico, Vicente Gutiérrez Camposeco, acusó que la administración de Reyes Sandoval pretendía apoderarse de 200 millones de pesos.
La confrontación escaló en diciembre de 2025, cuando la fundación presentó denuncias penales y civiles ante la Fiscalía General de la República (FGR) contra Reyes Sandoval por presunto peculado, tráfico de influencias y uso ilícito de atribuciones.
En paralelo, el IPN informó que, a petición de la Secretaría Anticorrupción, fue suspendido temporalmente Javier Tapia Santoyo, entonces secretario de Administración.
Mientras ambas partes se acusan mutuamente, los estudiantes aseguran haber quedado en medio del fuego cruzado institucional.
Muchos de los becarios, asegura Mónica, ya participan en investigaciones internacionales, publican artículos científicos y representan a México en congresos académicos.
La Fundación Politécnico también lanzó cuestionamientos sobre posibles irregularidades dentro del programa de becas en Reino Unido.
Señaló que detectó estudiantes con duplicidad de apoyos económicos entre la fundación y la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, además de alumnos que habrían solicitado manutención estando temporalmente en México.
No obstante, los estudiantes aseguran que ninguna de esas observaciones les ha sido aclarada formalmente y denuncian falta total de comunicación institucional.
El 30 de abril, Reyes Sandoval informó que sostuvo una reunión virtual con autoridades de la Queen Mary University of London para buscar alternativas de apoyo económico. Según el director, en los próximos días podrían concretarse acuerdos para reactivar el respaldo financiero.
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