Bruselas.— Europa está en alerta por la “turbulencia política” que ha generado el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos y entre los puntos conflictivos con potencial de estallar en el transcurso de este 2026 identifica la campaña estadounidense contra los cárteles de la droga.
En su Perspectiva 2026, el Equipo de Análisis e Investigación (ART, por sus siglas en inglés) del Consejo Europeo habla de 18 puntos conflictivos geopolíticos activos.
En primer lugar, menciona las campañas de Estados Unidos contra los cárteles de las drogas, incluyendo a México, y habla del “riesgo de escalada de acciones de Estados Unidos en la región, incluyendo nuevas intervenciones militares; riesgo de crisis económica e inestabilidad política en Venezuela”.
Bruselas prevé que el Hemisferio Occidental siga siendo el foco central de la Casa Blanca y advierte que la intervención en Venezuela debe servir como señal de peligro y punto de referencia de la interpretación de Trump de la Doctrina Monroe.
“La captura de Nicolás Maduro a principios de enero ha suscitado preocupación por el riesgo de sentar ‘un peligroso precedente’ y por la posible desestabilización regional, con Colombia, Cuba y México identificados como posibles objetivos futuros”.
Los expertos del máximo organismo de decisión de la Unión Europea (UE) ubican a México entre las potencias regionales y medias que tradicionalmente han desempeñado un papel importante en la escena internacional.
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Sostiene que México ha sobresalido en “diplomacia migratoria; liderazgo en la conservación de la biodiversidad; integración de la cadena de suministro aprovechando la deslocalización cercana”.
El socio estratégico de la UE se ha desenvuelto principalmente en el ámbito diplomático, económico y ambiental, pero no en el rubro de la seguridad, como sí ha sido el caso de otros actores de peso en sus respectivas regiones, como Turquía, Kenia, Nigeria y Egipto.
Pero como todo Estado, México también realiza maniobras transaccionales en sus relaciones con el exterior, por ejemplo, “se alinea con la política estadounidense al retirar los incentivos a los fabricantes chinos de vehículos eléctricos para proteger el modelo industrial basado en el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, a pesar del interés nacional en la inversión china.
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“A medida que Estados Unidos y China se vuelven cada vez más egocéntricos y los foros multilaterales se enfrentan a tensiones crecientes, las potencias regionales y medias están dando un paso al frente. En lugar de limitarse a protegerse de la rivalidad entre las grandes potencias, cada vez gestionan y median más las crisis, llenando los vacíos específicos creados por la retirada de Estados Unidos y el enfoque más regional de China”.
Señala que el panorama resultante es menos jerárquico y caracterizado por centros dispersos, formas de influencia más discretas y configuraciones flexibles y específicas para cada tema; formándose y disolviéndose de manera pragmática en torno a intereses específicos en lugar de valores compartidos. “Estos actores están contribuyendo a cambios graduales pero significativos en el funcionamiento de la política global. La influencia recae cada vez más en aquellos que pueden actuar con rapidez, formar coaliciones ad hoc y negociar concesiones en múltiples ámbitos, una dinámica que no encaja con la preferencia de la UE por una toma de decisiones basada en procesos y consensos”.
Tras el incendiario discurso del vicepresidente JD Vance el año pasado, Europa esperaba con cautela al secretario de Estado, Marco Rubio, en la Conferencia de Múnich, el foro político por excelencia para medir el estado de la relación transatlántica y el grado de compromiso con la seguridad colectiva.
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Si bien el discurso de Rubio fue conciliador, también fue condicional. Advirtió que mantendrán el compromiso con la alianza de larga data, si Europa asume una mayor responsabilidad con su propia seguridad y comparte los mismos valores que EU, que en palabras de Rubio “no tiene ningún interés en ser un guardián educado y ordenado del declive controlado de Occidente”.
De acuerdo con expertos del ART, “EU sigue siendo actor más poderoso del mundo, pero cada vez está más insatisfecho con el orden liberal que él mismo configuró. Para Washington, 2026 parece que estará marcado por la turbulencia política”. Sostiene que la sensación de que la administración Trump pierde poder, aumentará paulatinamente como resultado de diversos factores, entre otros, el caso Epstein, la crisis de vivienda asequible, su baja popularidad, la división al interior del Partido Republicano, las elecciones legislativas intermedias y un aniversario de 250 años de independencia marcado por polarización y riesgo de violencia política.
“Este contexto interno podría traducirse en una política exterior aún más activista, cada vez más moldeada por las presiones internas y el discurso ideológico”. Los analistas anticipan “una montaña rusa de guerras arancelarias, provocaciones militares e intimidación a los socios”.
Entre los otros puntos conflictivos en América, el reporte habla de Haití, en donde prevalece el riesgo de un aumento de la violencia entre las bandas delictivas y mayor inestabilidad.
“Dado que las nuevas ‘reglas del juego’ aún se están definiendo, el reto para la UE es garantizar que conserva no sólo la autonomía para jugar según sus propias reglas, sino también la capacidad para seguir dando forma al juego. Para ello, puede que sea necesario enfrentarse a realidades incómodas, deshacerse de suposiciones obsoletas y asegurarse una mejor posición mediante el desarrollo de capacidades acordes con los retos que se avecinan”.
El pasado 3 de septiembre, la Comisión Europea remitió al Consejo Europeo el acuerdo modernizado entre la UE y México, pacto que espera dotar a las relaciones de nuevas herramientas de integración. De acuerdo con información enviada a EL UNIVERSAL por la Comisión Europea, desde entonces el Consejo está analizando el instrumento jurídico. Una vez adopte la decisión, la UE y México podrán firmar el acuerdo. Posteriormente, ambas partes seguirán sus respectivos procedimientos para trabajar en su ratificación.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, espera el aval del Consejo para viajar a territorio mexicano y firmar el pacto renovado.
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