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El Paso, Texas.— El presidente estadounidense viajó ayer a El Paso, Texas, y a Dayton, Ohio, luego de los tiroteos del fin de semana que dejaron 31 muertos.
El mandatario se reunió, acompañado por su esposa, Melania, con heridos y familiares de las víctimas de las masacres. El gobernante defendió que su retórica no ha contribuido a la violencia de los tiroteos y, por el contrario, “une a la gente”.
Varios cientos de ciudadanos de El Paso, Las Cruces y Ciudad Juárez se reunieron desde el mediodía de ayer para manifestarse en su contra.
Con cartulinas que lo responsabilizaron por lo ocurrido, tanto por sus discursos racistas como por la política vigente de venta de armas en Estados Unidos, una numerosa multitud lo esperaba a unos metros del University Medical Center (UMC), donde el mandatario estuvo con al menos tres familias de los sobrevivientes, dijo Ryan Mielke, portavoz del hospital.
“Yo no quiero verlo”, expresó la abuela de Javier Amir Rodríguez, de 15 años, quien falleció en el tiroteo del pasado sábado.
“Estoy enojada y mortificada, nunca nos podremos deshacer de las armas en este país”, expresó una de las manifestantes, quien señaló que podrían existir leyes que ayudaran a evitar tragedias como la que ocurrió el sábado. Los manifestantes dejaron ver su tristeza y preocupación por no poder sentirse seguros, pero a la vez intentaron demostrar que la fuerza de El Paso es más grande que esta tragedia.
No obstante, más de una docena de estadounidenses que comparten las políticas e ideologías del presidente se reunieron también para corear: “Trump 2020”.
Ambos grupos se enfrentaron en las cercanías del UMC, donde la tensión por las diferencias ideológicas alcanzó los insultos verbales, pero finalmente el desencuentro no trascendió ante la advertencia de la policía de El Paso.
Durante el día, diversas personalidades fueron críticas con el mandatario. Tras su visita a Dayton, la alcaldesa Nan Whaley afirmó que le exigió acciones al presidente sobre el control de armas.
En una conferencia de prensa tras la visita, Whaley se cuestionó: “¿Creo que habrá otro tiroteo mañana o el viernes? Probablemente, porque Washington no actúa”, sobre la legislación de armas.
Ricardo Samaniego, juez del condado de El Paso, expresó: “Mientras el presidente viaja a nuestra comunidad, espero que su visita comience con la aceptación y el reconocimiento de la mala interpretación y la retórica negativa injusta que él mismo ha difundido”. Beto O’Rourke, precandidato demócrata, aseguró que la comunidad fronteriza tiene la respuesta a la violencia, puesto que pese a todo es una ciudad hospitalaria. En medio del dolor y enojo de la comunidad fronteriza se escuchó Amor eterno, de Juan Gabriel.
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