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Los dos últimos ex presidentes de Estados Unidos condenaron de forma parecida, con contundencia, la deriva política que está aplicando el actual inquilino de la Casa Blanca, Donald Trump, acusándole de intolerante, divisivo y contrario a los valores tradicionales del país.
En actos separados, pero con un mensaje parecido, tanto el demócrata Barack Obama como el republicano George W. Bush se saltaron la norma no escrita de no criticar a sus sucesores y lo hicieron de forma implícita, con mensajes duros y nada crípticos.
Obama lo hizo por duplicado, en dos mítines políticos para arropar a los candidatos demócratas para las gobernaciones de Nueva Jersey y Virginia. Sin tapujos y ante una audiencia entregada, que todavía le pide “cuatro años más” de mandato, Obama criticó las acciones “divisivas” de Trump, más características del “siglo XIX” que del mundo actual. “Muchas políticas que vemos ahora pensaba que estaban enterradas”, exclamó.
“Rechacemos las políticas de la división y del miedo. Abracemos una política que diga que todo el mundo cuenta, que todo el mundo merece una oportunidad, que todo el mundo tiene dignidad y valor, una política de esperanza”, resumió el ex presidente, asqueado por un ambiente político “enojado y sucio” basado en la “división y la distracción” que “infecta” el país. “Hay tipos que de forma deliberada demonizan a la gente diferente a ellos”, dijo, advirtiendo a Trump —de forma velada— que, tras ganar con una campaña divisiva, “no va a ser capaz de gobernar ni unir” al país.
Es por eso que el ex mandatario pidió alzar la voz para “mostrar al mundo” cuáles son los valores y prioridades de EU “que queremos enseñar a nuestros hijos”. El llamado de Obama a demostrar la contrariedad con las políticas de Trump a través del voto en las elecciones regionales fue contundente. “No podemos tomar ninguna elección por sentada. No sé si se han dado cuenta de eso”, ironizó, rememorando la sorpresa que supuso la victoria de Trump en las presidenciales del año pasado.
“Si alguien [es elegido y] hace cosas contrarias a lo que crees, no es su culpa, es la tuya [por no haber votado]”, advirtió el ex mandatario.
Horas antes, W. Bush había sido muy duro desde Nueva York con un discurso antitrumpista, a pesar que nunca lo mencionó por su nombre. “La intolerancia de cualquier tipo es una blasfemia contra el credo estadounidense”, declaró el ex presidente republicano, en una crítica a las divisiones impulsadas desde la Casa Blanca, especialmente contra los inmigrantes.
“Hemos visto el nacionalismo distorsionado en nativismo, olvidando el dinamismo que la inmigración siempre trajo a EU”, remarcó Bush hijo. Asimismo, criticó que los líderes políticos de ahora no cumplan con los estándares de modelos a seguir por los jóvenes, recordando que “el acoso y el prejuicio en nuestra vida pública sienta el tono nacional, da permiso a la crueldad y la intolerancia, y compromete la educación moral de la infancia”.
“La intolerancia parece alentada. Nuestros políticos parecen más vulnerables a las teorías conspiradoras y las invenciones”, se quejó el ex mandatario de EU.
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