Miami.— En un contexto de políticas restrictivas de los derechos de la mujer en , las ONG se han convertido en eje de resistencia y defensa de las estadounidenses.

Hoy, seis de estas ONG se presentan como punta de lanza ante los embates de la administración de : Planned Parenthood Federation of America (Federación Americana de Planificación Familiar, PPFA), National Organization for Women (Organización Nacional para las Mujeres, NOW), Ms. Foundation for Women (Fundación Ms. para las Mujeres), EMILYs List (la Lista de EMILY), Global Fund for Women (Fondo Global para las Mujeres) y Girls Who Code (Chicas que Codifican, o GWC).

Estas organizaciones colectivas protegen el acceso a la salud, amplían la representación política, sostienen a las organizaciones locales y abren rutas económicas para niñas y jóvenes y lo hace con estrategias claras a través de litigios, movilizaciones, financiamientos flexibles y formación técnica que responden a amenazas inmediatas hacia la mujer y construyen un poder duradero.

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Planned Parenthood Federation of America (PPFA) es la red clínica que provee servicios de salud sexual y reproductiva a millones de mujeres en la Unión Americana; su trabajo cotidiano sobre anticoncepción, detección de cáncer, atención prenatal y, donde la ley lo permite, servicios de aborto, la coloca en la primera línea cuando las políticas federales cambian y cuando se recortan fondos públicos.

Frente a las políticas de Trump contra los programas federales vinculados a la planificación familiar y a la salud reproductiva, Planned Parenthood ha lanzado litigios estratégicos, reorientado recursos a clínicas críticas y establecido alianzas con redes estatales para mantener servicios en comunidades rurales y urbanas marginadas. “La organización prioriza mantener puertas abiertas, personal capacitado y rutas de derivación cuando los recursos federales se vuelven inciertos”, dice a EL UNIVERSAL una representante de la ONG.

NOW nació para institucionalizar demandas del movimiento feminista y hoy actúa en tribunales, en legislaturas y en la calle. En la administración Trump, esta ONG ha identificado retrocesos en políticas públicas que afectan la seguridad económica, la protección contra la violencia y el acceso a servicios; su estrategia combina el litigio, la presión legislativa y la movilización de base para revertir o mitigar medidas que, en su análisis, dañan a las mujeres.

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“La mujer organizada en los capítulos de NOW actúa como multiplicadora: denuncia, acompaña casos, presiona a representantes y construye redes de apoyo que hacen tangibles los derechos reclamados”, señala a este diario una vocera de la organización.

La Ms. Foundation for Women opera como fondo filantrópico que prioriza subvenciones flexibles a organizaciones de base lideradas por mujeres; su aporte clave es financiar capacidades, no sólo proyectos, para que las iniciativas locales resistan cambios adversos en la política pública.

Manifestantes en la Marcha de las Mujeres, en el Edificio Hart del Senado, en Washington, el 12 de marzo de 2025. (Foto de Leigh Vogel / AFP)
Manifestantes en la Marcha de las Mujeres, en el Edificio Hart del Senado, en Washington, el 12 de marzo de 2025. (Foto de Leigh Vogel / AFP)

“Nuestra filantropía dirigida a movimientos que promueve la Ms. Foundation permite que los liderazgos comunitarios mantengan servicios esenciales, formen redes de solidaridad y sostengan campañas de incidencia cuando las fuentes gubernamentales se retraen”, escribió a este diario una de sus representantes; “la mujer que lidera una organización local financiada por la Ms. Foundation recibe, además de dinero, acompañamiento técnico que le permite profesionalizar su gestión y ampliar su impacto”.

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EMILYs List nació con la lógica de que el financiamiento temprano cataliza campañas políticas competitivas; hoy funciona como comité de acción política (PAC) que recluta, entrena y financia candidatas demócratas proelección, con énfasis en la representación de mujeres que defienden la autonomía reproductiva. Frente a la administración Trump, EMILYs List ha puesto la defensa del acceso al aborto y la autonomía reproductiva en el centro de su estrategia electoral, destinando recursos a distritos clave y profesionalizando campañas para convertir la movilización por derechos en representación política. La inversión temprana que promueve EMILYs List no es sólo financiera, “incluye capacitación en campañas, construcción de equipos y apoyo logístico que aumentan la probabilidad de victoria de candidatas que, una vez electas, pueden impulsar cambios legislativos”, subraya la vocería de EMILYs.

Red de seguridad

El Global Fund for Women financia grupos de base en contextos internacionales donde los espacios cívicos son frágiles; prioriza subvenciones directas y flexibles que permiten a organizaciones locales sostener trabajo en derechos humanos, salud y participación política.

Una representante explica a este diario que el fondo actúa como una red de seguridad para preservar la continuidad del trabajo local. “La solidaridad internacional que canaliza este fondo es una herramienta para sostener liderazgos que, de otro modo, quedarían aislados frente a cambios geopolíticos”.

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Girls Who Code (GWC) trabaja para cerrar la brecha de género en ciencias de la computación mediante programas educativos, clubes escolares y alianzas con empresas tecnológicas; su objetivo es crear trayectorias que permitan a niñas y jóvenes acceder a empleos en tecnología y a mayor autonomía económica. Aunque las prioridades educativas federales pueden variar con la administración Trump, el reto para GWC ha sido asegurar el financiamiento y las alianzas que sostengan programas en escuelas y comunidades con menos recursos; la organización ha respondido ampliando colaboraciones privadas y fortaleciendo su plataforma digital para mantener el alcance.

“La mujer joven que participa en Girls Who Code no sólo aprende habilidades técnicas, entra en redes profesionales y de mentoría que aumentan su probabilidad de acceder a empleos mejor remunerados y a posiciones de influencia en sectores clave”, describe GWC; “la formación tecnológica es, en este contexto, una estrategia de empoderamiento económico y de largo plazo para las mujeres”.

“La organización colectiva de mujeres transforma recursos dispersos en poder concentrado y de resultados medibles”, dice a EL UNIVERSAL la economista y empresaria María Díaz.

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La lección central es que la mujer organizada es la garantía más sólida para proteger sus derechos y ampliar sus oportunidades. “Cuando las organizaciones que apoyan y defienden a las mujeres, coordinan recursos y estrategias, la capacidad de defensa y de construcción de alternativas crece de forma exponencial. “Las políticas y la ley pueden cambiar, pero la organización sostenida de mujeres transforma esas variaciones en trayectorias de autonomía y en resultados concretos para comunidades enteras”, concluye María Díaz.

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