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“Mi hijo estaba sano”: habla padre de tzotzil que murió bajo custodia de ICE

Manuel Pérez rechaza la versión de que Royer se quitó la vida; tenía 18 años

Royer Pérez Jiménez llegó a Volusia, Florida, en 2023 y empezó a trabajar en un restaurante. Foto: Especial
01/04/2026 |05:00
Fredy Martín Pérez
Corresponsal en TabascoVer perfil

San Cristóbal de las Casas. Royer Pérez Jiménez, tzotzil de 18 años de edad, llevaba más de medio mes bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), cuando la madrugada del 16 de marzo fue hallado sin vida en el centro de detención en la ciudad de Moore Haven, en el condado de Glades, en Florida.





“Murió por un presunto suicidio; sin embargo, la causa oficial de su muerte, sigue bajo investigación”, dice el documento emitido por el centro de detención.

Pero Manuel, el padre de Royer, no lo cree. “Mi hijo no tenía enfermedades”. “Estaba sano”, afirma en entrevista con EL UNIVERSAL desde San Juan Chamula, en Chiapas, donde vive.

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Manuel cuenta que, desde que terminó la secundaria, en 2023, Royer estaba decidido a migrar a Estados Unidos, porque había visto que su tío, que vivía en Volusia, Florida, mandaba dinero a su familia. “Yo le dije que no fuera allá; le dije que estaba muy chamaco. Yo no quería que se fuera mi hijo”, explica.

Manuel intentó convencerlo de que esperara a cumplir los 18 años, pero Royer no quiso. El dueño del restaurante donde trabajaba su tío se ofreció a darle trabajo, así que, con apenas 15 años, partió al norte. “Él quería irse y se fue”, dice el padre.

Manuel no recuerda cuánto invirtió en el viaje de su hijo, pero hace tres años el costo de un viaje a Estados Unidos desde San Juan Chamula era de entre 180 mil a 200 mil pesos, principalmente para el pago a los coyotes.

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Las cosas no salieron como Royer pensaba. Ya en Volusia, se quedó solo, porque su tío fue detenido y deportado.

Manuel cuenta que su hijo trabajó tres años en el restaurante, pero “no hizo dinero. Cuando llegó (a Florida) estaba muy chamaco y no le pagaban mucho. Le pagaban poquito; por eso no juntó su dinero”.

El pasado 22 de enero, elementos de la Oficina del sheriff del condado de Volusia detuvieron a Royer. Él les dio un nombre falso, pero fue descubierto y acusado de “suplantación de identidad y resistencia a la autoridad”. El primero es considerado un delito grave en Estados Unidos. Ese mismo día, el ICE emitió una orden de detención.

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El 26 de febrero, Royer fue trasladado al centro de detención en Glades. Un documento oficial del ICE, fechado el 18 de marzo, señala que, a su ingreso, Royer “negó cualquier problema o preocupación de salud mental y respondió no a todas las preguntas sobre riesgo de suicidio”.

Desde el centro de detención, Royer habló varias veces con su padre. La última de ellas, el pasado 13 de marzo. El muchacho le contó que había tenido audiencia en la corte, pero que no había entendido casi nada de la resolución porque el juez no habló español.

Manuel afirmó que su hijo le dijo que firmaría su deportación a México, que no tenía alternativas para solicitar su estancia en Florida y que además se había quedado sin abogado porque el que tenía abandonó su caso.

“Mejor mañana (por el sábado 14 de marzo) voy a firmar papeles y me voy para allá (a San Juan Chamula)”, le dijo Royer a su padre.

El lunes 16 de marzo, Manuel recibió una llamada a su teléfono celular. “Pensé que era mi hijo, porque me llamaron desde la cárcel”, dijo a este diario. Pero no era Royer.

“Estoy buscando a un familiar de Royer”, le dijo un funcionario del centro de detención. “Soy su papá", contestó Manuel. El funcionario soltó de inmediato: “Pasó algo muy grave anoche. (Royer) se murió”.

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Sin digerir la noticia, Manuel preguntó: “¿Cómo que se murió?”. El hombre le explicó que el joven se quedó un rato solo y que "cuando regresamos ya estaba muerto”.

Manuel habló con el patrón de Royer para contarle lo que le habían dicho. El dueño del restaurante, a su vez, habló al número desde el cual le marcaron a Manuel y preguntó detalles sobre la muerte del joven.

“Se mató solo”, le dijo el funcionario del centro de detención. Pero Manuel insiste en que su hijo estaba sano.

El cuerpo del joven tzotzil se espera que llegue la próxima semana al barrio Noctic, de la comunidad Rancho Narváez.

Incluyendo a Royer, suman 14 los mexicanos que mueren bajo custodia del ICE o en operativos de control migratorio en Estados Unidos desde 2025. El gobierno mexicano ha pedido explicaciones al de Donald Trump y este lunes se anunció que México se suma, bajo la figura de Amigo de la Corte, a una demanda contra el ICE por las condiciones en los centros de detención de migrantes.

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