Bruselas.— La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, retorna a México con la misión de darle a las relaciones bilaterales una dimensión renovada para afrontar conjuntamente un contexto geopolítico incierto en el que algunos optan por la rivalidad y el aislamiento.
Considerada una de las mujeres más poderosas del Viejo Continente, la antigua ministra de Defensa de Alemania quiere conectar nuevamente a la Unión Europea (UE) con México no sólo para que haya más comercio, sino para que conjuntamente promuevan la defensa de la democracia, los derechos humanos y un orden internacional fundamentado en normas.
En entrevista exclusiva con EL UNIVERSAL realizada en el marco de la histórica firma del pacto que modernizará el marco institucional vigente desde 2020, adelanta, entre otros, que planteará reforzar la cooperación en materia de seguridad, probablemente mediante un diálogo sectorial en la materia.
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¿Cuáles son los principales beneficios que este acuerdo aportará a México y a la UE?
—En primer lugar, permítanme expresar lo mucho que me complace volver a México en un momento en el que llevamos nuestra asociación única a un nuevo nivel. La relación entre la Unión Europea y México siempre ha sido dinámica, vibrante y profundamente arraigada. Nuestro Acuerdo Global, firmado en 1997, fue uno de los más ambiciosos que Europa había celebrado jamás.
El acuerdo fue verdaderamente “global” desde el principio, porque aglutinaba el diálogo político, la cooperación, el comercio y la inversión. ¡Y estamos a punto de mejorar esta plataforma única!
Fortalecerá nuestros lazos económicos, creará nuevas oportunidades para las empresas y los trabajadores, y promoverá el crecimiento sostenible a ambos lados del Atlántico.
Al mismo tiempo, profundizará nuestra cooperación en materia de derechos humanos, reafirmará nuestro compromiso con el multilateralismo, la paz y la estabilidad mundial, e impulsará nuestra vocación compartida por la igualdad, la equidad y el empoderamiento de nuestros pueblos. El acuerdo también reflejará nuestros compromisos en virtud del Acuerdo de París sobre el clima y nuestra determinación de proteger nuestro planeta para las generaciones futuras. En resumen, reflejará quiénes somos como socios: ambiciosos, fiables, con visión de futuro y firmemente comprometidos con cumplir nuestras promesas a nuestros ciudadanos.
¿Qué cuestiones considera clave en su reunión con la presidenta Claudia Sheinbaum?
—El comercio será, por supuesto, un tema central de nuestras conversaciones. Nuestro objetivo es claro: llevar la asociación económica entre la UE y México al siguiente nivel. Existe un enorme potencial para crear aún más empleo, inversión e innovación a ambos lados del Atlántico. Y no partimos de cero. Desde que la Unión Europea y México firmaron el Acuerdo Global hace casi 30 años, el comercio entre nosotros se ha cuadruplicado. Esta asociación ha respaldado millones de puestos de trabajo directos e indirectos en México y ha reforzado el papel del país como puerta de entrada estratégica para las empresas europeas tanto en América del Norte como en América Latina. Por eso es tan importante esta visita. Queremos modernizar nuestra asociación para que esté plenamente preparada para afrontar los retos y oportunidades globales actuales. El objetivo es reforzar nuestra seguridad económica mediante cadenas de suministro más resilientes y diversificadas, al tiempo que se abren nuevas oportunidades para las empresas, los trabajadores, los agricultores y los consumidores de ambas partes. El acuerdo modernizado también generará importantes oportunidades para los productores mexicanos, al proteger y promover productos emblemáticos como el Café Veracruz, el chipotle mexicano, el jalapeño mexicano, el tequila y el mezcal. Al mismo tiempo, este acuerdo reflejará el tipo de comercio en el que creemos: un comercio justo, sostenible y en consonancia con nuestros valores. Eso significa compromisos firmes en materia de derechos laborales, igualdad de género, protección del medio ambiente y la aplicación del Acuerdo de París sobre el clima. Porque el crecimiento económico y el progreso social deben ir de la mano.
¿En qué ámbitos ve otras oportunidades para estrechar lazos, más allá del comercio?
—La próxima Cumbre UE-México es una oportunidad histórica para reforzar nuestra Asociación Estratégica en todos los ámbitos, y mucho más allá del comercio. Vemos grandes oportunidades, por ejemplo, en las transiciones ecológica y digital. El gran potencial de México en materia de energías renovables lo convierte en un socio natural en ámbitos como el hidrógeno verde, las materias primas críticas y la economía circular. Y su dinámico sector tecnológico ofrece muchas oportunidades de cooperación en materia de 5G, inteligencia artificial, ciberseguridad y semiconductores. También abordaremos un tema que nos toca de cerca: la igualdad de género. Quiero que Europa y México sigan defendiendo juntos los derechos de las mujeres y la igualdad de oportunidades a escala mundial. Por último, debatiremos cómo reforzar la cooperación en materia de seguridad, incluso mediante un posible diálogo específico sobre seguridad, ya que garantizar la seguridad de nuestros ciudadanos es una prioridad compartida.
¿Cuáles son los principales retos en la relación entre la UE y México?
—No hemos celebrado una cumbre en más de una década, por lo que esta será una oportunidad para que viejos amigos retomen el contacto y miren juntos hacia el futuro. En un momento de gran incertidumbre geopolítica, esta cumbre debe ser la ocasión para reafirmar nuestro compromiso común con la democracia, los derechos humanos y un orden internacional basado en normas. Al igual que todos los socios cercanos, debemos seguir adaptándonos a un panorama mundial en rápida evolución. La crisis en Medio Oriente, por ejemplo, ha puesto de manifiesto cómo las tensiones geopolíticas pueden tener efectos de gran alcance en los mercados energéticos y las cadenas de suministro de todo el mundo. Por eso es tan importante reforzar la resiliencia de nuestras economías mediante una mayor diversificación del comercio y la inversión. Al mismo tiempo, mientras algunos recurren a la competencia y al aislamiento, debemos seguir demostrando y convenciendo a nuestros ciudadanos de que la apertura, la cooperación y la asociación son el mejor camino hacia la prosperidad compartida y la estabilidad a largo plazo.
¿Cómo encaja el nuevo acuerdo en la estrategia Global Gateway de la UE?
—La idea es acudir a la cumbre con un importante paquete de inversiones de Global Gateway para respaldar nuestro acuerdo global modernizado. De modo que impulse su aplicación. Y para que también se ajuste al propio Plan México de la presidenta Sheinbaum. Nuestra primera prioridad conjunta es impulsar la transición hacia las energías limpias, especialmente con la generación de energía solar y eólica, proyectos de movilidad limpia y el uso de bonos verdes. También queremos apoyar a las industrias estratégicas que crearán empleo y valor local, desde la industria farmacéutica hasta la economía circular. Y dado que Global Gateway se basa en una asociación mutuamente beneficiosa, crearemos diálogos temáticos para orientar las inversiones.
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