Miami.— Stephanie Cli-fford, conocida profesionalmente como Stormy Daniels, es una figura multifacética que ha dejado su huella tanto en la industria del entretenimiento para adultos como en la esfera política estadounidense. Nacida el 17 de marzo de 1979 en Baton Rouge, Loui-siana, su camino hacia la fama ha estado lleno de giros inesperados, desde sus inicios en el mundo del striptease hasta convertirse en una directora y actriz galardonada en la industria del cine para adultos y, finalmente, en una figura central debido a una política de muy alto perfil.

Daniels comenzó su carrera en el entretenimiento para adultos a finales de los años 90, primero como stripper y luego haciendo la transición a la actuación y dirección de películas para adultos.

Rápidamente ganó reconocimiento por su trabajo, recibiendo numerosos premios de la industria por su actuación y dirección. Su talento y entrega de trabajo la llevaron a firmar contratos exclusivos con algunas de las compañías más prominentes del sector, consolidando su estatus como una de las figuras más reconocibles de la industria.

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Además de su carrera en el entretenimiento para adultos, Daniels ha mostrado una notable versatilidad, incursionando en otros ámbitos del entretenimiento y cultura. Ha hecho apariciones en películas y series de televisión convencionales, escribió y dirigió proyectos fuera del género adulto y ha participado en campañas de derechos de los animales y otros activismos sociales.

Su vida personal ha sido tan pública como su carrera, especialmente después de su involucramiento en un escándalo político de gran magnitud en 2018, relacionado con el entonces presidente Donald Trump.

Su decisión de hablar públicamente sobre su encuentro con Trump y el posterior acuerdo de confidencialidad pusieron a Daniels en el centro de un torbellino mediático y legal, ampliando su notoriedad más allá del entretenimiento para adultos y convirtiéndola en una figura conocida a nivel mundial.

¿Cómo se conocieron y qué sucedió?

Se dice que Stormy Daniels y Trump se conocieron en julio de 2006, durante un torneo de golf celebrado en Lake Tahoe, un evento repleto de celebridades y figuras públicas. Según Daniels, su interacción inicial fue cordial, lo que llevó a Trump a invitarla a cenar. El encuentro, que supuestamente tuvo lugar en la suite del republicano, marcó el comienzo de su relación. Daniels ha afirmado que mantuvieron relaciones sexuales esa noche, siendo el inicio de una breve aventura.

La relación no se mantuvo en el anonimato por mucho tiempo. Aunque sólo se vieron unas pocas veces entre 2006 y 2007, la existencia de esta aventura salió a la luz pública años después, cuando Daniels dio una entrevista a una revista en 2011; sin embargo, fue hasta 2016, en el clímax de la campaña presidencial de Trump, que la historia ganó un nuevo nivel de notoriedad.

En el periodo previo a las elecciones de 2016, con la intención de evitar que Daniels hablara públicamente sobre su relación, gente cercana a Trump le ofreció dinero a cambio de su silencio. Michael Cohen, entonces abogado personal del republicano, admitió haber hecho un pago de 130 mil dólares a la actriz en octubre de 2016, antes de las elecciones presidenciales. El desembolso fue hecho a través de una compañía del exmandatario, el cual se hizo con el fin de asegurar un acuerdo de no divulgación de la relación entre ambos personajes.

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La existencia del acuerdo y el pago salieron a la luz en enero de 2018, desencadenando un escándalo de enormes proporciones. El hecho de que el pago se hubiera realizado antes de las elecciones presidenciales planteó preguntas sobre su legalidad y si constituía una contribución de campaña no declarada. Este escándalo abrió una caja de Pandora legal y ética, provocando investigaciones y un intenso escrutinio público.

Cohen fue eventualmente condenado a prisión por cargos que incluían violaciones de financiamiento de campaña relacionadas con este pago, entre otros delitos.

Mientras tanto, Trump negó haber tenido una aventura con Daniels, aunque admitió el reembolso a Cohen por el pago realizado a ésta, argumentando que no tenía nada que ver con la campaña.

Los 130 mil dólares iniciales los pagó Cohen de su bolsillo y posteriormente una de las empresas de Trump le reembolsó el monto, el cual fue reportado como gasto de campaña, tratando de ocultar la relación y el objeto del dinero.

Multifacética

Quienes conocen a Daniels tienden a describirla como una persona de multifacéticas dimensiones, que trascienden ampliamente su posición mediática. De acuerdo con diversas publicaciones, se habla de ella no sólo como una profesional talentosa y determinada en su campo, sino también como alguien dotado de una inteligencia aguda y un ingenio rápido.

Quienes la conocen en un contexto más personal o profesional han descrito su sorprendente accesibilidad y calidez. A pesar de su fama y las controversias que la han rodeado, Daniels, casada tres veces, madre de una hija, se describe como un ser humano auténtico y sin pretensiones. Se le conoce como una persona con un notable sentido del humor que la ha ayudado a navegar por las aguas a menudo turbulentas de la vida pública, aseguran.

Con Trump, pasó de ser su amante a una enemiga de cuidado. No sólo se burló de las partes íntimas de Trump, calificándolas de “más pequeñas que el promedio”, sino también de haber sido quien convirtió al republicano en el primer expresidente en la historia de Estados Unidos en haber sido fichado. “¡Guau! Es una hermosa mañana. Siempre ha sido mi sueño tomar un café en el porche de mi granja y ver pastar a mi hermoso caballo. ¿Pasa algo emocionante hoy?”, posteó en X previo al fichaje.

Sus conocidos destacan la inteligencia y perspicacia para los negocios de Daniels, una empresaria astuta que expandió su marca personal a diversas áreas, desde la escritura hasta la comedia, pasando por el desarrollo de productos.

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El juicio contra el exmandatario

Al expresidente Trump se le acusa de 34 cargos de falsificación de registros comerciales, un delito que normalmente se considera menor en el estado de Nueva York; sin embargo, los fiscales pueden elevar la gravedad del cargo si creen que una persona ha falsificado registros comerciales para cometer otro delito o para ocultar la comisión de un ilícito.

De acuerdo con especialistas consultados, en este caso, los fiscales deben demostrar que Trump mantuvo registros comerciales falsos con la intención de ocultar el pago de 130 mil dólares a Daniels en los días previos a las elecciones de 2016 para encubrir una supuesta aventura amorosa de 2006. Cada cargo representa una instancia separada de supuesta mala conducta, pero no un delito diferente.

Si Trump es declarado culpable de los cargos de fraude contable, podría enfrentar una sentencia de hasta cuatro años por cada cargo, lo que suma hasta 136 años de prisión. Sin embargo, dado que son delitos menores, Trump no necesariamente pasaría tiempo en la cárcel. A pesar de la gravedad de los cargos, la realidad es que el resultado del juicio aún está por determinarse.

El juicio estaba programado para marzo, pero fue pospuesto y se espera que inicie este lunes 15 de abril.

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