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San José.— Sin quererlo, Lucía comenzó a ser identificada en un pueblo de Nicaragua como “la mujer del sacerdote”. Con 13 años, la nicaragüense empezó a ser abusada sexualmente por el cura católico y, con 14, quedó embarazada y atrapada por el estigma social en Nicaragua, país que, al igual que El Salvador, Honduras, Haití, República Dominicana, Surinam y Jamaica, el aborto en cualquier circunstancia está prohibido.
Con el nombre de Lucía para preservar su anonimato, el caso fue revelado a EL UNIVERSAL por el Centro de Derechos Reproductivos, organización mundial de derechos humanos con oficina en Colombia. El aborto en Nicaragua está penalizado en cualquier circunstancia y sin excepción, incluso cuando hay riesgo para la vida o salud de la embarazada, recordó el Centro.
Tras ser abusada sexualmente por un sacerdote durante más de un año, Lucía descubrió, a los 14 años, que estaba embarazada y quedó aislada socialmente, mientras su comunidad la señaló como “la mujer del sacerdote”.
La adolescente se vio obligada a abandonar la escuela con el estigma de la violencia sexual. “El sacerdote no ha enfrentado consecuencias legales por sus delitos, a pesar de que su paradero era conocido y que había una denuncia oficial y una prueba” que demostró que es el padre, precisó el centro. “A Lucía nunca se le ofreció acceso a servicios sexuales y reproductivos. Hasta ahora Lucía no ha recibido justicia por los crímenes cometidos contra ella y las violaciones a los derechos humanos que sufrió”, informó.
Tampoco Susana, otro nombre ficticio, cuyo abuelo comenzó a abusar sexualmente de ella cuando tenía seis años. A los 13 quedó embarazada. Sin apoyo sicológico y legal ni servicios de salud sexual y reproductiva, Susana careció de atención médica durante su embarazo. Tras dar a luz, recibió amenazas de muerte de su abuelo, relató el centro.
“Ella ha intentado en varias ocasiones presentar quejas a la policía, pero cada vez le dijeron que no tenían la jurisdicción adecuada para tomar medidas. Su denuncia penal fue rechazada cinco veces y luego archivada bajo el argumento de que ella no hizo seguimiento”, lamentó. De acuerdo con el centro, “ella todavía huye de su agresor”.
Hoy, tanto Lucía como Susana están a la espera de que se les haga justicia.
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