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El presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, pidió ayer al gobierno español de Mariano Rajoy que acepte que un tercer actor medie para normalizar la relación entre Madrid y Barcelona para “restablecer la normalidad institucional”.
A pesar de esta oferta de diálogo, Puigdemont insistió en que declarará la independencia “en los próximos días”, cuando tenga los resultados oficiales de la consulta ilegal del domingo. “El referéndum de independencia es vinculante y sobre él tenemos que tomar decisiones políticas”, dijo.
El presidente catalán reclamó también que la Policía Nacional y la Guardia Civil se retiren de Cataluña en vísperas del paro general convocado en protesta por las cargas policiales durante las votaciones, que se cerraron con un apoyo de 90% a la independencia catalana y casi 900 heridos.
El presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, sigue ignorando la amenaza de una declaración de independencia e inició una ronda de encuentros con el Partido Socialista y los liberales de Ciudadanos para explorar soluciones a la crisis. Rajoy no tiene previsto comparecer ante el parlamento español para hablar del problema hasta el 10 de octubre.
La batalla de Cataluña tiene un importante frente en la opinión pública internacional. Por eso ayer Puigdemont se mostró decepcionado porque la Unión Europea no apoye sus posiciones tras las imágenes de excesos policiales del domingo. “Como ciudadano europeo creo que no se puede mirar a otro lado y decir que es un asunto interno cuando se violan derechos humanos”, indicó.
Estas imágenes le han granjeado simpatías a los separatistas, pero nada parecido al arbitraje internacional que persiguen. El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, dijo en Twitter que habló con Rajoy para asegurarle que compartía sus argumentos constitucionales, pero que le había pedido “buscar la forma de evitar una mayor escalada en el uso de la fuerza”.
El Govern de Puigdemont logró con estas declaraciones parte del eco internacional que persigue, pero son insuficientes después de que Francia, Alemania y Holanda apoyaran a Rajoy en su defensa de “la unidad constitucional de España”.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, recordó que él “no tiene más que un sólo interlocutor, que es Rajoy”. El primer ministro de Holanda, Mark Rutte, afirmó que el gobierno español está “en su derecho” de llevar a cabo acciones en contra de un referéndum ilegal, a pesar de recomendar la vía del diálogo. En Alemania, un portavoz de la canciller, Angela Merkel, confió en que la situación se calme, siempre “sobre la base del Estado de derecho y el diálogo y, por supuesto, en el marco de la Constitución española”.
Dentro de Cataluña los independentistas intentan capitalizar la agitación social. Hoy está convocada una jornada de paros en protesta, que tendrá gran apoyo de asociaciones nacionalistas. Tras un intenso debate, los dos grandes sindicatos españoles, Comisiones Obreras y UGT decidieron no secundarlo. “En ningún caso vamos a avalar posiciones que den cobertura a la declaración unilateral de independencia”, declararon.
Las voces que le piden a Puigdemont que frene esa declaración se mantienen firmes. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, recordó ayer que el referéndum no contó con garantías de que el voto fuese limpio, y que pese a movilizar a 2.2 millones catalanes, estos representan sólo 42% del censo. Por ello, avisó de que declarar una república sin consenso interno ni apoyos externos “no es la mejor respuesta” a la situación de Cataluña, que considera “muy grave”.
En tanto, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México indicó a través de un comunicado que el gobierno federal ha dado seguimiento al proceso en Cataluña y “lamenta los hechos de violencia que tuvieron lugar el 1 de octubre”.
La Cancillería destacó que “México confía en que todos los involucrados encontrarán una solución pacífica y negociada a sus diferencias, con pleno respeto a la Constitución Española y a las instituciones del Estado”.
El gobierno mexicano recordó que la nación guarda “profundos lazos históricos y culturales con España, uno de nuestros principales socios en Europa y el mundo”.
La SRE abogó porque en España se logre la unión, para que “todos se sientan incluidos, dentro de la legalidad y las instituciones democráticas”.
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