El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, saludó este sábado la adopción de su gigantesco plan de inversiones en infraestructura, considerándolo "un avance colosal" logrado tras meses de complicadas negociaciones.
Afirmó que promulgaría esta ley "pronto", por un monto de 1.2 billones de dólares, que recibió el aval definitivo del Congreso estadounidense el viernes por la noche, con el apoyo de la gran mayoría de demócratas pero también de un puñado de republicanos.
"A todos aquellos que se sienten abandonados y marginados por una economía que cambia tan rápidamente: esta ley es para ustedes", aseguró el presidente demócrata, y dijo que los empleos que se crearán a partir de esta norma "no necesitarán diploma universitario".

También se comprometió a hacer que el Congreso vote su plan de reformas sociales y ecológicas, aún bloqueado por las divisiones internas en el campo demócrata.
"Seré claro: vamos a aprobarlo en la Cámara de Representantes y vamos a aprobarlo en el Senado", afirmó, estimando que el proyecto de ley "Build Back Better" (Reconstruir mejor), por un monto de 1,7 billones de dólares, sería una "inversión histórica".
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Interrogado acerca de la razón de su optimismo, Biden respondió sonriente: "Yo".
El veterano exsenador debía demostrar su capacidad negociadora, que tanto se había alabado durante la campaña electoral contra Donald Trump pero que hasta el momento no le había permitido superar las divisiones entre la izquierda y los centristas al interior del Partido Demócrata.
Pero el vaso de sus planes de reforma, que suponen una inversión de alrededor de 3 billones de dólares en diez años para remodelar el estado de bienestar, está colmado solo a la mitad.
Biden
aún no ha podido convencer a un puñado de legisladores demócratas moderados para que también voten los 1,75 billones de dólares del componente social y ecológico del plan, que prevé, por ejemplo, guarderías para todos los niños, una profunda mejora en la cobertura de salud e inversiones significativas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
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Llamado "Build Back Better" (BBB) ("Reconstruir mejor"), ese dispositivo permanece en un limbo.
El sábado, desde la Casa Blanca, el presidente volvió a comprometerse a que el Congreso lo vote.
"Seré claro: se va a aprobar en la Cámara de Representantes y se va a aprobar en el Senado", dijo, refiriéndose a "una inversión histórica" que, según él, no agravará la inflación ni el déficit público y aumentará los impuestos solo para los muy ricos.
Sin embargo, aunque predice una revisión por parte de la Cámara en la semana del 15 de noviembre, cuando cumplirá 79 años, el presidente no ha fijado aún una fecha límite para la adopción final de su proyecto social.
En el Senado, el demócrata centrista de West Virginia Joe Manchin, sigue resistiendo, dificultando cualquier pronóstico acerca de si el plan será finalmente adoptado.
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Gracias a sus constantes negociaciones entre bambalinas, el 46 presidente de Estados Unidos ha logrado desbloquear un acuerdo en su partido para permitir la adopción del proyecto de infraestructuras.
Los legisladores moderados de la Cámara de Representantes se comprometieron a votar el plan BBB si una evaluación de los servicios del Congreso, esperada para los próximos días, confirma la cuantificación de su costo para las finanzas públicas.
Ese anuncio permitió que la gran mayoría de los legisladores del ala progresista del Partido Demócrata, que inicialmente habían reclamado una votación casi simultánea de los dos planes, apoyaran a su vez el texto sobre infraestructuras, a pesar de que seis de sus integrantes votaron finalmente en contra.
lsm