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Cuando la radio era miembro de la familia

Hace décadas la radio reforzaba la unión familiar cuando todos se reunían en torno al aparato receptor para escuchar a sus artistas favoritos o las radionovelas para luego conversar mientras comían o cenaban. Hoy esa costumbre quedó atrás
Un grupo de jóvenes reunidas en la sala de un hogar a escuchar con atención la programación que ofrecía la radio de la década de los años 50.
15/06/2019
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Texto: Edna Patricia Carreón Guevara
Diseño web: Miguel Ángel Garnica
 

Desde sus inicios en México, en los años 20, la radio ha sido un medio de comunicación que desde su invención tuvo mucha aceptación entre las familias mexicanas.

Para no morir ante los avances tecnológicos, este medio ha tenido que adaptarse y cambiar enormemente en el lapso de sus 122 años de existencia desde su aparición a nivel mundial en 1896.

Guadalupe Aceves ama de casa de 70 años recuerda con cariño esas épocas en las que oía la radio con sus primos y con sus hermanos, ya sea en la cocina o en la sala mientras todos comían palomitas de maíz o panecitos, “antes la radio nos daba la oportunidad de estar junto con la familia, de convivir”, comenta.

Lupita también considera que ahora los celulares y las nuevas tecnologías están aislando a las personas, porque cada quien está con su propia pantalla y cada integrante de la familia se encierra en su propia recámara. 

Ella evoca su infancia cuando, junto con sus primos y sus hermanos, escuchaba a Chabelo en la radio; al mismo tiempo, entre todos cantaban las canciones del programa. Dice que se las aprendían y luego en la escuela ya tenían un juego nuevo.

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Guadalupe Aceves al lado de su pequeño aparato de radio, que se encuentra en la cocina de su casa.

La radio logró ser parte de los hogares entre las décadas de los 20 a los 50, cuando gozaba de gran popularidad entre las masas, antes de que tuviera que competir contra la Televisión, de acuerdo con la investigadora María Trinidad Beltrán, quien afirma que se consolidaría en septiembre de 1929 en Estados Unidos y luego en México también en el mes de septiembre pero de 1950.

Según De Fleur en su libro de la Teoría de Comunicación de Masas, con la llegada del nuevo invento de la televisión, la radio se las comenzó a ingeniar de manera lenta pero progresiva, para ser escuchada en los horarios en los que no se le podía prestar atención a la televisión, como en la mañana al conducir, o en a la hora del trabajo.
 

Militar, el origen de la radio

A decir del maestro en filosofía y medios de comunicación de la Universidad Latinoamericana, Wilbert Ordoñez, el origen de la radio es militar, a diferencia de otros medios de comunicación, la radio fue creada y desarrollada específicamente para que en las dos guerras mundiales mejoraran las comunicaciones de ambos bandos, explica.

En la Segunda Guerra Mundial, los alemanes estaban en torno a la radio para saber cómo les iba a ir en el conflicto, así como la forma en la que se iba dando la guerra, incluso se le utilizaba para intentar predecir quién resultaría ganador en la disputa.

La radio es “como este punto medio en el que todos tenemos que estar en torno a para estar bien informados” explica Wilbert.

De modo que “es un medio que nos atrapa y nos atrae” dice Ordoñez y agrega que al ser un medio ciego se presta para que nos sentemos y nos unifiquemos. De esta forma, este medio de comunicación fue un elemento clave y de gran importancia pero no se planeó que fuera para la reunión de las familias mexicanas.

Afirma que el objetivo de la radio no era unir a las familias; sin embargo, las familias hicieron de ella un punto importante para estar en el centro de, incluso podemos decirlo en cómo se armaban las salas:” …estaba la mesa y en una esquinita en el centro de la pared el aparato de radio para poder estar en todo momento, en las casas diríamos, de nuestros abuelos" añade.

Otra experiencia de cómo es que la radio era parte de la familia, es la historia de Graciela Covarrubias, jubilada de 64 años de edad, quien afirma que cuando era niña le gustaba escuchar la radio con sus ocho hermanos. Recuerda que si en ese momento estaban todos en casa, oían música y pasaban un rato muy agradable, “hasta bailábamos, cantábamos, éramos ocho, imagínate, se hacía la fiesta”, comenta.

Para la señora Graciela “era una forma de convivir más bonita (con la radio) que con la televisión….ahí nos sentábamos, y pues comíamos frutita… sandia o manzanas”.

La entrevistada añade que en su casa casi no se acostumbraba ver la televisión, en cambio jugaba mucho con sus hermanos. Ella considera que gran parte de la integración familiar que había en ese entonces se debía al aparato de radio, porque estaban ahí todos juntos y además comentaban.

La señora Covarrubias afirma que la televisión separa porque, a menos que la vean al mismo tiempo varias personas y después comenten lo que vieron, puede unir un poco, pero no igual que como lo hacía la radio en su momento, cuando todos los miembros de la familia se sentaban a oírla.

Ella percibe que a la televisión cada quien la ve en su cuarto y así no hay convivencia. Además, desde su punto de vista la televisión enajena y no permite hacer otras actividades, mientras se le está mirando.

"La radio puede ser muchas cosas a la vez, dependiendo del punto de vista de quien la escucha. Unas veces es una grata compañía cuando nos encontramos solos, otras se convierte en una importante fuente de información y hasta hay ocasiones en las que se vuelve el vehículo para gastar alguna broma o mandar un saludo a un ser querido”, afirma en su tesis el investigador Juan Salvador Gaytán.

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La actriz Prudencia Grifell sintoniza un aparato de radio en la comodidad de una sala, al parecer durante un atardecer. Década de los años 50. Colección Villasana/Torres.

A decir del investigador Juan Salvador Gaytán Hernández, algunos historiadores se han empeñado en que alguien sea el padre de la radio, aunque por los años 20 haya habido gran cantidad de precursores que podrían ser merecedores de dicho reconocimiento. 

Este nombramiento por antigüedad se lo han otorgado a Constantino de Tárnava, ingeniero encargado de establecer en Monterrey una estación en 1919, en la que realizó múltiples experimentos los cuales tuvieron mucha popularidad entre la gente.

Luego en septiembre de 1923 inició transmisiones la estación del Buen Tono la cual se convertiría en 1930 en la XEB, la B grande de México, según un sitio en internet de divulgación tecnológica.

Cuando Emilio Azcárraga Vidaurreta fundó la estación XEW, la voz de América Latina en septiembre 1930, se puso en marcha un nuevo formato de radio convencional. A partir de aquel acontecimiento histórico, el empresario tuvo la visión de que el medio de comunicación tenía el potencial para ser una gran industria y así fue como empezó a fortalecer sus estrategias publicitarias.

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Anuncio de la programación de la estación radiofónica XEW, cuyo slogan era “la voz de la América Latina”, publicado en esta casa editorial, con fecha de jueves 16 de octubre de 1938.

Desde sus inicios, la industria radiofónica fue la encargada de la presentación y promoción de grandes estrellas que engrandecieron luego su fama en el cine de oro que tanto disfrutaban nuestros abuelos.

De acuerdo con la enciclopedia Seis Siglos de Historia Gráfica de México “vinieron programas que dejaron gratos recuerdos a los radioescuchas” menciona Gustavo Casasola, entre ellos La Hora Azul dirigida por Pedro de Lille; así como la Serenata del Florilegio Romántico en la que tomaban parte el bachiller Álvaro Gálvez y el barítono Emilio Tuero; entre otros.

Patricia Guevara, ama de casa de 59 años, quien evoca algunas memorias de su padre ya fallecido, dice que “en la época del cine de oro había artistas que tenían sus programas… como Agustín Lara, que se llamaba La Hora Azul y me comentaba mi papá que la gente esperaba la hora, para escuchar sus nuevas canciones...” recuerda.
 

Las radionovelas, un motivo más de reunión familiar

La XEW también fue la estación que más se empeñó en la realización de las radionovelas. Ya habían surgido antes otros proyectos, por esa misma estación. La primera radionovela de la que se tiene registro en México, fue la realizada por el cineasta Alejandro Galindo y su hermano Marco Aurelio, llamada Los 3 mosqueteros.

El Investigador Nelson Castellanos, las define como “aquellas historias melodramáticas que cautivaron a las audiencias del continente con sus relatos de amor, odio y pasión”, que se hicieron muy populares por las décadas de los cuarentas y los cincuentas; incluso hasta los setentas aún se llegaban a escuchar.

El gran auge de las radionovelas comenzó en 1940, cuando la XEW se empeñó en imitar las radionovelas de Estados Unidos, conocidas como ‘OperaSoaps’, el nombre que estas producciones tenían se debía a que los patrocinadores eran las grandes marcas de jabones de ese entonces, menciona el investigador.

De esta manera, la XEW logró crear una gran producción de estas dramatizaciones, imitando aquel modelo de negocios estadounidense consiguiendo de esta manera alcanzar gran popularidad con su serie Ave sin Nido, cuyo debut fue en marzo de 1941.

Para la investigadora Julieta Samayoa, las radionovelas más famosas en México fueron: Tres desertores, El ojo de vidrio, El monje loco, Gutierritos, Kalimán, Chucho el roto, Las aventuras de Carlos Lacroix, Ahí viene Martín Corona y Senda prohibida, misma que se convertiría en la primera telenovela producida en México y en el mundo. Pero con la llegada de la televisión, en los años 50, perdieron la popularidad que tenían, pues los espectadores preferían ver a los actores y no sólo escucharlos.

Patricia Guevara, mujer que creció en la década de los sesentas recuerda en entrevista para EL UNIVERSAL, que de niña escuchaba las radionovelas que ponían las chicas que hacían en ese entonces el aseo de su casa “entonces estaba Kalimán y al día siguiente, estábamos todos picados, por la continuidad de la radionovela”.

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Anuncio de la radionovela Kalimán publicado en este diario el 30 de mayo de 1971.

Dice que jugaba con sus hermanos a simular lo que oía en la radio, se inventaban sus historias, pero principalmente les gustaba imitar los ruidos o efectos. “Simulábamos tocar las puertas, que corríamos, entonces hacíamos el sonido con los dedos de que se caía una cosa y la tirábamos, lo grabábamos y luego lo escuchábamos”.

Podríamos pensar que después de la aparición de la televisión, ésta vino a reemplazar a la radio, pero de hecho, no fue así como sucedió. Según Wilbert Ordoñez, la radio y la televisión son medios muy distintos, con enfoques totalmente diferentes.

“Hay gente que todavía busca sentir el olor del periódico y mancharse las manos de tinta al leer una nota y hay gente que prefiere sentarse a escuchar radio porque está dispuesta a hacer otras cosas”, comenta Ordoñez.

María Beltrán Bretones, investigadora, afirma que cuando llegó la televisión la gente ya tenía otros hábitos sociales que, sin duda alguna, los capitalizó para llegar a una mayor cantidad de gente. Así el cine, la prensa, y la radio ayudaron a que la televisión se consolidara como “medio de comunicación de masas por excelencia”.

Las costumbres que ya traían las multitudes con respecto a la radio y la prensa le ayudaron a la televisión debido a que la gente ya estaba acostumbrada a estar muy pendiente de lo que ocurría en el día a día, tanto con los periódicos como con la radio, dice la investigadora.

Asimismo, las muchedumbres también ya estaban muy familiarizadas con que ambos medios de comunicación las obligaran a consumir anuncios mientras se les informaba de los aconteceres cotidianos, afirma Bretones.

Por otro lado, desde el punto de vista del entretenimiento, la población ya estaba muy habituada a divertirse con las historias que les proporcionaba el cine y la televisión lo único que hizo fue brindar a los amantes del séptimo arte la posibilidad de disfrutarlo también desde la comodidad de su hogar, explica María.

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En el metro La paz, el sentimiento acompañado por una grabadora. Foto: Archivo Fotográfico/EL UNIVERSAL.

José Luis Alcántara tiene 59 años, cuando él era niño la televisión y la radio se administraban en su casa de modo distinto. La radio se escuchaba a la hora de la comida, mientras que la televisión era el premio que podía disfrutar una vez que terminara sus labores escolares.

De esta forma lo que caracteriza a la radio es que al escucharla tenemos que estar atentos, puesto que es un medio “ciego” y si, además, son varias personas oyéndola se presta para que nos sentemos y nos unifiquemos, considera.

Ordoñez dice que la radio se adaptó a los cambios que le fue presentando la modernidad, él está de acuerdo con la visión de Marshall McLuhan, filósofo, profesor y teórico originario de Canadá, estudioso de la naturaleza y de los medios de comunicación en los procesos sociales, arte y literatura, quien afirma que los medios son extensiones del cuerpo.  

Ver los medios como prolongaciones del cuerpo es, sin duda, lo que podría explicar mejor la historia de la radio, la cual ha tenido que ir mutando a lo largo del siglo XX, y de esta forma poder adaptarse mejor a las exigencias que le ha ido imponiendo poco a poco la televisión.

De Fleur en su libro Teoría de Comunicación de Masas, explica cómo la radio dejó de unificar a las familias a medida que ser vio en la necesidad de competir con otros medios de comunicación de gran influencia, los cuales tenían los mismos objetivos que la radiodifusión: informar, entretener y vender.

Así, la radio competía con los periódicos en cuanto a difusión de la información. Además, en  el momento que la televisión llega, por la década de los años 40, ésta tuvo que disputar con la Radio tanto para entretener, así como venderle productos a la mayor cantidad de personas posible,  se menciona  en la obra citada.

La adaptación por la que opta la radio ante la llegada de la televisión fue buscar a sus audiencias en las situaciones en las que el hecho de sentarse y prestar toda su atención a la pantalla del televisor fuera algo simplemente inadecuado, se señala en el texto de De Fleur.

La radio se fue enfocando en hacer compañía a personas que preferían escucharla mientras realizaban otras actividades, ya sea las labores del hogar, al manejar en su auto o teniendo música de fondo al desempeñar su jornada laboral, se menciona en el ejemplar de Teoría de Comunicación de masas.

Ahora con la llegada de los celulares, se podría pensar que este medio está despareciendo, pero no es así, según Wilbert “incluso si le preguntas a los jóvenes: escuchas radio? “Ellos te van a decir no, no lo escucho pero si los vemos están escuchando un podcast, están escuchando canciones, bajan canciones, entonces es una nueva forma de hacer radio”.

La foto principal es un grupo de jóvenes reunidas en la sala de un hogar a escuchar con atención la programación que ofrecía la radio de la década de los años 50. Al parecer tomada de alguna escena del cine mexicano. Colección Villasana/Torres. La imagen comparativa antigua  es un grupo de niños escuchando un proyecto de radio infantil en 1999. Conaculta.
 
 
FUENTES CIBERNÉTICAS

 
FUENTES BIBLIOGRÁFICAS

  • Gaytán Hernández, Juan Salvador. Radiofonía Cibernética Ventajas y Desventajas de la radio por internet en México. Editorial. Universidad Nacional Autónoma de México. 2006
  • De Fleur Y S.J. Ball-Rokeach. Teoría de la comunicación de masas. Editorial Paidós, Barcelona, 1993,
  • Enciclopedia Larousse Ilustrada. México 1989
  • Nueva Enciclopedia Temática. México, 1982

FUENTES VIVAS

  • Entrevista Realizada al Licenciado Wilbert Ordoñez, Maestro de Universidad Latinoamericana el 12 de marzo del 2019
  • Entrevista realizada a Patricia Guevara, ama de casa, el 11 de abril del 2019
  • Entrevista realizada a Graciela Covarrubios, mujer jubilada por parte de las oficinas del  Instituto Mexicano del Seguro Social, el 01 de mayo del 2019
  • Entrevista realizada a José Luis Alcántara, maestro del colegio posgraduado de Chapingo el 01 de mayo del 2019
  • Entrevista a Guadalupe Aceves, ama de casa, el 15 de abril del 2019