La mañana de este miércoles se llevó a cabo un simulacro regional en calles del Centro Histórico de la Ciudad de México, donde participaron elementos del Ejército Mexicano, la Secretaría de Marina, Protección Civil CDMX, la Universidad Nacional Autónoma de México y policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana. El ejercicio simuló un sismo de magnitud 7.2 con epicentro en el estado de Oaxaca y contempló escenarios de rescate en edificios colapsados.
Cerca de las 11:00 de la mañana, las alarmas sísmicas de los altavoces del C5 comenzaron a sonar en distintos puntos, al mismo tiempo que el aviso llegaba a los teléfonos celulares de quienes se encontraban en la zona. En cuestión de segundos, trabajadores, estudiantes y visitantes empezaron a evacuar inmuebles ubicados en el cruce de Avenida Juárez y Balderas, donde se simuló el colapso de estructuras y daños visibles en la Glorieta del Caballito.
Cinco minutos después de activada la alerta, comenzaron los protocolos de rescate. En uno de los escenarios, varios vehículos aparecían siniestrados y personas atrapadas entre los restos. Equipos federales y capitalinos realizaron maniobras coordinadas para liberar a los supuestos lesionados. En otro punto, personal de la Marina descendió desde lo alto para rescatar a una persona que simulaba estar atrapada en la azotea de un edificio.

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Los binomios caninos del Ejército, de la UNAM y de la Marina participaron en la búsqueda de personas bajo los escombros, marcando puntos específicos para que posteriormente maquinaria pesada iniciara las labores de extracción.
Frente a los distintos escenarios se instalaron centros de mando y monitoreo desde donde se coordinaban las operaciones y se daba seguimiento a cada acción de rescate en tiempo real.
Alrededor de las 11:30 de la mañana, dos helicópteros del agrupamiento Cóndores descendieron en el cruce de Paseo de la Reforma y Avenida Bucareli como parte del ejercicio, para simular el traslado aeromédico de personas lesionadas.
Entre los espectadores que se concentraron en la zona, la reacción fue de sorpresa y atención. “Se escuchó muy fuerte la alerta y por un momento sí pensé que era real. Ver a los rescatistas trabajando así impresiona”, comentó Laura, quien observaba desde la banqueta junto a otros curiosos.
Carlos, empleado de una oficina cercana, señaló que el despliegue le hizo tomar conciencia: “Nos hicieron evacuar rápido. Ver los perros buscando entre los escombros y a los marinos bajando desde arriba te hace pensar que hay que estar preparados”.
Otra testigo, María, quien caminaba por la zona cuando sonó la alerta, aseguró que el ejercicio le pareció necesario: “Mucha gente se asustó al principio, pero ya después vimos que era un simulacro. Es bueno porque así sabemos qué hacer si un temblor fuerte llega de verdad”.
El simulacro concluyó tras poco más de media hora de actividades, con el repliegue paulatino de los equipos de emergencia y la reapertura de la circulación en las vialidades intervenidas.
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