La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) y la Red ECOS de Sismología analizaron los microsismos registrados los días 20 y 21 de abril, y concluyeron que están asociados a la activación de pequeñas fallas pertenecientes a la Sierra de las Cruces, formación que separa al Valle de México del Valle de Toluca.

Estos microsismos, señalaron, se encuentran en una región próxima a una secuencia de eventos similares ocurridos en 1981 en la zona de Mixcoac, y que las aceleraciones máximas fueron significativamente bajas y no representaron riesgo alguno para la población ni edificios.

El primer microsismo ocurrió el 20 de abril, su epicentro se localizó en el límite entre las alcaldías Benito Juárez y Álvaro Obregón, con una magnitud de 2.6 y fue percibido en algunas colonias de Álvaro Obregón, Miguel Hidalgo, Magdalena Contreras, Benito Juárez y Coyoacán.

El segundo microsismo se presentó el 21 de abril y su epicentro se localizó en una zona próxima del microsismo del 20 de abril, con una magnitud de 1.8 y fue percibido en colonias de las alcaldías Álvaro Obregón, Benito Juárez y Coyoacán.

Las autoridades precisaron que al alerta sísmica no se activó porque “con sismos originados en el Valle de México, en virtud de que dicho sistema está diseñado para alertar de sismos lejanos; asimismo, estos eventos no provienen de alguna actividad humana”.

Destacaron que la Ciudad de México actualmente está monitoreada a través de una red de más de 170 estaciones de registro sísmico que transmiten datos en tiempo real hasta las instalaciones del Servicio Sismológico Nacional (SSN) y del Instituto de Ingeniería, permitiendo el registro de sismos en la Ciudad.

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