Zinacantepec, Méx.— Tocar la nieve de las primeras nevadas registradas en el Xinantécatl y observar el paisaje son dos motivos que valieron el recorrido desde Puebla hasta el Nevado de Toluca, dijeron Yadira Gil y sus hijas, quienes sólo llegaron al Parque de los Venados, pues el ascenso sigue cerrado debido a la inestabilidad que provocó una capa de 25 centímetros de granizo combinado con nieve en los senderos del volcán.

El director Operativo de Protección Civil del Estado de México, Ricardo de la Cruz, informó que desde las 17:00 horas del lunes y hasta ayer, la coordinación estatal junto con autoridades municipales de Toluca, Zinacantepec y la Policía de Alta Montaña determinaron cerrar el paso al volcán.

“Subir es peligroso; ayer 50 autos quedaron varados por lo resbaloso del suelo; la carretera está cubierta de hielo, y hoy pedimos apoyo a efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional”, dijo.

Las bajas temperaturas, causadas por un frente frío mezclado con las ligeras lluvias del lunes, provocaron un descenso en la temperatura de entre menos seis y menos nueve grados, que resultaron en una sensación térmica de hasta menos 12 grados centígrados en la parte alta y en las comunidades Raíces y Loma Alta, reconoció el funcionario.

Estas condiciones provocaron que desde la carretera Toluca-Sultepec, que lleva hacia el Xinantécatl, se formaran cúmulos de hielo que atrajeron a los visitantes aún entre semana. En el acceso principal al volcán, un dispositivo de la policía estatal informó a los visitantes que no podrían pasar.

Eso no impidió que las familias se estacionaran para jugar con la nieve, muchos hicieron muñecos con el granizo sobre el cofre de su auto y los ejidatarios de San Juan de las Huertas aprovecharon para instalar sus puestos de guantes, gorros, elotes y café.

Aunque hasta el Parque de los Venados apenas lograron colarse 20 personas, coincidieron en que el panorama era “maravilloso”, pues caminar entre la nieve les dejó una experiencia que no habían vivido antes.

Los habitantes de Raíces y Loma Alta, las dos comunidades más cercanas al coloso, comenzaron
a acumular madera para los “calentones” como llaman a las estufas de leña.

Sobre una capa de hasta 10 centímetros de aguanieve que se derrite entre la tierra y sobre la carretera con los primeros rayos del sol, caminan mujeres con sus niños que no fueron a la escuela, pues los patios amanecieron cubiertos de hielo y las aulas son “un congelador” y las autoridades determinaron cancelar actividades.

Así se vive desde hace 15 días en estas localidades, donde según los habitantes, el frío comenzó a principios de enero, pero apenas el lunes cayó la primera nevada.

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