Pachucos, punketos, rockeros; turistas nacionales y extranjeros y chilangos, convirtieron el Zócalo y sus alrededores en un gran escenario de baile y presentaciones musicales, como parte de las actividades del festival Noche de Primavera.
“Me encanta ser un pachuco, es honestamente de las cosas que más me gusta en la vida”, dijo Raúl Rosa, quien acudió al baile de sonideros en el Zócalo capitalino con un traje azul rey, el cual fue ambientado por una docena de agrupaciones.
Raúl acudió junto a su esposa Liliana, quien portaba un vestido rojo estilo de los años 50. Ella recordó que comenzó a bailar desde los seis años, cuando las mujeres de su familia le enseñaron la tradición de la salsa, cumbia, bachata y otros géneros tropicales; ahora se dedica a bailar.

“Somos elegantes y llamativos al mismo tiempo, nada más; representamos a una cultura por encima de nuestra generación”, dijo.
Fernando Acosta, habitante de Azcapotzalco, mencionó que era la tercera vez que acudía al baile; en esta ocasión optó por uno de sus trajes favoritos: uno gris con sombrero blanco y camisa rosa.
Señaló que su madre le enseñó a bailar a los ocho años en fiestas familiares y sonideros de su colonia. “Toda mi vida prácticamente he hecho esto y no es algo profesional, pero es parte de mi identidad, de quién soy”.
Fernando aseguró que su parte favorita del evento es cuando suena la salsa, su género musical predilecto desde pequeño.
Con un traje amarillo que hace referencia a la película La máscara, Ever Moreno acudió al baile de sonideros junto a su familia.
“Mi abuela me enseñó, entonces no sólo bailo, hablo con ella”, dijo al relatar que aprendió desde pequeño, cuando en su casa ella ponía música y le mostraba sus pasos favoritos.
Relató que el traje lo mandó a hacer y tiene alrededor de 30 trajes distintos, en los que combina colores y texturas, aunque en esta ocasión llevó su favorito.
En la Alameda Central, decenas de personas pertenecientes a distintas tribus urbanas disfrutaron de una serie de conciertos como parte del festival Noche de Primavera, donde sonaron géneros como rock, punk, ska, post-punk, metal alternativo y darkwave.
“Lo más importante para mí es lo que me hace sentir, lo que se vive”, dijo Asriel Darko, quien se identifica como punk .
Con un traje elaborado en parte por él mismo, intervenido con estoperoles y telas oscuras, además de un maquillaje en tonos blanco, negro y rojo que resaltaba su estética, destacó entre los asistentes.
“Uno brinca y baila y también ayuda mucho a que no nos discriminen”, añadió, al señalar que estos espacios permiten visibilizar a las distintas subculturas .
“No es solo música, es cultura y comunidad”, señaló Alebaran, una de las asistentes.
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