Desde el pasado 30 de noviembre, las penas de la señora María Teresa no terminan. Por resistirse a un asalto, esa noche su esposo, José Moisés, quien conducía un taxi, fue asesinado en la colonia Isidro Fabela, alcaldía Tlalpan.
La mujer, de 27 años de edad, confía en que, ahora con la incursión de la nueva Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJ) las cosas cambien y le hagan caso. El viernes pasado y luego de hacer una serie de trámites para recuperar el taxi en el que ocurrió el homicidio de su esposo, un Tsuru Sedan 2016, se dio cuenta que a la unidad le habían robado varios accesorios.
El vehículo fue remitido al corralón que se encuentra sobre la avenida Jardín 356, de la colonia Ampliación Azcapotzalco, desde el pasado 18 de diciembre.

Al taxi de su esposo le robaron la batería, las llantas, el estéreo y las calaveras. La mujer, al ver el taxi, aún con la sangre de su esposo, empezó a llorar y a gritar que no era justo lo que le hacían.
Los empleados del corralón se deslindaron del robo y le explicaron que el taxi ingresó en esas condiciones a ese lugar, por lo que le pidieron que acudiera a la Fiscalía de Homicidios, donde originalmente estuvo el vehículo.
Ahí le dijeron que el auto ingresó completo al corralón, por lo que se deslindaron de toda responsabilidad. La mujer, asentó en la carpeta de investigación abierta por el hecho que la unidad estaba “entera” luego del homicidio de su esposo.
Además del robo, la mujer tuvo que pagar más de 5 mil pesos por arrastre y almacenamiento del taxi.
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