Profesionistas, madres de familia y estudiantes se dan cita en el sur de la Ciudad de México para practicar el combate medieval, un deporte de origen ruso y ucraniano que poco a poco toma fuerza en diferentes partes del mundo. Entre los practicantes de este deporte hay tres mujeres que han decidido llevar su cuerpo al extremo con disciplina y constancia.
Los fines de semana olvidan por un momento sus actividades laborales por un deporte de otra época, los bolígrafos se convierten en espadas y los teclados de computadora, en escudos.
Daniela, mamá de dos niñas pequeñas, inició como escudera en este deporte y lo describe como una actividad que une y fortalece a las mujeres.

Además de cargar armaduras de 40 kilos, los lazos de fraternidad se fortalecen al momento de combatir y describe que el trabajo en equipo es la base del triunfo, pues el equipo que tenga más integrantes de pie, gana.
Ana Paula, una estudiante de 23 años, encontró en el combate medieval una manera saludable de divertirse, pues además de hacer ejercicio, convive con todo tipo de personas y aprende técnicas de defensa.
Hoy en día, el combate medieval se está posicionando como un deporte a nivel internacional, esto debido a la especialización que hay en el manejo de las armas y de las armaduras, las cuales son muy parecidas a las que usaban los caballeros durante las Cruzadas.
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