Todos los días se agudizan las amenazas de delincuentes contra custodios de los reclusorios de la Ciudad de México, pero también de sus mandos, quienes en algunos casos son los que fomentan la violencia y algunos delitos al interior de los penales, aseguran los elementos de seguridad.

El problema es tan grande que ha trascendido de los penales, mientras que las autoridades siguen haciendo caso omiso ante los llamados del personal que cuida a los 26 mil 646 internos que hay en la capital.

“A diario estamos amenazados, entre los malandros que trabajan para el narco, los otros delincuentes; las amenazas son hasta por el trabajo que hacemos de revisarlo todo, la droga está concesionada por los jefes en cada centro penitenciario, son ellos los que le cobran al que la vende”, comentó uno de los custodios, quien se hizo llamar Miguel por cuestiones de seguridad.

Custodios. Viven amenazas, bajos salarios y corrupción
Custodios. Viven amenazas, bajos salarios y corrupción

“Un técnico en seguridad gana al mes 8 mil pesos, pero si está en un dormitorio, no toca nada de su sueldo, en los dormitorios es donde se maneja todo el dinero, hay ocasiones donde ganan hasta 5 mil pesos por turno”, cuenta un custodio a El UNIVERSAL; detalla que esta cantidad la ganan en el cobro de listas, en las rentas de teléfonos celulares y el pago por algunos favores a los internos.

“Lamentablemente a los que han matado es por favores no cumplidos como en el [Reclusorio] Oriente, donde se manejan muchos intereses. Todos quieren estar en los dormitorios, pero no lo hacen por estar bien con el dinero que ganan, sino para solventar sus adicciones, la mayoría son adictos, principalmente a la cocaína”, explica el custodio.

Para el especialista de la Universidad La Salle, Ernesto Pérez, uno de los principales factores por los que se registra esta situación de peligro contra los custodios es que no hay una especialización en este sector, mismo que está olvidado por las autoridades que no pagan sueldos por el tipo de riesgo que implica la actividad que realizan.

“Tenemos poco más de 2 mil custodios en la Ciudad para cuidar a aproximadamente 27 mil internos, es insuficiente, además no hay capacitación, podemos ver que no hay interés por parte de las autoridades y lo único que observamos es que hay un autogobierno en el interior de los penales”, explica el especialista.

Uno de los custodios del Reclusorio Norte asegura que a pesar de que ha habido cambios en la administración de este penal, sigue habiendo autogobierno. Un ejemplo es el caso de los internos conocidos como Towy y Guerra, quienes tienen el control del dormitorio del Centro de Observación y Clasificación (COC), donde se encargan de extorsionar a los nuevos presos.

“Ellos están apadrinados por el director Serrano y el comandante Moya, y así los internos nos lo dicen en la cara. Cada cierto tiempo pasan de ingreso a COC un número de personas, se les asignan ubicaciones [ocho zonas]; ya ingresados los internos Guerra y Towy le piden las llaves al custodio y sacan a los nuevos para hacer limpieza, ahí es donde comienza la extorsión porque les dan la opción de no hacer la limpieza por 15 o 20 mil pesos”, comenta el funcionario.

Relata que estos sujetos tienen secuestrados totalmente a los nuevos internos e incluso cuando los familiares les llevan comida, café, azúcar y diversos artículos de limpieza, El Guerra y Towy envían a sus ayudantes para quitarles los artículos, puesto que para comer o limpiar sólo pueden comprar de los productos que ellos venden.

“Han salido con las rodillas destruidas por no pagar la cantidad solicitada y sus productos son desechados, ellos tienen el control de todo, también de la droga y es ahí donde puede peligrar hasta tu vida porque tienes que hacer favores para que los internos te suministren, cuando no puedes, te llamabas”, dice.

De octubre de 2017 a la fecha, han sido atacados siete custodios de diferentes centros, principalmente los ubicados en el Oriente de la capital. Sólo tres sobrevivieron a las agresiones, fueron atacados a balazos afuera de las instalaciones del Módulo Diamante del Reclusorio Oriente, lugar donde están internos los presos que requieren máxima vigilancia.

También ha habido amenazas en contra de ellos, incluso se han encontrado mensajes acompañados de cadáveres. El 16 de noviembre de 2017, el cuerpo de un hombre fue abandonado en las calles de Reforma y Zaragoza, en la colonia Año de Juárez, delegación Iztapalapa, a unos 150 metros de la entrada a los juzgados del Reclusorio Oriente; en la espalda le colocaron una cartulina verde con un mensaje en el que se amenazaba a un jefe de custodios del Reclusorio Oriente.

Otro caso similar se registró el pasado 7 de mayo de este año, donde se localizó el cadáver de un hombre en calles de la colonia Ermita Zaragoza, en la delegación Iztapalapa, con un mensaje clavado en la espalda y dirigido a custodios e internos del Reclusorio Sur.

El 6 de junio pasado, César Ramiro Rojas Gutiérrez, director del Reclusorio Oriente, acudió a la procuraduría capitalina para denunciar que ha sido víctima de amenazas y para solicitar seguridad personal y para su familia.

“Tenemos custodios con bajo sueldo, estamos arriesgando y lo vemos, esto genera que se interesen en cometer delitos y a cuidar a los internos porque ellos ganan más ayudándolos que con su salario. Los están matando y nadie hace nada, no tienen seguridad total para trabajar ahí con el grado de violencia en el que viven”, dice el especialista.

Refiere que es necesario que la nueva administración piense en este sector, mismo que no es resguardado por la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México (SSPCDMX), debido a que hay violaciones a sus derechos y al ser parte del Sistema Penitenciario, no se hace nada, incluso no se denuncia por temor a las represalias.

“En el reclusorio debe estar la gente que ya está condenada, las autoridades deben separar por especialidades de delincuencia y los de bajo nivel podrían recibir su libertad. Pero también hay que transparentar lo que ocurre en los reclusorios, hay violaciones a los derechos humanos, tanto a los internos como a los trabajadores, pasan drogas y armas con apoyo de las autoridades, pero nadie hace nada, se debe hacer un buen análisis y resolverlo”, comenta Ernesto Pérez.

Esta casa editorial realizó una solicitud de información sobre el número de custodios y de cuántos internos se hacen cargo, entre otros temas relacionados a sus actividades laborales, sin embargo, la subsecretaría del Sistema Penitenciario señaló que esos datos son restringidos por que se corre el riesgo de que se conozca el estado de fuerza de los Centros Penitenciarios, lo que pone en riesgo la seguridad de las instalaciones, servidores públicos, visitantes, personas privadas de la libertad, e incluso se pueden ocasionar riñas entre internos, motines y fugas. También se buscó la versión del subsecretario Hazael Ruiz, pero no se obtuvo respuesta.

Sobre las amenazas, el organismo indicó que es un tema externo y la procuraduría sigue con las investigaciones.

Los técnicos en seguridad entrevistados por EL UNIVERSAL comentaron que estas amenazas son del conocimiento de las autoridades, sin embargo, nunca ha habido respuesta, ni se ha brindado algún apoyo, incluso se ha solicitado más personal, pero no ha llegado.

“No nos ha llegado apoyo de ningún tipo, hace falta una gran cantidad de personal, hay dormitorios en donde un solo elemento tiene que cuidar hasta 800 reos y así nos estamos sacrificando”, recrimina uno de los custodios.

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