El 16 de marzo pasado un trabajador de limpieza de vidrios quedó suspendido en una góndola a más de 100 metros de altura en el Hotel St. Regis Mexico City, sobre , en la alcaldía Cuauhtémoc.

Los encontraron que la estructura estaba desnivelada y trabada, sin posibilidad de maniobra.

“Al llegar observamos que la plataforma estaba atorada, inclinada, y no había forma de estabilizarla. El trabajador estaba suspendido entre los pisos 28 y 29, aproximadamente a 100 o 120 metros de altura”, relata Alejandro Augusto Martínez González, director operativo uno del Heroico Cuerpo de Bomberos.

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EL UNIVERSAL presenció la recreación del rescate en las instalaciones de los bomberos. Los vulcanos recuerdan que habían confirmado que el trabajador tenía experiencia en labores verticales, lo que facilitó el procedimiento.

“Ya había interactuado con nosotros, sabía cómo trabajar en alturas; entonces no fue necesario descender a un bombero en primera instancia. Se le bajó una cuerda y se le dieron instrucciones para colocarse el mosquetón en su arnés”, explica el mando.

A partir de ese momento, comenzó el ascenso. El rescate se realizó mediante un sistema de ventaja mecánica, específicamente un esquema de poleas que permitió multiplicar la fuerza de los rescatistas.

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Al realizar una demostración del rescate, Víctor Vargas, jefe de servicio, explica: “Utilizamos una ventaja mecánica de dos a uno. Esto nos permitió ascender al trabajador seis niveles, desde donde estaba hasta el piso 35, donde se encontraba la base segura”.

El sistema fue anclado a estructuras del propio edificio, replicando exactamente las condiciones reales del incidente. “Nos anclamos al sistema de la plataforma, que es el mismo que ellos usan para descender la góndola. Eso nos dio seguridad para realizar el ascenso”, agrega.

La evaluación, instalación de anclaje y rescate tomó entre 10 y 15 minutos en su fase crítica, aunque la operación completa duró menos de una hora.

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Durante la demostración, los bomberos mostraron que no todos los rescates son iguales. Existen dos escenarios principales: cuando la víctima tiene conocimientos de trabajo en altura y cuando no.

En el primer caso, como ocurrió en el St. Regis, el procedimiento es más ágil. El propio trabajador puede colocarse el equipo y colaborar en su rescate. Pero cuando se trata de un ciudadano sin experiencia, la operación cambia de manera radical.

“Ahí tenemos que descender a un rescatista. El bombero baja hasta la víctima, la asegura con un triángulo de evacuación —un arnés especial— y la conecta al sistema de poleas para subirla”, indica Vargas.

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El operativo del 16 de marzo movilizó a 14 bomberos de manera directa, además de unos 20 elementos de apoyo en tierra, incluyendo unidades multipropósito y una escala telescópica como alternativa en caso de que el rescate vertical no funcionara.

“La especialidad de rescate vertical se adquiere con cursos adicionales. Se forma un equipo que cumple con el perfil y se va capacitando constantemente”, añade Martínez González.

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