En Cuaresma, el consumo de pescado aumenta y, aunque se trata de un alimento con múltiples beneficios, implica ciertos riesgos como la presencia de espinas, que pueden ocasionar atragantamiento.
Aunque no es común que suceda, puesto que algunas especies como la merluza, el bacalao, el atún, el salmón y la tilapia las tienen en bajas cantidades o son muy fáciles de retirar, el peligro siempre está presente.
Por eso, hoy te compartimos una serie de medidas que debes realizar si tú o alguien de tu familia consume por accidente las espinas del pescado.

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La Fundación Española del Corazón define al pescado como un alimento rico en ácidos grasos Omega-3, que benefician la salud cardiovascular, ayudan a reducir los triglicéridos y tienen efectos antiinflamatorios.
Generalmente su carne es suave y su piel posee una sensación viscosa al comerla, pero en la superficie también destacan las espinas. Aunque pequeñas, pueden ocasionar irritación en la garganta, tos y dificultad para respirar, de ahí la importancia de removerlas antes de la cocción.
Si accidentalmente se ingirieron, el enfermero Manuel Reis, en un artículo para la revista médica Tua Saúde, advierte que no se deben introducir los dedos ni utensilios para intentar retirar la o las espinas.
Además, recomienda tener especial cuidado cuando no son visibles, puesto que tratar de extraerlas con objetos puede provocar lesiones en la garganta o en el esófago.
Lo primero es mantener la calma; de acuerdo con un artículo de la University of Utah, si la espina no ha causado una lesión importante y la persona se encuentra estable, es posible que el cuerpo la elimine naturalmente y el sistema digestivo la descomponga.
Por el contrario, el enfermero Manuel Reis comparte algunas recomendaciones para tratar de expulsar las espinas pequeñas o medianas sin provocar daños mayores:
Su textura suave y ligeramente pegajosa puede ayudar a que la espina se adhiera y sea empujada hacia el estómago.
La tos es un mecanismo natural de defensa y puede generar la presión necesaria para sacar la espina de la garganta, y después expulsarla al exterior.
Estos alimentos forman una masa que atrapa y envuelve la espina, lo que facilita su paso hacia el estómago y posteriormente su descomposición con los jugos gástricos.
A diferencia del agua, el aceite de oliva lubrica la garganta por más tiempo, creando una capa densa y resbalosa que facilita el paso de la espina desde el esófago hacia el estómago, sin causar irritación.
Este método relaja los músculos de la garganta, disminuye la sensación de incomodidad y reduce la irritación donde se haya alojado la espina (garganta o esófago). También permite expulsarla sin esfuerzo.
Finalmente, la University of Utah recomienda acudir a urgencias si la espina está provocando dificultad para respirar u otros síntomas que pongan en peligro la vida.
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