Ya sea en licuado, con café o sola, la leche es una bebida que consumen tanto niños como adultos; comúnmente, forma parte del desayuno y la cena de las personas.
Y por lo general, se cree que su principal beneficio es fortalecer los huesos. Sin embagro, un solo vaso puede traer más beneficios para el organismo, y la Procuraduría Federal del Consumidor se ha encargado de explicarlos.
En su Guía de Consumo, publicada este mes de agosto, la Profeco indica que la leche se clasifica según el tratamiento térmico al que fue sometida para su elaboración y el contenido de grasa, dando como resultado las siguientes categorías:

Debe mantenerse refrigerada y, por lo general, se vende en bolsas de plástico o botellas transparente.
Además, al ser sometida a un proceso de conservación menos intenso, caduca más rápido.
En cambio, esta versión tiene un tratamiento térmico a mayor temperatura y por eso se conserva por más tiempo y no requiere refrigeración antes de abrirse.
Comúnmente, se comercializa en envases opacos, puesto que protegen las vitaminas sensibles a la luz (como la A y la B2).
Sin importar el tratamiento que reciba la leche ultrapasteurizada, puede venderse en las siguientes presentaciones:
Conserva entre el 3.5% y 4% de grasa, por lo que tiene un sabor y una textura más cremosa.
Contiene menos del 0.5% de grasa, mientras que mantiene gran parte de sus proteínas, vitaminas y minerales.
Tiene un contenido reducido o libre de lactosa para que la consuman las personas con intolerancia.
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Siguiendo con la información de la Guía de Consumo, un solo vaso de leche reúne distintos nutrientes clave para el mantenimiento del cuerpo:
Es el aporte más conocido de esta bebida y resulta indispensable para conservar el sistema óseo en perfectas condiciones. De igual manera, favorece el funcionamiento del sistema cardiovascular.
Al consumir leche también se obtienen vitaminas del complejo B, que participan en la formación de glóbulos rojos y ayudan a que el cuerpo obtenga energía.
Este mineral contribuye al buen funcionamiento de los sistemas cardiovascular, muscular y nervioso. Otros beneficios son estimular la contracción de los músculos, y apoyar en la formación del tejido muscular.
Por su contenido de vitamina A, este alimento puede ser auxiliar para mantener la salud visual, cuidar la piel, y mejorar las funciones de los intestinos y pulmones.
La vitamina C interviene en los procesos de recuperación del organismo y cuenta con propiedades antioxidantes, que reducen el estrés oxidativo.
Por su parte, la vitamina D facilita la absorción del calcio. Según la Academia Española de Nutrición y Dietética, la vitamina D3 (conocida como colecalciferol) es la que se encuentra en la leche.
Finalmente, dicho nutriente actúa como antioxidante y por ese motivo protege las células del daño ocasionado por los radicales libres.
¡Ya lo sabes! Más allá del calcio, esta bebida aporta nutrientes clave para cualquier etapa de la vida.
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