13 | NOV | 2019
Naitoreido, artista tijuanense que llena de color las calles
Édgar López Preciado, conocido como Naitorei do , cuenta que aprovechó el estreno de la película El Joker para retratar al famoso villano de DC Comics, interpretado por Joaquin Phoenix.FOTOS: CORTESÍA

Naitoreido, artista tijuanense que llena de color las calles

22/10/2019
03:41
Andrea Camarena
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Con sus gises se ha vuelto famoso entre los locales; joven admite que plasmar sus retratos no es tarea fácil

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Nadie le enseñó a dibujar, ni tomó clases profesionales y aunque no conoce técnicas y proporciones, desde muy pequeño el tijuanense Édgar López Preciado tuvo clara su pasión: expresarse a través del arte.

Hoy, a sus 30 años de edad, se ha convertido en un ícono para los locales, quienes desde hace tiempo son testigos del trabajo que día a día plasma en las calles de su natal Tijuana.

El nombre de Naitoreido, como se le conoce artísticamente a Édgar, ha trascendido esta ciudad fronteriza luego de su más reciente creación de arte en el suelo: el retrato del famoso villano de DC Comics, el Joker.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Édgar recuerda que de niño su sueño era ser dibujante de cómics y animé, razón por la cual en cuanto se estrenó la más reciente cinta de este personaje, tomó sus gises y su carbón y sin  pensarlo  dos veces, comenzó a trazar lo que hoy muchos consideran una obra de arte urbana.

Esa pasión que refleja a través de su gis y carbón lo ha llevado a viajar por más de 14 países como Guatemala, El Salvador, Perú, Colombia, Nicaragua, entre otros.

“Lo que más me gusta es hacer retratos en el piso, pero hago de todo: desde la cara de alguien famoso, hasta réplicas de pinturas renacentistas. Los retratos me toman aproximadamente tres horas, mientras que a las pinturas les he dedicado hasta 10 (…) no es fácil vivir de esto, pero con mucho esfuerzo lo he lo grado”, relata el tijuanense.

Motivado por la inquietud de conocer lo que había más allá de su natal ciudad fronteriza, Édgar, al cumplir 18 años de edad, tomó sus materiales y se fue de mochilazo por todo el país.

Durante su travesía intentó buscar trabajo en varias ocasiones, pero según comenta, fue rechazado una y otra vez por tener tatuajes en distintas partes del cuerpo.

“Para sobrevivir tenía que hacer malabares en los semáforos y cantar en los camiones”, reconoce. 

No obstante, el destino de Édgar tomó un radical giro cuando en su paso por la Ciudad de México conoció a un artista originario de Guanajuato: “Él andaba como yo, de un lado al otro (…) se dedicaba a pintar paisajes en el piso, algo que hasta el momento yo nunca había hecho, así que le pedí que me dejara ayudarle para aprender”.

Lucha por el espacio. Con el paso del tiempo, aunque Édgar y su fiel compañero y mentor dividieron sus caminos, el tijuanense comenzó aplicar los conocimientos adquiridos en pintura de suelo y a mezclarlo con lo que mejor sabía hacer: el retrato.

“Mi primer retrato en el piso fue de un Buda. Hacerlo fue difícil, pero cuando lo terminé y lo vi dije: ‘Wow, sí se puede’”.

Después, comenzó a plasmar en las calles de Tijuana a algunos de los personajes más queridos y emblemáticos de la cultura popular mexicana, como Cantinflas y Chespirito, hecho que fue muy bien recibido por los  transeúntes, pero no por las autoridades locales.

“Este negocio es una lucha diaria con la policía. Ha habido ocasiones en las que me llevan, me quitan mi dinero, mi material o lo que es más común, me piden que me mueva; pero yo soy aferrado.

“Las únicas que me pueden correr son las personas, el día que ellas digan que mi trabajo les molesta o que no les gusta, lo dejaré de hacer, porque esto lo hago para ellos”, comenta Édgar.

Aunque el tijuanense dice que pintar es lo que más le gusta hacer, también acepta que aunque no todos los días se siente inspirado, siempre está motivado.

“¿Qué necesita mi hija?, ¿qué necesita la casa?” las  respuestas a estas preguntas son las que impulsan al artista urbano a dar todo de sí cada día, aun cuando éste se siente desganado.

Édgar comenta que ha habido ocasiones en las que algunos actores o cantantes que han protagonizado sus retratos han aplaudido su trabajo. No obstante, asegura que él jamás ha hecho arte con el objetivo de hacerse famoso, sino que, por el contrario, lo hace porque es lo que ama.

“Al principio todo mundo me decía que no iba a poder, que si quería vivir de esto me iba a morir de hambre, pero este era mi don y mi sueño, así que me aferré y lo logré. Esto es lo que hago y lo que seguiré haciendo mientras tenga brazos y vida”, afirma Édgar.

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