Estados

Buscan mejor integración de migrantes

En Tapachula, personas en situación de movilidad acuden a talleres mientras esperan su regularización

Niños de varias nacionalidades toman clases, desde preescolar hasta secundaria, en la escuela ubicada en el Centro de Desarrollo Comunitario de Tapachula. Foto: María de Jesús Peters / EL UNIVERSAL
03/03/2026 |00:11
María Peters
Corresponsal en ChiapasVer perfil

Tapachula.— Mientras esperan respuesta para la regularización de su estancia migratoria en México, mujeres migrantes se capacitan con talleres de manualidades o belleza, clases de inglés y español con programas implementados por autoridades locales y organismos internacionales.





En esta ciudad, ubicada a 17 kilómetros de la frontera con Guatemala, más de 15 mil migrantes se quedaron varados y aún esperan la respuesta a sus trámites ante la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (Comar) y del Instituto Nacional de Migración (INM), para regularizar su estancia en México.

Denis Lugardo Escobar, directora de la oficina de Relaciones Internacionales y Desarrollo Transfronterizo, señala que el ayuntamiento de Tapachula tiene identificados a alrededor de 15 mil extranjeros, en su mayoría de Haití, Cuba y Venezuela.

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“Nosotros somos el lado humanitario del Ayuntamiento de Tapachula, nuestra tarea principal es la orientación y canalización de manera gratuita de todas las personas en contexto de movilidad que llegan, transitan o deciden vivir en esta localidad”, explica.

Señala que parte de su tarea es explicar a los extranjeros que tienen hijos nacidos en México la importancia de que los registren y tengan su identidad como mexicanos; además de acercarles atención médica, dental, sicológica y hasta jurídica, si es que son víctimas de algún delito.

Destaca los cursos de capacitación para oficios y la inscripción de niños a la escuela.

Calor humano

“En el Cedeco (Centro de Desarrollo Comunitario) nos han dado bastante calor humano, amor y apoyo”, asegura Wendy Moreno, originaria de Venezuela y estudiante del taller de belleza en el turno matutino.

La mujer relata que hace más de un año abandonó Venezuela, junto con su esposo y sus dos hijos, en busca de mejores condiciones de vida. Actualmente, todavía espera que la Comar resuelva sobre la solicitud de refugio que tramita junto con su familia. En tanto, decidió estudiar el taller de belleza.

“Muchos migrantes estamos necesitados de este tipo de espacios y en el Cedeco tenemos la oportunidad de capacitarnos. Mi curso es completo, estoy aprendiendo laminado de cejas, pegado de pestañas, corte de cabello, manicure y pedicura”, cuenta.

“Mi esposo trabaja en un lavauto y nos va muy bien a como estábamos en nuestro país, aquí nos han dado bastante calor humano, amor y apoyo; pienso colocar un salón de belleza para ayudar económicamente a mi hogar”, asegura.

Minerva Ruiz Rodríguez, quien es profesora en el taller de belleza, explica que el Ayuntamiento de Tapachula tiene a su cargo el Cedeco y les facilitan las instalaciones, muebles y ventiladores.

“Las alumnas ponen el material, pero a veces las mujeres, sobre todo migrantes, no cuentan con los recursos y las mexicanas comparten su material con ellas, lo que se me hace un buen gesto”, expone.

El Cedeco Estación Ferroviario funciona como un centro integral de atención a personas en contexto de movilidad. En sus instalaciones hay una escuela que ofrece educación de preescolar, primaria, secundaria, así como clases de inglés y español y la revalidación de estudios.

También brindan talleres de alta costura, manualidades, bisutería, pintura y deportes.

Educación inclusiva

Mientras los padres esperan respuesta a su solicitud para regularizar su estancia en territorio mexicano, sus hijos se integran a escuelas de la localidad con programas como el de Educación Migrante.

A la escuela ubicada en las instalaciones de Cedeco Estación Ferroviaria asisten unos 165 menores.

La profesora Esther Berenice Pérez explica que las clases abarcan preescolar, primaria y secundaria; los alumnos provienen, principalmente de Haití, Cuba, Venezuela, República Dominicana, Guatemala y El Salvador.

Explica que el objetivo de este programa es garantizar a los menores el acceso a una educación inclusiva e intercultural.

Explica que, al inicio, una barrera fue el idioma, en particular con la población de Haití porque hablan el criollo, pero descubrieron que entre los niños haitianos hay bilingües que se comunican en inglés, francés y portugués, lo que ha permitido crear estrategias para trabajar.

Señala que otro reto son los problemas emocionales que los menores traen, por la situación en sus países de origen y los peligros que pasaron en el viaje hasta México, lo que, en ocasiones, afecta la convivencia y conducta.

En este contexto, aplican dinámicas de juegos para construir lazos de confianza. Si es necesario, también cuentan con sicólogos.

El profesor Darwin Benigno López Soto que está a cargo del tercer grado de secundaria, explica que seleccionan el contenido de sus clases priorizando el contexto de su país de origen y su cultura.

“Nos damos a la tarea de investigar un poco de ellos y trabajamos a partir de ello”.

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