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Abarrotan tiendas ante restricciones, en Nuevo León

Advierten comerciantes pérdidas millonarias por cierre de locales los próximos sábados y domingos

Abarrotan tiendas ante restricciones, en Nuevo León
Ciudadanos acudieron a los centros comerciales, ya que estarán cerrados el fin de semana. Fotos: ESPECIAL
Estados 05/12/2020 02:59 David Carrizales / Corresponsal Actualizada 03:00

Monterrey.- La decisión del gobierno de Nuevo León de cerrar los sábados y domingos establecimientos comerciales, incluyendo negocios esenciales como los supermercados, entre el 5 y el 21 de diciembre, provocó largas filas de personas que acudieron a surtir su despensa.

Las filas de más de 50 metros para entrar a supermercados del área metropolitana se observaron desde las primeras horas de la mañana y en la tarde-noche, pues varios intentaron hacer sus compras ya sea antes de acudir a sus centros de trabajo o al terminar sus jornadas laborales, pues el anuncio los tomó por sorpresa.

El pasado jueves, el secretario estatal de Salud, Manuel de la O Cavazos, anunció que todos los giros comerciales deberán cerrar los siguientes tres sábados y domingos y solamente abrirán las tiendas que venden productos esenciales, pero con restricciones de aforo y horario.

De acuerdo con las especificaciones, los únicos negocios que podrán operar serán farmacias, tiendas de conveniencia y de abarrotes, servicios médicos y funerarios, servicios de seguridad privada, estaciones de combustible y bancos, mientras que los restaurantes sólo podrán ofrecer servicio a domicilio. 

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Ayer, tanto en centros comerciales como en tiendas de autoservicio, las personas hicieron largas filas de hasta dos horas de espera para poder ingresar y realizar sus compras, con la idea de que el fin de semana no encontrarían nada abierto.

Al respecto, el secretario de Salud llamó a la población a no hacer “las tremendas filas” que se vieron en los centros comerciales, ni realizar compras de pánico, pues afirmó que las mercancías no se van a acabar y reiteró que los cierres es una medida necesaria que ayudará muchísimo a reducir la transmisión del virus y a salvar vidas. 

Por su parte, la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) de Monterrey calificó el cierre de establecimientos como “ilógico y unilateral” y estimó que no abrir establecimientos como mueblerías, tiendas de ropa, electrodomésticos, supermercados y de otros giros provocará pérdidas estimadas en 7 mil millones de pesos, por lo que llamó a las autoridades a reconsiderar la medida.

El organismo propuso reducir el aforo a un 30 o un 20% antes de decretar un cierre por días completos el fin de semana.

“El impacto negativo de estas medidas será sin duda de gran magnitud para nuestros sectores y para la economía del estado, pues es de todos conocido que la temporada navideña representa la época más alta de ventas del comercio y los servicios y que se vislumbraba como una oportunidad de recuperación marginal después de un pésimo año por la pandemia”, señaló el organismo.

Ante los cuestionamientos del comercio organizado, el gobernador de Nuevo León Jaime Rodríguez aseguró que no entendía su inconformidad “si les ha ido muy bien con nosotros”.

El mandatario les pidió aguantar y advirtió que, de no cerrar dos días, se tendría que cerrar toda la semana, ya que seguirían aumentando los contagios y las defunciones y ejemplificó que tan sólo ayer se registraron 871 nuevos casos de infectados, cifra récord desde que inició la pandemia.

“Lo hicieron de un día para el otro”

Una vez que cobraron su sueldo semanal, obreros de esta zona metropolitana tuvieron que pasarse directo del trabajo a las tiendas de autoservicio a surtir las despensas, pues por el cierre decretado por el gobierno estatal no podrán hacer sus compras sino hasta el próximo lunes.

Carlos Lazo, quien entra a laborar a las 6 de la mañana y sale de su trabajo a las 18 horas, se pasó al Walmart San Sebastián de Ciudad Guadalupe, apenas cobró su sueldo, pues por esta ocasión y las próximas tres semanas por lo menos la tienda estará cerrada el sábado y domingo, cuando acostumbra surtir la despensa.

“No había de otra sino la familia se queda sin comer”, dice don Carlos, mientras la fila ni se mueve. Empuja un carrito donde resalta un pollo rostizado y dos botellas de refresco de dos litros.

“Está muy mal, pero no hay más que echarle para adelante”, comenta sobre la decisión gubernamental de cerrar los fines de semana para tratar de disminuir los contagios y defunciones por covid-19. 

Fernanda, de la colonia Dos Ríos en Guadalupe, se mostró sorprendida porque al andar en el centro de Monterrey observó que la gente andaba realizando compras de pánico, como si ya las tiendas no fueran a abrir el próximo lunes o en todo el mes.

Fernanda asegura que estaban comprando juguetes como si ya no hubiera oportunidad de comprar los regalos de aquí al 24 y vio a una persona que en la fila del supermercado llevaba en su carrito 7 tapas de 24 latas de cerveza cada una. 

En tanto la señora Hilda Rivera menciona que en la tienda a la que acude regularmente los viernes a eso de las 19-20 horas, después de cobrar su salario, por lo regular hay unas cuatro o cinco personas delante suyo al pagar en las cajas, pero ahora por lo menos entre 40 y 60 personas haciendo fila en cada caja. 

Doña Hilda considera que cerrar sábados y domingos afectará mucho y criticó que el aviso lo hicieran apenas el jueves “es que fue de un día para otro”. Afirma que hay gente que por lo regular cobra los sábados, y tendrá que esperar hasta el lunes para comprar su despensa, pero hasta que salga del trabajo, por ser día laboral.   
Por su parte, el señor Eduardo, un obrero vecino de Guadalupe, critica que las autoridades de Salud y en general del gobierno de Nuevo León, no entienden que la mayoría de la población es clase trabajadora que cobra hasta el viernes o el sábado y que no tiene dinero como ellos para hacer sus compras cualquier día de la semana.  

“Yo salgo el viernes a las 6 y media de la tarde, por eso me tuve que venir directo a la tienda antes de llegar a tu casa, sino pues hasta el lunes. El lunes, yo entro a trabajar a las ocho de la mañana, si no venía hoy, pues ya mi familia se quedaría sin comer por lo menos hasta en la noche, porque al irme a trabajar todavía no abren. No hay más que someternos”, lamenta.

Rafael, un vecino de la colonia Insurgentes de Guadalupe, consideró que hubo falta de organización de las autoridades, “no es posible estar tanto tiempo aquí en la fila; hay mucha demora, mucha pérdida de tiempo”. 

“Yo no estaba enterado del cierre, hasta hoy por la tarde, y creo que así toda la gente por esto es esta toda esta aglomeración, y luego las autoridades dicen, no hagan compras de pánico, si son ellos los que las provocan”, comenta don Rafael desde la retaguardia de la fila para las cajas “rápidas”, que demoran hasta una y dos horas.

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