Más de 70 millones de dólares calcula Marcus Lemonis que ha invertido en negocios que no son suyos. El empresario es el protagonista del reality “ El socio ”, que desde 2013 ha mostrado la historia de distintas empresas que buscan su ayuda como inversor a cambio de una participación en el negocio.
En el marco del estreno de la octava temporada, que llegó a History el 19 de enero, Lemonis reflexiona sobre cómo ha evolucionado su forma de tratar con los empresarios.
“Lo que yo traté de hacer diferente en la temporada 8 es realmente entender que las empresas no necesariamente necesitan dinero para resolver sus problemas. A veces necesitan disciplina, a veces estructura. Y me di cuenta que muchas veces me quemé al decidir las cosas demasiado rápido. Entonces, en este caso en la temporada 8, tanto para mí como para el resto, trato de ir despacio. Al movernos más despacio podemos llegar a tener mejores resultados”, expresó Marcus en conferencia de prensa con medios latinoamericanos.

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Durante la pandemia asegura que vio a muchos negocios pequeños crecer y adaptarse a un nuevo modelo de comunicación con el cliente, en el que la tecnología se volvió imprescindible.
Tras los nueve años que ha protagonizado el reality asegura que ha aprendido sobre todo de disciplina y exigencia, con la experiencia ha buscado ser menos condescendiente.
“Vivimos en este mundo donde los mejores emprendedores, los mejores empresarios, las mejores personas son personas que se despiertan todos los días y trabajan por cada cosa que tienen. Y he notado que en los últimos años, hay ciertas personas que esperan que algo suceda sin esforzarse. Y estoy aquí para decirles que, ya sea en mi programa o en la realidad, mi expectativa es que la gente ponga el esfuerzo, que ponga el tiempo, que asuman el riesgo y hagan el trabajo”, afirmó.
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Aunque es verdad que ciertos días, cuando despierta, reflexiona sobre si ha valido la pena todo el dinero que ha depositado en proyectos ajenos. Está confiado en que en el futuro quiere seguir ayudando con sus ingresos a que otras personas crezcan, lo desea incluso más que un hijo, ahora que es un hombre casado.
La clave de su éxito, según cuenta, es el trabajo duro y a la hora de negociar la honestidad y transparencia, pero sobre todo ahora, que ha aprendido a dejar que sus socios puedan seguir solos después de que él los ayuda.
“Tenía 30 años cuando comencé este programa de televisión… ahora estoy casado y tengo una perspectiva diferente de la vida. La pandemia definitivamente cambió la forma en que pienso sobre otras personas y sobre mí mismo. Siento que soy más duro en ciertos casos, y soy más amable en otros. Y creo que eso es parte de la madurez que pasa en todos los negocios”, señaló el empresario de origen Líbanes.
“Estoy dedicado el resto de mi vida a regalar esa riqueza que he creado. Pero obligar a la gente a trabajar por ello y ganarlo para entender lo que es importante en la sociedad”, agregó.
mafa