Uno tiene 47 años y el otro 79. Ambos son dos cantantes premiados del mundo de la música y sus clásicos son escuchados en todas las latitudes del mundo. Pero a pesar de ser similares en muchos aspectos, y Enrique mantienen sus diferencias en la relación de padre e hijo.

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Los dos se abrieron paso en una carrera que comenzaron desde muy jóvenes y que les ha traído muchos frutos y reconocimientos, y sobre todo fortuna. Así es como el exesposo de Isabel Preysler dejará una gran suma de dinero de herencia para sus ocho hijos: Chábeli, Julio Jr., Miguel Alejandro, Rodrigo, Victoria, Cristina, Guillermo y .

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Pero quien no quiere saber nada con su parte de herencia futura es justamente la pareja de la extenista Anna Kournikova . Desde sus comienzos musicales, el intérprete de “Cuando me enamoro” se cambió el apellido para que no lo asociaran con su padre, ya que no pretendía que se le abrieran las puertas solo por ser su hijo.

Desde entonces, el padre de Nicholas, Lucy y Mary ha querido siempre separar los esfuerzos que hizo en su carrera del apellido que porta heredado de su padre. No ha querido que todo “le venga de arriba”. Es por eso que si bien tiene derecho a cobrar su parte de la herencia a futuro, no quiere saber nada con ese dinero.

La decisión de Enrique también proviene de una relación distante que actualmente tiene con Julio . Padre e hijo no son para nada cercanos, ni están al tanto de su día a día. No se hablan por teléfono, ni se visitan; e incluso el compositor que cumplirá los 80 años en septiembre ve como competencia al hijo menor que tuvo con Preysler . Es por eso que el ganador de 190 premios de la industria de la música quiere demostrar que él solo ha sabido amasar su propia fortuna y no necesita ninguna herencia el día de mañana para seguir viviendo con tranquilidad en compañía de su familia.

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