A Micky Huidobro no se le ha quitado la rebeldía. Pero no es gratuito. A sus 52 años, el bajista y vocalista de la banda Molotov mira al México que inspiró canciones como “Gimme tha Power” hace 30 años y hoy, afirma, pese a los cambios de partido en el gobierno, persisten problemas como la impunidad y los abusos de poder.

En entrevista con , cuestiona al gobierno actual, incluso en su proyecto como solista, El gentleman del rock; habla de su preocupación por la relación entre el poder y la prensa y defiende que los ciudadanos mantengan una postura crítica.

Pero también revisa sus propias contradicciones: reconoce que las nuevas generaciones cambiaron las reglas de lo que se puede decir y cuenta cómo el paso del tiempo ha transformado sus prioridades.

En 2008 con Molotov lanzaban el disco Eternamente; meses antes informaron que se separaban Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL
En 2008 con Molotov lanzaban el disco Eternamente; meses antes informaron que se separaban Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL

Después de más de 30 años de carrera, ¿te sigues sintiendo rebelde?

Sí, la verdad es que sí. Estas mismas canciones (de su proyecto como solista) hablan de cierto tipo de rebeldía. Por ejemplo, “El príncipe de las tinieblas” habla un poco de estas personas que no sabes si son hombres, mujeres, son medio andróginos, pero tampoco sabes, por la edad a la que pertenezco, cómo llamarles.

La canción habla del miedo a cagarla con este tipo de adjetivos calificativos o como se les diga a las personas. Hay tanta variedad que ya no sabe uno cómo la caga. Hace falta en el rock and roll de mi país salir a decir este tipo de cosas.

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Molotov nació en otro México. Después de tres décadas, ¿cómo ves al país?

Cada vez me da más tristeza. Hay una canción que se llama “Changa a su madre”, de este proyecto, que habla un poquito de toda esa libertad que se tomó la gente de mal, los malandros, los delincuentes, de abusar porque hay impunidad.

Realmente se volvió la ley del más fuerte, la ley del “yo pego más duro”. Los encargados de poner la ley, que son, en este caso, el gobierno, tendrían que encargarse de que su gente esté bien y aquí eso ya pasó a segundo término.

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“Gimme tha Power” se escribió hace casi 30 años y continúa cantándose. ¿Cómo ves al gobierno actual?

Es terrible. No nada más están haciendo cosas terribles, sino que le vieron la cara a la gente que votó por ellos y, una vez que están en el poder, tampoco les importa esa gente. Yo creo que en 2018 mucha gente votó por odiar, ¿no? Es como: “Me voy a casar con la chava que a mi papá le caga” o “a mi exnovia le choca, pero me voy a casar con ésta”.

Aún en polos opuestos de la industria, siempre ha existido buena relación con los integrantes de Maná. Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL
Aún en polos opuestos de la industria, siempre ha existido buena relación con los integrantes de Maná. Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL

Y hay modelos que se siguen repitiendo...

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Desde Las mañaneras ya es una manera de apropiarse del cuarto poder, que es la prensa. Y eso es terrible, es grave. Censurar a la prensa, eso lo hacía el PRI en los 70. Eso te convierte en un gobierno represor.

¿Cómo evalúas lo que ha hecho Claudia Sheinbaum desde la Presidencia?

Creo que ya la regó porque tuvo la oportunidad de decir: “Bueno, ya estoy aquí en el poder y ahora sí me voy a encargar de que todo el pasado ya no nos moleste”, y empezar a poner justicia y orden. Y, al contrario, sigue solapando gente que es indeseable, no nada más en México, sino en todo el mundo.

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¿Qué papel tiene entonces la ciudadanía frente al poder?

El ciudadano tiene que seguir exigiendo. La gente tiene que ejercer su poder, su voto, mantenerse inconforme y demostrarlo.

Molotov pertenece a una generación que rompió reglas de su época. ¿Cómo vives ahora los códigos de generaciones más jóvenes?

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Creo que las generaciones se han vuelto un poco más hipersensibles a las cosas. Tal vez yo vengo de una época en la que estábamos más acostumbrados a hablar de ciertos temas y no había quien levantara la voz por estas personas.

¿Qué significa para ti conservar esa libertad para decir lo que piensas?

Lo padre de hacer música es no traicionarse a uno mismo y tratar de sacar la mejor parte de ti como músico o como letrista. Que la música te convenza primero a ti que a nadie. Es un poco egoísta en ese aspecto, pero creo que es un reflejo de lo que tienes que mostrarle a la gente.

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Su carrera en la música arrancó a inicios de los años 90. Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL
Su carrera en la música arrancó a inicios de los años 90. Foto: ARCHIVO EL UNIVERSAL

Molotov llegó a incomodar al poder. ¿Crees que la música todavía tiene esa capacidad?

Debe haberla, claro. Para llegar a comunicar o incomodar necesitas ser claro y conciso. Nada más necesitas mover una fibra, no necesitas un choro para chingar al poder.

Dejarlo grabado en un disco o en una interpretación me parece que es participar con tu opinión, dejar un documento.

¿Los músicos han perdido influencia frente a streamers e influencers?

Lo que tenemos nosotros como Molotov es ese poder de pararnos a tocar en cualquier lugar y que la gente de alguna manera ya nos conozca.

Somos como una pieza de museo a la que le tocó vivir desde los vinilos hasta los CD, el MP3, las redes sociales, Spotify y ahora la inteligencia artificial.

Después de 31 años de rock, ¿cómo responde el cuerpo?

El cuerpo está muy bien, la mente está muy bien. Lo que me complica mucho es pasarme de cantar todas las letras que cantaba antes Tito, más las que cantaba yo en Molotov, a otras cosas que no canto normalmente. Acordarme de tanta letra es bien difícil.

Pero sí me gusta el rock and roll y sí me gusta la música. Hay cosas de las que a los 52 años tal vez ya podría prescindir, como ir a tocar a ciertos lugares.

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