
Cannes.- Diego Luna regresó al Festival de Cannes 16 años después de presentar "Abel" como director. Esta vez lo hizo con "Ceniza en la boca", adaptación de la novela homónima de Brenda Navarro, en una proyección especial marcada por la emoción, las reflexiones sobre la migración y una larga ovación acompañada de figuras clave del cine iberoamericano, entre las que se encontraban Alfonso Cuarón, Marina de Tavira, Daniel Michel y su gran amigo y productor Gael García Bernal.
Antes de iniciar la función, Thierry Frémaux, delegado general del Festival de Cannes, confesó que el comité de selección vio la película hace varios meses y que desde entonces “se les quedó en la cabeza todo el invierno”, subrayando el impacto que le produjo el filme desde el primer visionado.
Conmovido y con una gran sonrisa, Luna apareció en la sala Buñuel para presentar su filme pronunciando unas frases de bienvenida en francés, idioma que, dijo entre risas, había aprendido gracias a su hijo. Después continuó en español para compartir unas palabras profundamente personales sobre el origen y el sentido de la película.
“Voy a ser muy breve: esta película fue una experiencia de libertad desde el principio hasta el final”, dijo el director, antes de agradecer a las productoras Inna Payán y Valérie Delpierre, a quienes reconoció por confiar en el proyecto desde el inicio.
Luna recordó entonces su paso por Cannes en 2010 con "Abel" y el vínculo íntimo que une aquella experiencia con esta nueva película.
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“Hace dieciséis años fue mágico lo que pasó aquí al presentar una película de padres ausentes que se llamaba ‘Abel’ y estaba en la sala mi papá, a quien le dediqué esa función. Este año ya no está en la sala porque ya no está con nosotros, pero también se la dedico a él y tengo la hermosa oportunidad de dedicársela a mi hija que está estudiando y también a mi hijo que está aquí, porque esta película también trata de ausencias y es un recordatorio para mí del padre que no quiero ser”.
Diego Luna también subrayó el trasfondo migratorio de la historia y el deseo de que la película no se quede únicamente en la emoción.
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“Esta cinta trata sobre otro tema, sobre los que tienen que buscar otro lugar. Habla de lo que hacemos y de lo que dejamos de hacer. Ojalá no se quede ahí, sino que el proyecto provoque la reflexión de lo que deberíamos estar haciendo. Si logramos eso, realmente habremos triunfado”.
Adriana Paz, ganadora de una Palma de Oro a Mejor Actriz por "Emilia Pérez", de Jacques Audiard, también dijo estar muy contenta de volver a Cannes gracias a esta película, “que está siendo una experiencia maravillosa”.
Tras la proyección y los efusivos aplausos, Alfonso Cuarón felicitó a Luna y comentó que la película lo había “sorprendido y gustado muchísimo”, mientras que Gael García Bernal explicó que su trabajo como productor consistió principalmente en “acompañar y proporcionar todo lo que la película necesitara”, permitiendo que la visión creativa del proyecto se desarrollara con libertad.
En Cannes, "Ceniza en la boca" encontró algo más que una plataforma internacional: una sala atravesada por la memoria, la ausencia y la necesidad urgente de mirar a quienes siguen buscando un lugar al cual pertenecer.
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