En medio de la presión que enfrenta el gobierno de Claudia Sheinbaum por el accidente en Chihuahua en el que murieron dos agentes estadounidenses vinculados a operaciones de inteligencia, comenzó a circular una versión que busca reinstalar la idea de que agencias de Estados Unidos operan de manera encubierta en territorio mexicano ejecutando objetivos del narcotráfico.

Este martes, desde fuentes estadounidenses se esparció la versión de que agentes de la CIA habrían estado detrás de la explosión de un vehículo en las inmediaciones del AIFA, ocurrida a principios de marzo, en la que murió “El Payín”, identificado como presunto integrante del Cártel de Sinaloa. La historia, difundida sin evidencia pública verificable, encontró eco inmediato por el contexto político que vive la relación entre México y Estados Unidos, marcada por investigaciones judiciales y una creciente exigencia de resultados contra el crimen organizado.

Fuentes consultadas para esta columna aseguran que esa narrativa no proviene de canales institucionales estadounidenses ni responde a una filtración formal de inteligencia. La lectura dentro de círculos de seguridad mexicanos es que se trataría de una operación de desinformación impulsada por intereses criminales con el objetivo de erosionar la credibilidad de las autoridades mexicanas, particularmente la del secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien es el principal funcionario dentro de la cooperación operativa Estados Unidos.

La reacción oficial, tanto del gobierno estadounidense como de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana es que la información es falsa. Lo que sí existe es cooperación entre ambos gobiernos en materia de seguridad e intercambio de inteligencia. Y lo que no, al menos oficialmente, son operaciones unilaterales estadounidenses ejecutadas al margen de las instituciones mexicanas.

El caso más emblemático de esa cooperación reciente fue el operativo contra Rubén Oseguera Cervantes, “El Mencho”. Fuentes de seguridad reconocen que agencias estadounidenses facilitaron inteligencia clave para ubicar movimientos, logística y señuelos cercanos al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. El trabajo de campo, sin embargo, correspondió a autoridades mexicanas. Así ha operado buena parte de la coordinación bilateral en años recientes.

El vínculo más activo se mantiene con el Comando Norte de Estados Unidos, estructura del Departamento de Defensa encargada de la coordinación estratégica regional con México y Canadá. A través de esos canales se ha compartido inteligencia para intercepción de cargamentos de droga, tráfico de armas, identificación de laboratorios clandestinos y seguimiento financiero de organizaciones criminales. También participan otras instancias estadounidenses con distintos niveles de interlocución.

Lo que dijo Harfuch en sus redes sociales buscó fijar esa idea. La cooperación existe, ha dado resultados y se sostiene bajo principios de respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, confianza mutua y ausencia de subordinación. El problema es que el secretario de Seguridad, al ser visto como un candidato presidencial hacia el 2030, también se ha convertido automáticamente en un blanco de ataques por filtraciones.

La desinformación afecta mucho en momentos de alta tensión. La muerte de agentes estadounidenses en Chihuahua fisuró una relación ya cargada por investigaciones contra políticos mexicanos y crecientes presiones para acelerar acciones contra estructuras del narcotráfico. En ese contexto, cualquier insinuación sobre operaciones clandestinas estadounidenses en México adquiere una dimensión explosiva. Por eso la celeridad de las autoridades para “apagar el fuego”.

También explica por qué este episodio no debe leerse como una simple especulación mediática. En la nueva guerra de inteligencia entre gobiernos y cárteles, la propaganda también es altamente dañina.

Posdata 1

La declaración del jefe de la DEA, Terrance Cole, sobre que el caso de Rubén Rocha Moya “es sólo el comienzo”, no parece ser una amenaza aislada. Estados Unidos está decidido a ir por los narcopolíticos mexicanos y los avisos son cada vez más continuos.

Los comentarios de Cole son una especie de respuesta a la declaración que hizo este martes la presidenta Claudia Sheinbaum, sobre que no tienen información sobre más anuncios de solicitudes de detención de políticos mexicanos, como fue el caso de los 10 políticos de Sinaloa.

El contraste es importante, porque mientras el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, aseguró este martes que en México no existe una investigación contra Rocha Moya, desde Estados Unidos el director de la DEA habla de una ruta apenas inicial y de una colusión de años entre narcotraficantes y altos funcionarios. Esa disparidad revela, o bien una falta de coordinación institucional o una decisión política de ganar tiempo mientras se mide el costo de tocar a personajes del oficialismo.

Posdata 2

La Secretaría de Hacienda finalmente empezó a ajustar sus previsiones más aterrizadas a la realidad. Después de insistir hace unas semanas sobre una recuperación económica por el Mundial y el Plan México, el secretario Edgar Amador recortó la expectativa de crecimiento para 2026 a 2.3%, aunque el mercado la mantiene en un promedio de 1.5%. El ajuste llega después de un primer trimestre con contracción económica y con indicadores de inversión y consumo a la baja.

La corrección de Hacienda también exhibió la creciente distancia entre las proyecciones oficiales y lo que vienen anticipando analistas, Banxico y organismos privados desde hace meses. En las conferencias de Palacio Nacional se insiste en que el Plan México y los programas sociales impulsarán la economía. La realidad es que la inversión privada sigue cautelosa, la pública en declive, y la renovación del T-MEC agrega aún más incertidumbre. Ajustar el pronóstico era inevitable. El gobierno empieza a aceptar, aunque sea a cuentagotas, que 2026 será un año muy complicado.

Posdata 3

La estrategia de diversificación comercial del gobierno mexicano sigue tomando forma. Tras la ofensiva para fortalecer la relación con Canadá y la modernización del acuerdo con la Unión Europea, ahora viene una misión comercial a China, la cual se dará justo después de la visita que hará Donald Trump con varios multimillonarios de la tecnología y los servicios financieros al país que gobierna Xi Jinping.

Marcelo Ebrard me lo confirmó este martes en mi programa del Heraldo Televisión. La apuesta del secretario de Economía es abrir espacios para exportadores mexicanos y fortalecer acuerdos con el gigante asiático, pese a la presión que implica para México cualquier acercamiento con China frente a la narrativa proteccionista de Estados Unidos. La relación no es sencilla, sobre todo por los aranceles impuestos a países asiáticos.

Lo que está construyendo el gobierno es una estrategia de diversificación, aunque con riesgos geopolíticos. La pregunta es hasta dónde permitirá Estados Unidos esa apertura sin convertirla en un nuevo frente de presión comercial o política para México.

@MarioMal

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