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La política nubla la mejora de la economía

En la encuesta de Banxico, “la incertidumbre política interna” es el tercer lugar entre los factores que podrían obstaculizar el crecimiento
03/05/2017
02:02
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La economía se ha comportado mejor a lo previsto. Con las cifras a marzo, los resultados de las finanzas públicas, del crecimiento económico y del empleo formal, estuvieron por encima de los malos augurios de inicios de 2017.

Ya entrados en el quinto mes del año, no hay duda que la espesa incertidumbre que cayó sobre México después del triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, pesó mucho sobre el ánimo de los analistas e inversionistas en México. Una incertidumbre que también se alimentó de diversos factores internos que ensombrecieron el inicio del año. Desde la grave situación financiera de Pemex que puso en entredicho el futuro inmediato de las finanzas públicas, pasando por la volatilidad cambiaria y el incremento incesante de los precios, hasta la feria de casos de corrupción de funcionarios y ex funcionario públicos.

Y claro, éstos mejores resultados económicos frente a lo previsto, se han traducido en una percepción menos negativa sobre el desempeño de la economía y los negocios entre los empresarios —como lo dio a conocer Inegi en su encuesta de ayer— y entre los analistas del sector privado, como lo difundió el Banco de México.

En suma: La economía de los grandes números vista en los primeros meses de este año no luce tan mal. No frente a los pronósticos que se lanzaron.

Pero cuidado con el perverso péndulo. Creer y hacer creer que la economía mexicana caminará con paso firme en los próximos meses por estos primeros resultados del año, es querer hacer verano con una golondrina. Es aún prematuro.

Y lo es porque los riesgos para la economía siguen latentes. El primero de ellos sigue siendo Donald Trump y sus arranques en materia comercial y de migración frente a México y, recientemente, su iniciativa fiscal que —de aplicarse tal cual se ha conocido— podría generar serias consecuencias sobre la inversión y sobre los ingresos fiscales en México. Y es que aunque la palabra del presidente estadounidense se ha desgastado aceleradamente en sus primeros cien días de mandato, no se pueden desestimar las consecuencias del ‘efecto Trump’ para lo que resta del año sobre el peso mexicano, sobre las inversiones, sobre la balanza comercial, y sobre los objetivos de consolidación fiscal del gobierno. Todos estos asuntos relevantes para la evaluación de las calificadoras de riesgos sobre la nota de la deuda mexicana que aún sigue con perspectiva negativa.

Pero los riesgos latentes para la economía mexicana no solo se encuentran en las decisiones que surgen de la urgencia que tiene el inquilino de la Casa Blanca por no seguir perdiendo adeptos entre los republicanos. Los otros riesgos para la economía son los que provienen de la lucha política interna de cara a la sucesión en Los Pinos.

Y los especialistas encuestados por el Banco de México lo han apuntado así. En la encuesta que ayer se dio a conocer, “la incertidumbre política interna” se colocó en el tercer lugar entre los factores más mencionados que podrían obstaculizar el crecimiento económico en los próximos seis meses. Y es que el riesgo político interno dio un salto en el radar de los expertos durante el último mes. Apenas en marzo este factor de riesgo aparecía en la posición ocho. Y en enero, ni siquiera era tomado en cuenta por los especialistas.

¿Qué hizo que apareciera con fuerza entre las preocupaciones de los expertos económicos? Sin duda que los escenarios adversos a la estabilidad que genera la disputa por la elección en el Estado de México —clave para la presidencial de 2018—, los casos de corrupción entre los ex gobernadores de Veracruz, Coahuila y Chihuahua —entre otros— y sus efectos políticos; y las rupturas que se vienen acrecentando en el gabinete del presidente Peña Nieto, así como al interior del PRI.

Pero no solo eso. En el sector privado existe preocupación por las consecuencias sobre el gobierno de Peña Nieto provenientes de casos de corrupción, entre los que sobresalen el de la brasileña Odebrecht y de la española OHL. Ambas se investigan en instancias policiacas y de justicia extranjeras, por lo que crece la posibilidad de revelaciones, complicidades y denuncias sobre presuntos actos de corrupción de actuales altos funcionarios federales.

Así que un escenario de descomposición político-electoral salpicado por la corrupción, puede tener nocivos efectos sobre la marcha económica del país y ése es un riesgo que los especialistas ya han incorporado en sus perspectivas internas.

¿En qué medida crecerán estos riesgos políticos internos para la economía en los 14 meses que nos separan de la elección presidencial? Mucho tendrá que ver en ello la ambición o la sensatez del presidente Peña Nieto y de quienes le rodean en el gobierno y en su partido.

@SamuelGarciaCOM

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