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El negocio de los invasores en la CDMX

Salvador García Soto

Toda una mafia ligada al circuito de la economía ilegal opera detrás de la invasión de predios y casas deshabitadas en la Ciudad de México. El caso del predio en Benjamín Hill 12, en la Condesa, denunciado por el periodista Héctor de Mauleón puso al descubierto una red de grupos que, cobijados por funcionarios del gobierno capitalino y protegidos por el PRD, han hecho de la invasión ilegal de predios e inmuebles un negocio millonario que lo mismo provee casas de seguridad al narcomenudeo, que bodegas al comercio ambulante, vivienda ilegal a grupos clientelares y que tiene conexión hasta con desarrolladores inmobiliarios que se benefician de predios invadidos, que luego son derribados, para construir edificios de departamentos.

El negocio tiene cadena de mando y modus operandi que lo hacen una industria ilegal muy bien organizada. Comienza por grupos históricos como la Asamblea de Barrios, que ya no es la misma organización fundada en los 80 por el perredista Marco Rascón como Súper Barrio, y cuyo nombre se volvió una franquicia con varios subgrupos: Asamblea de Barrios Poniente (Los Claudios), Asamblea de Barrios Histórica, Democrática, Liberal y otras que adoptan nombres de colonias donde invaden como Roma, Condesa o Santa María la Ribera. La Asamblea de Barrios controla el mayor número de invasiones activas en la Ciudad.

El segundo grupo invasor es la familia de Alejandra Barrios, lideresa del comercio ambulante en el primer cuadro de la Ciudad. Junto a la matriarca, que controla casas en Santa María la Ribera y la Roma, trabajan sus hijas Diana que ocupa inmuebles en Peralvillo y Tlatelolco; y Graciela, que maneja grupos de invasión en Condesa, Roma Norte e Hipódromo Condesa. El tercer grupo de invasores lo maneja el ex diputado del PRD Roberto López, que “trabaja” principalmente en la colonia Roma.

Los predios elegidos para invasión siempre tienen problemas legales, intestados o litigios, lo que supone que los líderes tienen acceso a información del Registro Público de la Propiedad que maneja esos datos. Seleccionado el predio y verificada su problemática, el siguiente paso es ocuparlo y darle un uso que varía según la zona y el grupo invasor. La mayoría de los grupos están ligados al comercio ambulante, pero como se documentó en Benjamín Hill, también han hecho conexiones con delincuencia organizada y narcomenudeo; otros los habitan grupos clientelares.

Una vez invadido el predio los ocupantes registran el inmueble como su domicilio, vía documentos oficiales como credencial de elector, y se les cobra cuota mensual para el proceso de “regularización” apoyado por instancias capitalinas. Las conexiones políticas de estos grupos apuntan a operadores de alto nivel que estuvieron en la Secretaría de Gobierno y hoy están en la de Movilidad.

Muchos inmuebles invadidos son históricos o están catalogados por el INBA como patrimonio, por lo que no pueden derribarse para nuevas construcciones. Y ahí entra la industria inmobiliaria. En muchos casos la ocupación, por la falta de mantenimiento, acelera la destrucción del inmueble protegido que termina por colapsarse o volverse inseguro. En algunos casos los ocupantes ilegales llegan al extremo de tapar los desagües del techo para acumular el agua y apurar el derrumbe. Y una vez colapsado, el predio ya “regularizado”, es vendido a compañías constructoras que edifican departamentos con alto valor comercial.

Ayer el delegado en Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, afirmó que tan sólo en su delegación hay 720 inmuebles invadidos. De ese total, 60% de invasiones ocurrieron de 2013 a la fecha, es decir, en los últimos tres años. La pregunta obligada es ¿quién o quienes están detrás del millonario negocio que involucra a políticos, dirigentes y empresarios constructores?

NOTAS INDISCRETAS… Nada bien cayó ni entre priístas ni en el Estado de México el “autodestape” de la presidenta interina del PRI, Carolina Monroy. Y es que al promoverse a la gubernatura mexiquense, la prima de Peña Nieto no sólo agitó las aguas en el estado, sino que provocó que muchos priístas cuestionaran si está ahí para sus aspiraciones personales o para dirigir al partido en tan difícil coyuntura. No falta quien cuestione que si Monroy llegó en fórmula con Manlio Fabio Beltrones, por qué no renunció con él tras los malos resultados ¿Acaso no era corresponsable? Por lo pronto, el gobernador Eruviel Ávila pareció reaccionar al mensaje de Insurgentes Norte y nombró ayer a la senadora Ana Lilia Herrera como nueva secretaria de Educación en su gabinete, aunque oficialmente en Toluca dicen que el nombramiento no tuvo que ver y que sólo busca “ampliar la baraja”. El caso es que la complicada sucesión mexiquense ya comezó… Los dados mandan otra Serpiente. Mala racha.

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