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Depende de la óptica con la que se vea

Ricardo Blanco

“There are always two people in every picture: the photographer and the viewer.” —Ansel Adams

Recuerdo un verano durante el cual me llamaba mucho la atención la fotografía. En una caminata por las afueras del mercado de Coyoacán, un vendedor de manta en el piso tenía diferentes lentes para una cámara SLR (las de 35mm, mecánicas). Yo tenía la fortuna de compartir una AE-1 con mi papá y es así que decidí, con su bendición, poner parte de mi dinero (ahorrado con trabajos veraniegos) en un lente. Era un Hanimex 75-200mm f/4.5 Auto Zoom Macro y además: ¡venía un polarizador de regalo!

Ahí empecé a aprender de óptica: velocidades de obturación, profundidad de campo, bokeh, ISO y varias cosas más. Todo esto me llevó a medio entenderle, pero como bien me dijo un amigo fotógrafo que aprecio mucho: me clavaba más en los fierros que en la foto. Lo entiendo, no por nada uno termina con el subtítulo de comunicólogo geek.

Lo más importante de esta parte técnica es que después pude desarrollar más conocimiento con lentes de cine y otras oportunidades trabajando con una empresa que ofrecía soluciones tecnológicas para el cine y video digital: Simplemente. Pude ir viendo la manera en que se iba metiendo más y más el mundo digital al cine y a la fotografía. Se desarrollaba el software y el hardware para mezclas casi inimaginables entre costos y posibilidades técnicas. Final Cut, Adobe, Pinnacle, BlackMagic, etcétera, marcas y productos que cerraban la brecha entre el arte manual y el “no hay foto sin retoque digital”.

La brecha se ha cerrado y genera mucho #ruidoblanco sobre lo que una cámara en un celular debe ofrecer. En abril de 2014 un ingeniero de software de Google, Carlos Hernández, nos presentó la opción de agregar un efecto de fuera de foco a las fotos tomadas con la aplicación de cámara de Google. Esta semana en México la gente de Huawei nos sorprendió con lo que una cámara con dos lentes Leica puede hacer.

Podía sentir mi cara verse tipo: O_O al estar probando los resultados de un lente+sensor enfocado en blancos y negros; y el otro lente+sensor enfocado en colores y tonos. El resultado, dos fotografías de 12 megapixeles que dan colores, texturas y suman información. No son 24 megapixeles, son datos compartidos en una compresión sumada y representados en una fotografía, y que además permiten unas profundidades de campo impresionantes, un gran bokeh.

Actualmente, me alegra más saber que contamos con impresionantes editores de fotografía gratuitos como Snapseed y podemos almacenar fotos sin costo con calidad altísima con Google Photos. Lo que ahora tenemos es la óptica, los sensores, el chipset y el tamaño de dispositivo para no dejar de tomar fotos cada día, olvídate de capturar el momento, sino de conocerte como las dos personas que siempre están en una fotografía. Bienvenidos P9 y P9+, la óptica correcta para el smartphone del consumidor actual.  

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