Baño de sangre

Raúl Rodríguez Cortés

Hay señales ominosas de un grave recrudecimiento de la violencia en el país

En el horizonte se alcanzan a ver señales ominosas de un grave recrudecimiento de la violencia. De un lado la del narcotráfico y del otro, la de un conflicto social atizado por la guerrilla. Para enfrentar a ambas, la de la fuerza pública.

En el frente del narcotráfico, el plagio confirmado ayer de un hijo de Joaquín El Chapo Guzmán vaticina un baño de sangre, pues ocurre en medio de la guerra por el control de territorios entre los cárteles de Sinaloa y de Jalisco, que se desató tras la captura del capo el 8 de enero pasado.

Jesús Alfredo Guzmán Salazar, de 30 años, es uno de los seis “levantados” la madrugada del lunes pasado en uno de los restaurantes de moda de Puerto Vallarta. El fiscal general de Jalisco, Eduardo Almaguer, informó que pasada la una de la mañana del lunes 15 de agosto, un comando armado de siete personas llego al restaurante La Leche e inmovilizó a dieciséis de sus comensales. Separó de ese grupo a nueve mujeres, a las que dejó en libertad. A los siete varones se los llevó en dos camionetas de lujo.

El hijo de El Chapo, sobre el que pesan acusaciones por narcotráfico en una corte estadounidense de Illinois, fue identificado, por la fiscalía jalisciense, con materiales y documentos encontrados en su vehículo, y con exámenes periciales no precisados.

Todo apunta a que los autores del levantón son sicarios del Cártel Jalisco Nueva Generación, que controla esa plaza y que, desde hace siete meses, ha intensificado su guerra contra el Cártel de Sinaloa que manda, a su vez, en territorios del vecino estado de Nayarit. La disputa, que en ese lapso ha generado más de doscientos homicidios, según recuentos periodísticos, tiene abierto otro frente en el llamado Triángulo dorado que conforman los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua.

Jesús Alfredo Guzmán Salazar y su hermano Iván Archivaldo El Chapito, han disputado a Ismael El Mayo Zambada el control del Cártel de Sinaloa, cuya estructura financiera y operativa sigue prácticamente intocada no obstante la captura de su principal capo, pero han detenido esa pugna interna para enfrentar la amenaza común que les significa el Cártel Jalisco Nueva Generación. Este, a no dudarlo, recibirá pronto la respuesta violenta de las huestes de El Chapo.

En el frente del conflicto social, la CNTE no parece dispuesta a bajar el tono de sus exigencias, sobre todo con la no arriada bandera de la derogación de la reforma educativa.

El diálogo con el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, les ha favorecido con la liberación bajo fianza de sus líderes y la eventual reposición de salarios no pagados a los faltistas. Aun así, no han cesado sus platones y bloqueos. Han amagado, además, con no regresar a las aulas el próximo lunes que iniciará el ciclo escolar. Todavía anoche, al cierre de esta columna, se negociaba en la Segob la cancelación de tal amenaza.

La posición de la Coordinadora se ha radicalizado, no obstante que el gobierno de Peña Nieto y su determinación de seguir adelante con la reforma educativa ha accedido a atender una exigencia central de los disidentes: capacitar a la par que evaluar y considerar las diferencias estructurales que existen entre los docentes de las diversas regiones del país. A esa rectificación y a la conformación de un mejor modelo educativo, es a lo que le apuesta el gobierno.

Pero se atravesó Nochixtlán y su saldo de seis muertos y 21 heridos, el 19 de junio pasado, tras el embate de la Gendarmería que asegura haber respondido a las provocaciones de civiles armados, indudablemente vinculados al Ejército Popular Revolucionario (EPR) que tiene en la región uno de sus bastiones.

Voces enfurecidas de quienes han resentido severos daños económicos y personales por la movilización magisterial ya exigen a gritos la intervención de la fuerza pública. Y el lunes pasado, el presidente Peña Nieto envió esta advertencia: su gobierno no tendrá reparo alguno en recurrir al uso de la fuerza pública “para poner orden y hacer valer el Estado de derecho”, una vez que se agote el espacio de diálogo. Y ese espacio está por agotarse.

El coctel es explosivo y está a nada de estallar.

INSTANTÁNEA. FÓRMULA. En medio del desencuentro ocasionado por la reforma educativa, debe considerarse esta fórmula del rector de la UNAM, Enrique Graue: la educación  ya no puede ser concebida sólo a partir de criterios nacionales y debe ser tan local como nuestros problemas lo exijan y tan internacional como las soluciones lo requieran.

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@RaulRodriguezC

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