La liga de la injusticia

Raúl Rodríguez Cortés

Qué bueno que se aplique la ley sin miramientos a Rubén Núñez y a Francisco Villalobos, secretarios general y de organización de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), y dirigentes, entre los principales, de la disidente Coordinadora.

La PGR acusa a Núñez de obtener beneficios personales y políticos mediante comisiones obtenidas en la contratación de servicios para sus agremiados (lavado de dinero); y a Villalobos de robar libros de texto y otros materiales destinados a la educación de los niños. Todo esto en medio de las crecientes protestas contra una reforma educativa que, cierto, es ley y debe hacerse valer; aunque pareciera que el secretario de Educación, Aurelio Nuño, pretende apagar con gasolina la agitación que ha desatado.

El de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ha argumentado que a los líderes de la CNTE no se les procesa por protestar, sino por la comisión de delitos específicos: lavado de dinero y robo.

Cuesta trabajo creer que proceder penalmente contra ellos no traiga una fuerte carga de presión política, pero es altamente probable que la sospecha quedaría conjurada si se procediera de la misma manera contra quienes en el ámbito sindical, pero también en el político y el de los negocios, incurren o han incurrido en prácticas similares.

O acaso no ha actuado igual el secretario general del SNTE, Juan Díaz de la Torre o el secretario general del sindicato petrolero, Carlos Romero Dechamps. A poco no han actuado así Víctor Flores, líder del ya inexistente gremio de los ferrocarrileros o el dirigente de la burocracia Joel Ayala o el de los telefonistas, Francisco Hernández Juárez.

Qué hay, por otra parte, de los miles de millones de pesos desviados por ex gobernadores del PRI como el coahuilense Humberto Moreira, el neoleonés Rodrigo Medina, los tamaulipecos Tomás Yarrington y Eugenio Hernández; el chiapaneco Juan Sabines y el oaxaqueño Ulises Ruiz. O los del PAN: Guillermo Padrés, en Sonora y Luis Armando Reynoso Femat, en Aguascalientes. O los del PRD: Ángel Heladio Aguirre Rivero y Zeferino Torreblanca, guerrerenses ambos; y Marcelo Ebrard, en la Ciudad de México.

Gobernadores en funciones también han sido acusados de desvíos y corruptelas: Javier Duarte, en Veracruz, que nada más no le paga a la universidad del estado los dos mil millones de pesos que le debe, y César Duarte, en Chihuahua, a quien se acusa de usar fondos públicos para crear su propio banco. Otros, como Gabino Cué, de Oaxaca, están bajo sospecha, al igual que algunos ya electos para ejercer el cargo: Miguel Ángel Yunes Linares, en Veracruz; y Francisco García Cabeza de Vaca, en Tamaulipas.

De esas sospechas no se libraron ni Vicente Fox (con los negocios de los hermanos Bribiesca, hijos de su esposa Marta Sahagún) ni Felipe Calderón (con la Estela de Luz, hoy conocida como el monumento a la corrupción).

Y ni las inverosímiles investigaciones del secretario de la Función Pública, Virgilio Andrade, han podido lavar las que la gente común mantiene sobre la casa de Malinalco, del secretario Luis Videgaray, y sobre la Casa Blanca de la esposa del inquilino de Los Pinos.

La corrupción y el tráfico de influencias no son ajenos al sector privado: Gastón Azcárraga y la quiebra de Mexicana de Aviación, y los multimillonarios desfalcos de aprendices de banqueros como Carlos Cabal Peniche y Ángel Isidoro Rodríguez.

Una disculpa si alguien se me escapa de la lista, pero es que son tantos. Todos vacunados en la partidocracia, todos en contra de iniciativas ciudadanas como la Ley 3de3 que el PRI y el Verde se ocuparon el miércoles de “descafeinar”, pues aprobaron que sea obligatorio hacer públicas las declaraciones patrimonial, fiscal y de conflicto de intereses de los servidores públicos, pero con ciertas condiciones que un grupo de notables se encargará de aplicar de manera discrecional.

Creo que fue Benito Juárez quien lo dijo: a los amigos justicia y gracia, a los enemigos justicia a secas. Ya ni siquiera estamos ahí. La consigna hoy es: a los amigos impunidad y a los enemigos cárcel.

[email protected]

@RaulRodriguezC

TEMAS RELACIONADOS
Guardando favorito...

Comentarios