Algunos de los que faltan en la lista

Óscar Mario Beteta

¿Soportarían los políticos una auditoría personal? ¿Podrían justificar que ganaron todo lo que cuestan sus propiedades?

No son todos los que están… ni están todos los que son.

La lista de cinco gobernadores investigados por presuntos delitos fiscales es importante, pero no está ni puede estar completa.

Que en ella haya figurado desde el principio el gobernador de Veracruz, Javier Duarte, es obvio por la intensa actividad depredadora de las finanzas públicas que se le atribuye.

Que a su nombre se incorporen los de César Duarte y Roberto Borge, quienes eventualmente se habrían apropiado de los recursos públicos de Chihuahua y Quintana durante seis años, es lógico.

Que en ese grupo figure Rodrigo Medina, quien arruinó Nuevo León en todos los sentidos y sea objeto además de una investigación judicial, es obligado.

Esos personajes tienen la característica de pertenecer a un mismo partido. Los más, de estar ejerciendo todavía el poder. Todos cargan el estigma, la suspicacia de haber propiciado tanta animadversión con sus excesos y corruptelas, que no pudieron dejar sucesor, motivo esencial de la debacle priísta en las elecciones.

Aristóteles Núñez ha sido claro al señalar que el SAT no puede investigar la gestión gubernativa de nadie. Lo que hace en este caso, es indagar el probable incumplimiento de deberes tributarios de esos políticos.

Si han incurrido en falta, serán llamados a cuentas. De las que tengan que rendir por falta de honradez durante su gestión, son independientes. En ambos casos, estarán desprotegidos. El SAT es implacable. El PRI ha dicho que no defenderá la corrupción.

El SAT puede y debe investigar a quien sea. Todos estamos obligados a pagar nuestros impuestos para el sostenimiento del país. El dueño de Ficrea, Rafael Olvera, quien vive plácidamente en Estados Unidos, sería una gran pieza a cazar.

Mas si son los políticos y los funcionarios, particularmente, los que manejan cuantiosos recursos públicos discrecionalmente y con la mayor opacidad, es claro que hay infinidad de casos para una investigación tributaria.

La lista de potenciales evasores es interminable. Nadie podría objetar que fuesen sometidos a ese proceso, por ejemplo, Silvano Aureoles, encumbrado con la anuencia y la ayuda de “amigos opositores”. Convertido en “Señor” de Michoacán, de acuerdo con versiones y señalamientos, ese “perredista” actúa peor que sus antecesores, que ya es mucho decir.

Original en la comisión de todos los excesos del poder está también Graco Ramírez. Este otro “izquierdista”, alucinado en la búsqueda de “sueños políticos inmortales”, es un desastre. Por algo la exigencia de que deje Morelos, va in crescendo. ¡¿Y qué decir de Arturo Núñez, que desgobierna Tabasco?! Es sabido que quien ejerce el poder autoritariamente, incluso sobre él mismo, es su esposa.

Agazapado, en huida permanente, está Marcelo Ebrard. ¿Estará al corriente con Hacienda?

¿Soportarían los políticos una auditoría personal? ¿Podrían justificar que ganaron todo lo que cuestan sus innumerables propiedades y que le pagaron al fisco?

Así como hay casos de incumplimiento con Hacienda de priístas y perredistas, también debe haberlos en el PAN. Ahí está Guillermo Padrés, quien en vez de gobernar Sonora, se lo apropió.

Hay muchos otros actores públicos que no podrían justificar jamás su obscena riqueza. La orgía de corrupción en la esfera pública, data ya de años. Hoy, es una de las instituciones más funestas, perniciosas y destructivas.

Para remontar el profundo repudio que los envuelve, lo partidos deberían proponer, alentar y formalizar mecanismos de control de sus militantes, sobre todo de quienes ejerzan un cargo público.

Si no están dispuestos a hacerlo, es porque con certeza también son partícipes del cáncer que, de no detenerse, un día acabará con todos.

SOTTO VOCE… Enrique Peña Nieto acaba con una de las prácticas más viejas del presidencialismo, que es el culto a la personalidad y el “besamanos”, propios del Semidiós sexenal. El nuevo formato que tendrá su IV Informe, marcará una nueva época... El “agarrón” que traen trenzado Ricardo Anaya y Gustavo Madero tendrá consecuencias para la unidad del PAN… Crece el descontento por las fallas en el equipo de comunicación de la UNAM, que se acentúan en las direcciones de TV y Radio. En ésta, estaría por reventar una crisis porque a Renato Dávalos, de quien muchos dicen “¡cuídense del cacarizo!”, se le acusa de estar acabando con la cultura en ese medio. ¿Le permitirá el rector, Enrique Graue, hacer su voluntad?.. El secretario de Agricultura, José Calzada, debiera echar de su “equipo” al nefasto personaje, un tal Antonio Vázquez, quien, irresponsable y abusivo, se presenta como su “más cercano”. En realidad, es un mentiroso, falso, hipócrita y cínico que sólo perjudica la buena imagen que se ha ganado el ex gobernador de Querétaro por su eficiencia… Bien, que las empresas de seguridad privada se ajusten a lo que mande la autoridad federal en la materia.

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@mariobeteta

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