Tamaulipas: corrigiendo el rumbo

Óscar Mario Beteta

Si el PRI ha echado de sus filas a malos políticos y les ha impedido buscar un puesto electivo, los demás están obligados a hacer lo mismo

Conocedor profundo del sistema político y dueño del sentido del tiempo, Manlio Fabio Beltrones realizó una jugada maestra al expulsar a tres candidatos a presidentes municipales en Tamaulipas. Con eso, se podría anotar un resultado en las elecciones de junio próximo más allá del originalmente previsto.

Sin aspavientos, con la información en la mano, o en el cerebro, dado el status de memorista en el que, en buena medida funda la reputación de su eficacia como operador político sin par, el líder del PRI se informó, decidió e informó:

“A los candidatos a las alcaldías de Hidalgo, Mainero y Villagrán, Wenceslao Zúñiga, Luis Cesáreo Aldape y Gustavo Estrella Cabrera, respectivamente, se les cancela su registro”.

La razón era incuestionable: “Tenemos denuncias sobre ellos, de que han sido amenazados, chantajeados o comprados por la delincuencia organizada para apoyar al candidato del PAN (a la gubernatura)”.

El asunto es tan grave, recalcó el dirigente priísta, que decidió que esos políticos sean expulsados de su partido. Pero no todo parará ahí. Advirtió que se les abrirá una investigación, cuyos resultados serán puestos en manos de las autoridades. Ellas decidirán lo procedente.

Con el envidiable timing con el que Beltrones hizo público el asunto, ganó en varias vertientes. A saber:

Dejó en claro que el PRI no apoya ni respaldará a ningún candidato de quien se tenga sospecha o información consistente de haber tenido o de mantener nexos con el crimen organizado.

La frecuencia con la que se refiere por rumores, sospechas o fundamentos de que algunos políticos están relacionados con criminales, fue la mejor circunstancia que aprovechó para dejar en claro de que no es el caso de su partido.

Eso, equivalente a una lavada de cara para la próxima contienda en las urnas, es susceptible de traducirse en simpatía, apoyo y votos para el PRI no sólo en Tamaulipas, sino en las otras once entidades donde se elegirán gobernador, diputados locales y alcaldes. Se daría por hecho que salvo tres, los demás aspirantes están limpios. Que son “honorables”.

Además, Beltrones dejó un recado indubitable a todos los priístas que aspiran a gobernar. Éste es que su partido no aceptará deslealtades de ningún tipo, de ninguna persona. Por mucho que algunos se vean presionados por el hampa para jugarle las contras.

De lo anterior, se derivaría esa unidad que históricamente ha caracterizado al PRI y que lo ha hecho invencible. Y si se considera que en los últimos años la traición y la disimulada fidelidad de algunos priístas costaron dolorosas derrotas, se verá cuán importante ha sido el movimiento táctico del sonorense.

Beltrones dejó un fierro en la lumbre para la oposición. El mensaje no puede ser otro que si el PRI ha echado de sus filas a malos políticos y les ha impedido buscar un puesto electivo, los demás están obligados a hacer lo mismo. El reto estaría dirigido especialmente al Partido Acción Nacional. Tiene varios personajes de dudosa calidad moral en pos de un cargo electoral.

Por lo que respecta al PRD, quizá se curó en salud ahí mismo, en Tamaulipas, donde varios de sus candidatos a presidentes municipales renunciaron antes que acatar supuestas órdenes del crimen organizado para respaldar al candidato a gobernador por el panismo.

Y si el reto está planteado directamente para el PAN, ¿revisará el historial de los abanderados de los que se dice públicamente que han incurrido en actos criminales y/o de corrupción? ¿Cancelará su registro y los investigará? ¿Los expulsará? ¿O seguirá manteniendo en relación con ellos una defensa tan vergonzosa e inútil?

Si no lo hace, Manlio Fabio Beltrones les habrá dado, a candidatos y partidos de oposición, una estocada que evidenciará sus consecuencias el domingo 5 de junio. De ese calibre es el golpe que podría haberles asestado. Y el rédito que eventualmente, con antelación, podría haber obtenido.

SOTTO VOCE… Más que merecido, el reconocimiento que la Asociación Mexicana de Urbanistas (AMU), que preside Joaquín Álvarez Ordóñez, hizo ayer al Presidente Ejecutivo y del Consejo de Administración de EL UNIVERSAL, licenciado Juan Francisco Ealy Ortiz, designándolo su Distinguido Miembro Honorario, y condecorándolo con la Medalla “Carlos Lazo” por su extraordinaria trayectoria periodístico-urbanística y empresarial. Mi más sincera felicitación con enorme gratitud, admiración y aprecio.

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@mariobeteta

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