Peralta y Preciado, en la descomposición de Colima

Óscar Mario Beteta

Conscientes del desastre que han generado al interior de sus organizaciones, perredistas y panistas se abrazan frente a la disputa de junio próximo

A unas horas de que se celebren las elecciones extraordinarias para gobernador de Colima, la ciudadanía se encuentra entre una incertidumbre y una certeza. Nadie sabe quién ganará. Y todos pueden estar casi seguros de que con Peralta o con Preciado… todo seguirá igual.

Durante las dos campañas que hicieron para acceder a ese puesto, el ex subsecretario de Comunicaciones, José Ignacio Peralta, y el senador Jorge Luis Preciado, rebajaron la política a su peor expresión. La desnaturalizaron.

Ni el priísta ni el panista hicieron un verdadero trabajo electoral. No realizaron un diagnóstico sobre la problemática del estado que quieren “gobernar”. No escucharon a la gente. No le presentaron un plan de solución a sus necesidades. No se comprometieron.

Sabedores de la penetración e importancia de los medios, optaron por estar en ellos a cualquier costo. Se acusaron de todo. Se atacaron con lo que fuera con tal de minarse uno al otro. No observaron ningún respeto por la sociedad.

El escándalo fue la fórmula más recurrente a la que apelaron. Hurgaron mutuamente en sus pasados. Cuestionaron sus presentes. Con fundamentos o sin ellos, se imputaron cualquier tipo y cantidad de delitos. Montaron un espectáculo deplorable y lamentable, anuncio de lo que espera por quienes irremediablemente serán sus gobernados.

Preciado y Peralta redujeron su búsqueda de apoyo colectivo y de eventuales sufragios a los métodos más bajunos. Sólo buscaron notoriedad, golpes y raja mediáticos.

Eso evidencia que, apoyados por sus partidos, pero sobre todo por grupos de poder locales, algunos señalados incluso como mafiosos, los candidatos del PAN y del PRI han visto sólo por sus intereses. De su llegada a la gubernatura, es previsible que la ciudadanía no entrará en su esquema administrativo y/o de gobierno.

Así, lo importante no es quién gane, sino mucho de lo que se asocia a esa competencia. Entre lo que vale la pena referir está la prueba de fuego para el PRI, que tras regresar al poder presidencial en 2012, buscará reafirmar y acrecentar su presencia y su fuerza este año para la elección presidencial de 2018.

Los más de 6 mil 200 representantes que serán votados en junio venidero, incluidos casi mil alcaldes y 12 gobernadores, serán un ensayo para ese partido, especialmente, pues eso le dará la plataforma y dibujará sus expectativas de recreación en el poder dentro de tres años.

El PRD y el PAN, que perdieron una gran cantidad de puestos, militantes, votos y sobre todo prestigio en los últimos años al grado de quedar en la calamidad, también intentarán —especialmente éste último en Colima—, fijar el piso de sus pretensiones para la contienda por Los Pinos.

Conscientes del desastre que han generado al interior de sus propias organizaciones, perredistas y panistas se abrazan frente a la disputa de junio próximo. Irán juntos en seis-ocho candidaturas para gobernador y en decenas, quizás cientos, para presidentes municipales.

Aunque digan que se juntan para desbancar al PRI e instalar nuevas prácticas políticas, su “democracia” es esencialmente de facciones y de tribus. Habrá que ver quién les da crédito.

El PAN, PRI y PRD, con sus virtudes y defectos, deben buscar alianzas que se traduzcan en propuestas muy claras (independientemente de las ideologías) y que sus candidatos, una vez que ganen la contienda, se comprometan a la rendición de cuentas y aún por escrito, a la revocación de mandato aunque no tengan hasta ahora una obligación legal para hacerlo.

Lo anterior abonaría a pavimentar el camino que finalmente, en la próxima Legislatura, se traduzca en ley y por ende, en una obligación.

SOTTO VOCE… El sector empresarial se hace abiertamente presente en la política. Algunos de sus miembros van a la lucha electoral. José Luis Barraza como independiente en Chihuahua. Casi seguro por el PRI, Gerardo Gutiérrez Candiani en Oaxaca, y Hernando Alonso Cordero Galindo como “ciudadano” en Quintana Roo. Su reto es convencer a la gente, con propuestas específicas, que cumplirán con sus demandas en caso de encumbrarse… Agustín Basave sigue al frente del PRD después de imponer su estrategia de alianzas con el PAN. Pero podría tropezar si se empecina en la designación de algunos candidatos… ¿Qué tiene que pasar para que alguna autoridad revise la acusación contra en doctor Félix Hoyo Arana, maestro de muchas generaciones y profesor de varias universidades, de que mató a su esposa cuando las evidencias lo señalan como inocente y vive la miseria de la cárcel?... ¿Habrá afectado a Kate del Castillo su papel en La Reina del Sur? ¿Se la habrá creído?

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@mariobeteta

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