El imperio de los Kalach y el TLCAN

Mario Maldonado

Moisés Kalach Mizrahi es uno de los empresarios más prominentes del país. Es el rey de la industria textil mexicana y consejero de varios hombres de negocios, entre ellos Carlos Slim. De bajísimo perfil, pero gran injerencia en la relación México-Estados Unidos, cabildea a través de uno de sus hijos en favor de los empresarios nacionales en el llamado cuarto de junto que acompaña al secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, y a su grupo de expertos en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). No es para menos: la industria textil y muchas otras se juegan su futuro con la renovación de este acuerdo comercial.

Fiel a su estilo, Moisés Kalach no concede entrevistas ni aparece en las revistas de multimillonarios, aunque su riqueza supere la de algunos empresarios mexicanos que suelen aparecer en las publicaciones de negocios. El presidente vitalicio del Grupo Kaltex, su conglomerado de empresas, empero, sí se reúne con personajes clave, como empresarios y embajadores de Estados Unidos, pues su empresa, y en general la industria textil, envía buena parte de su producción al vecino de norte. En sentido contrario, Kaltex es el mayor importador de algodón estadounidense en América Latina y el mayor exportador de textiles al países que gobierna Donald Trump.

El año pasado, Grupo Kaltex facturó 17 mil 500 millones de pesos, de los cuales 7 mil 300 millones provinieron de su operación internacional. La empresa al mando de Kalach Mizrahi produce y exporta textiles y ropa a las principales marcas de moda, como Tommy Hilfiger, y a tiendas departamentales en Estados Unidos. Por eso, una buena renegociación del TLCAN es crucial para el grupo y para la industria textil.

Entre los principales intereses que defenderá su hijo Moisés R. Kalach Balas, director del Consejo Estratégico de Negociaciones Internacionales del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en la renegociación del TLCAN, son las llamadas reglas de origen para evitar que los productos provenientes de Asia, principalmente de China y Vietnam, sigan generando una competencia “desleal”.

Asimismo, buscará echar abajo la propuesta de Estados Unidos de ampliar los beneficios fiscales de los productos que se envían por paquetería o se compran vía comercio electrónico entre ambos países, la cual representan una fuerte amenaza para la industria nacional.

Actualmente, de los cerca de 6 mil 500 millones de dólares que exporta anualmente la industria textil mexicana, 5 mil 300 millones se van al mercado estadounidense y en promedio 50% de los envíos tiene contenido nacional.

Además de defender a la industria textil, donde su empresa es la líder, Kalach Balas tiene la encomienda de velar por los intereses de todo el sector manufacturero, agropecuario, financiero, de telecomunicaciones y el resto de los que se juegan su futuro con la renegociación del tratado comercial más importante que tiene México.

Para ello se apoya de Valentín Diez Morodo, el asesor mexicano de los ultrarricos, presidente del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce), con quien ya trabajó en los borradores que presentaron los empresarios mexicanos para subirse al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, el TPP.

Lo cierto es que la renegociación del TLCAN, que aún no se descarta pueda terminar en un rompimiento entre los países socios, será uno de los retos más importantes para los empresarios y funcionarios mexicanos.

Y todo porque, como reconoció ayer el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, México se “durmió en sus laureles” durante 22 años. “Estuvimos en una zona de confort en la que el sector privado y público “no hizo el trabajo que le correspondía”. Algo de autocrítica.

Posdata. Cambiando de tema. Aquí le hemos contado cómo en la pasada administración de Pemex, a cargo de Emilio Lozoya, muchas empresas petroleras florecieron con contratos millonarios adjudicados por asignación directa, pese a que en algunos casos entrañaban, por lo menos, conflictos de interés. Bueno, una de ellas se llama Operaciones Internacionales de Servicios, de propietarios mexicanos, pero con oficinas de Houston, Campeche y la Ciudad de México. Curiosamente, esta prominente empresa que hizo grandes negocios con Pemex no ha vuelto a obtener proyectos en la actual administración de José Antonio González Anaya. Como a otras tantas, los auditores de la empresa productiva del Estado ya le echaron el ojo, pero de eso contaremos más en las siguientes entregas.

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