La salida de Carstens y la crisis de liderazgo

Mario Maldonado

¿México enfrenta una crisis de liderazgo en el sector público? A juzgar por el nerviosismo de los inversionistas y las du-das de analistas y líderes de opinión en torno a quién sustituirá a Agustín Carstens en el Banco de México (Banxico) o quiénes serán los mexicanos que encabezarán el equipo que renegociará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la respuesta es que sí: a México le hacen falta líderes. Ojo: no hablamos de perfiles con el suficiente talento o experiencia para tomar estas responsabilidades, sino de personajes con el prestigio internacional de Agustín Carstens o de Jaime Serra Puche y Herminio Blanco, dos de los artífices del TLCAN, que se requieren para este tipo de cargos, pero que hoy no son visibles.

La renuncia de Agustín Carstens al Banxico, para ocupar la gerencia general del Banco de Pagos Internacionales (BIS) a partir del 1 de octubre del 2017, cayó como balde de agua fría al gobierno de Enrique Peña Nieto, no porque no se supiera que el gobernador del banco central era candidato a dirigirlo, sino porque el anuncio se dio en un momento de alta volatilidad por las amenazas de Donald Trump y en vísperas de su toma de protesta como presidente de los Estados Unidos, lo cual ha incidido considerablemente en la depreciación del peso mexicano.

Apenas se dio a conocer la noticia, el jueves pasado, las reacciones corrieron como pólvora: “No es motivo de preocupación, sino de gusto”, soltó José Antonio Meade, secretario de Hacienda, en un foro de El Financiero Bloomberg. “No se debe leer como que me bajo del barco”, dijo el propio Agustín. “Es exagerado atribuir la caída del peso a mi salida”, agregó en una conferencia con medios de comunicación.

Lo cierto es que ese día el peso cerró la jornada con un pérdida de 20 centavos y la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) cayó 0.95%. Los medios llevaron en sus portadas la renuncia del gobernador del Banxico y los analistas comenzaron a perfilar a sus posibles sucesores. Alejandro Werner, Miguel Messmacher, Gerardo Rodríguez Regordosa, Alonso García Tamés y los cuatro subgobernadores del banco central: Manuel Ramos Francia, Roberto del Cueto Legaspi, Javier Eduardo Guzmán Calafell y Alejandro Díaz de León (quien sucederá a Manuel Sánchez González el 31 de diciembre) también figuraron en la baraja de los especialistas.

“Ninguno de ellos tiene las suficientes credenciales internacionales para suceder a Carstens”, me dijo el viernes el experimentado director de Finanzas de una de las empresas más grandes de la Bolsa Mexicana de Valores. “Tendría que ser uno de los que ya estuvieron al frente del Banxico o alguien con experiencia probada”, agregó y enlistó a Guillermo Ortiz, Pedro Aspe y Francisco Gil Díaz. El problema es que ninguno cumple con el requisito de edad, menor a 65 años. Empero, no descartó una posible modificación a las leyes del banco central para permitir que alguno de estos candidatos asuma la presidencia del Junta de Gobierno.

Pregunté a Francisco Gil Díaz al respecto y me respondió con su particular sentido del humor: “Tendrán que encontrar a un chavo, porque la Ley del Banxico exige tener menos de 65 años para ocupar el puesto. Excedo la edad por únicamente ocho años”.

En los trascendidos de la prensa se ha mencionado que el ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y el propio José Antonio Meade, actual titular de esa cartera, también son candidatos para sustituir a Carstens. Sin embargo, sus posibilidades están acotadas por su estrecha relación con el gobierno federal. El ser propuestos por el Presidente Peña Nieto generaría más dudas que certezas, pues se verían como un riesgo para la autonomía del Banxico.

Además, como le hemos contado aquí, la dupla Meade-Videgaray está más bien diseñando y cabildeando una estrategia para suavizar las políticas contra México de Donald Trump.

Hace un par de semanas, el Presidente propuso a Alejandro Díaz de León como el sucesor de Manuel Sánchez González, quien dejará el Banxico el próximo 31 de diciembre. No obstante, los analistas ven poco probable que sea el candidato a sustituir a Agustín Carstens.

Aún faltan varios meses para que Carstens deje el Banxico, pero la poca claridad sobre su sucesión abona a la incertidumbre sobre el rumbo que tomará la economía global tras el triunfo de Donald Trump, el Brexit, la renuncia del primer ministro italiano, Matteo Renzi, entre otros asuntos.

Carstens le dijo hace unos días al Wall Street Journal que no ve la necesidad de cambiar la Ley del Banco de México para ampliar el número de candidatos, ya sea por que no nacieron en México, como Werner, o porque no cumplen con el requisito de la edad. Así que descartó la llegada de figuras como Aspe, Ortiz y Gil Díaz.

¿Será entonces alguien de las nuevas generaciones? ¿Alguien cercano al Presidente? ¿Quién podría ser? Nadie lo sabe. Hay una crisis de liderazgo.

@MarioMal

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