El trasfondo de la reunión Slim-Trump

Mario Maldonado

Carlos Slim y Donald Trump se reunieron el sábado pasado en la lujosa finca Mar-a-Lago, en Palm Beach, Florida, donde casi todo se llama y luce como su dueño: hay un salón Donald J. Trump, los restaurantes sirven ensalada Mr. Trump y el postre de la casa es el pastel de chocolate Trump. Los espacios principales están adornados con incrustaciones de oro, azulejos del siglo XV y pinturas caras. Por si fuera poco, los habitaciones tienen fregaderos chapados en oro, cada uno con un costo de 25 mil dólares, según el sitio Pursuitist.

Slim y su vocero, Arturo Elías Ayub, no tenían la intención de hacer pública la reunión, hasta que el equipo de transición de Trump, muy a su estiló, los ‘madrugó’ y filtró la noticia, la cual fue finalmente confirmada por el Washington Post.

La finca Mar-a-Lago es la residencia de descanso favorita de Donald Trump. Ahí es donde suele invitar amigos a celebrar sus triunfos con fastuosas fiestas. En cambio, la Trump Tower de Nueva York, donde vive normalmente, es su base de operaciones: desde ahí administra sus negocios y desde ahí construyó su candidatura a la presidencia de Estados Unidos. Slim, por cierto, es vecino de Trump desde el 2010, cuando adquirió una lujosa mansión en el 1009 de la Quinta Avenida, apenas 2.5 kilómetros alejada de la torre del magnate estadounidense.

Carlos Slim viaja constantemente a Nueva York. Vuela para reunirse con inversionistas, visitar amigos —como Larry King—, ir a ver jugar a su equipo preferido —los Yankees—, o bien acude a reuniones de consejo del New York Times, donde es el mayor inversionista individual. Hasta hace poco, su emporio de telecomunicaciones, América Móvil, que representa más de la mitad de su fortuna, también cotizaba en la Bolsa de Nueva York.

América Móvil ya no cotiza en el Nasdaq, pero es dueño del Operador Móvil Virtual más grande Estados Unidos: TracFone, el cual hasta al cierre de septiembre pasado tenía 25.7 millones de suscriptores que le generaron ingresos por casi 6 mil millones de dólares el año pasado, es decir, cerca de 12% de las ventas totales de su principal empresa.

Otro de sus intereses más grandes está precisamente en el Times, al cual Trump se refirió como un periódico “corrupto, cuyos reporteros no son periodistas, sino lobistas corporativos de Slim”. El magnate mexicano es el accionista individual más grande del diario, con 16.8% de sus acciones, cuyo valor se estima en 270 millones de dólares.

Slim también fue el accionista más importante de Saks Fifth Avenue, la operadora de tiendas de súper lujo que tiene su boutique más emblemática en la Quinta Avenida de Nueva York y cuya marca trajo a México para que “la gente no tenga que viajar fuera del país a conseguir esos productos”, me dijo una vez Slim. Sin embargo, tuvo que vender su participación a finales 2013 cuando la canadiense Hudson Bay adquirió la empresa.

No obstante, Slim posee participaciones en varias otras empresas situadas en Estados Unidos o que cotizan en el NYSE. Una de ellas es la fabricante de Marlboro, Phillip Morris, en la que el hombre más rico de México posee cerca de 29 millones de dólares en acciones, según el Índice de Billonarios de Bloomberg. También tiene unos 21 millones de dólares en títulos de la farmacéutica estadounidense Atara, dedicada al tratamiento del cáncer y otras enfermedades. Qué paradoja: fue consejero y accionista de una tabacalera, pero también lo es de un laboratorio que combate el cáncer.

Asimismo, Slim tiene una participación en la petrolera argentina YPF, la cual cotiza en la Bolsa de Nueva York. Bloomberg calcula que su participación vale unos 333 millones de dólares. De igual forma, el quinto mayor multimillonario del mundo posee dos inmuebles en Nueva York. El de la Quinta Avenida, que compró en 40 millones de dólares y que ahora vende en 80 millones, y otro que perteneció a Elizabeth Taylor, el cual compró en 2011 por 15.5 millones de dólares.

Del total de la fortuna que se le calcula a Slim (48.6 mil millones de dólares) al menos 6 mil 738.5 dependen directamente de Estados Unidos, esto sin contar los efectos indirectos que podría causar un desventajosa renegociación del TLCAN, la deportación masiva de mexicanos, el congelamiento de las remesas, la construcción del muro y otras amenazas de Trump.

Posdata. El vocero de Slim, Arturo Elías Ayub, aseguró que la reunión con Trump fue ‘cordial’ y con “muy buen ánimo para México y los mexicanos”. A su vez, Trump tuiteó que “Slim es un gran tipo”. La última vez que el magnate estadounidense se refirió a Slim como un “un buen tipo” fue en una entrevista que le dio a David Letterman en el 2015. Meses después volvió a lanzar acusaciones en contra del empresario mexicano.

 

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