La convocatoria de Meade y la relación Aspe-Videgaray

Mario Maldonado

El martes pasado, José Antonio Meade presumió en su cuenta de Twitter un par de fotos en las que aparece rodeado de algunos de los ex funcionarios que diseñaron las políticas económicas más importantes de los últimos 40 años: David Ibarra, Pedro Aspe, Jaime Serra Puche, Francisco Gil Díaz, Ernesto Cordero y Agustín Carstens.

¿Qué mensaje quiso enviar Meade? Primero, que tiene el suficiente poder de convocatoria para reunir a buena parte de los ex secretarios de Hacienda de las últimas cuatro décadas. Y segundo, que a diferencia de su antecesor, Luis Videgaray, está dispuesto a escuchar a quienes ya lidiaron con devaluaciones, desplomes de los precios del petróleo, negociaciones comerciales con Estados Unidos y, en general, crisis económicas.

La semana pasada escribí aquí que México enfrenta una crisis de liderazgo en el sector público, sobre todo de cara a la próxima renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la sustitución de Agustín Carstens al frente del Banco de México (Banxico). Expuse que, pese a que existen perfiles con el suficiente talento para tomar estas responsabilidades, no hay personajes con el prestigio y experiencia de Agustín Carstens y Pedro Aspe, o de Jaime Serra Puche y Herminio Blanco, dos de los artífices del TLCAN.

Un empresario me refirió la reunión como un “gran Consejo de ex ministros de Hacienda, el cual debería reunirse periódicamente para discutir temas de interés para México”. Según los tuits de Meade, durante el encuentro se intercambiaron experiencias y se conversó sobre los retos que enfrentará el país en 2017.

La ausencia de ex secretarios de Hacienda, como José Ángel Gurría, Guillermo Ortiz y Jesús Silva Herzog, efectivamente tuvo que ver con un tema de agenda o de salud, pero no la de Luis Videgaray, quien no quiere que se le relacione con la toma de decisiones que tendrá que ejecutar su sucesor, José Antonio Meade, el próximo año, además de que no tiene la mejor relación con Pedro Aspe, su mentor, quien ha cuestionado varias de sus decisiones al frente de Hacienda.

Para Aspe, Videgaray incurrió en muchos errores como secretario de Hacienda, además de que no quiso escuchar a sus antecesores, lo cual ha sido criticado por funcionarios del primer círculo del presidente Enrique Peña Nieto. La reforma fiscal y financiera enfrentó a Videgaray con los empresarios, pero también ha sido criticado en la academia y por sus detractores políticos debido al incremento de la deuda, la devaluación del peso y el bajo crecimiento económico.

Tras su renuncia a Hacienda, por gestionar la invitación de Trump a Los Pinos, Videgaray consideró retirarse del sector público: sería asesor personal de Enrique Peña Nieto el resto de su sexenio, pero empezaría cosechar lo sembrado durante su paso por la administración pública y levantaría su propio despacho, así como lo hizo su mentor, Pedro Aspe, quien montó Protego Asesores para ayudar a los gobiernos estatales y locales a reestructurar sus deudas, al tiempo que comenzó a invertir en nuevas empresas y en instrumentos bursátiles.

Sin embargo, lo que lo alejó de Hacienda (y formalmente del gobierno federal) hace unos meses, lo volvió a regresar: el triunfo de Donald Trump. Ahora, el “ex supersecretario” trabajará desde varios frentes: en la interlocución con el equipo del magnate estadounidense, en la renegociación del TLCAN, en la sucesión del gobernador del Banxico y en la política económica que llevará José Antonio Meade al frente de Hacienda.

Son muchos los indicios que hacen suponer que Videgaray buscará tener injerencia en todos estos frentes para posicionar a José Antonio Meade como el candidato más viable del PRI en el 2018. Videgaray se sabe descartado para competir por la candidatura, por eso impulsa a Meade, un funcionario con cualidades que nadie más tiene: ha trabajado en administraciones de diferentes partidos, en distintas carteras como Desarrollo Social, Relaciones Exteriores y Hacienda; y ha probado ser un funcionario capaz y un buen político.

Meade es hoy el secretario más mediático del gabinete de Peña Nieto: asiste a todos los actos públicos que se le invita, se reúne con empresarios y políticos, hace road shows en el extranjero, toma entrevistas de radio, TV y accede a todas las entrevistas con la prensa. En las redes sociales sube fotos, videos y publica sus actividades días, entre ellas, una que otra convocatoria de alto nivel, como la que logró el martes pasado con algunos de los economistas más reconocidos del país… con quienes su antecesor, Videgaray, tuvo amplias diferencias.

Posdata. La reunión del martes desató dudas sobre el regreso de algunos de los ex secretarios de Hacienda a la arena pública, específicamente el de Pedro Aspe. Sin embargo, sus cercanos aseguran que no, que está retirado y que no tiene la intención de volver. Videgaray, por supuesto, es un factor.

@MarioMal

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