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Muy sensibles las bajas de Guardado y Márquez para enfrentar a Estados Unidos para el pase a la Confederaciones el 10 de octubre, pero no aptas para justificar una derrota.
Estados Unidos tiene un momento de crisis que se ha prolongado. Tiene poca chispa, se le fue el desequilibrio y la contundencia; mantienen, como siempre, la fortaleza y la capacidad física.
Es un duelo parejísimo en el que nadie expondrá un gramo. Será un partido de mucha tensión, marca, patadas y la necesidad de contar con un criterio arbitral muy lúcido.
Se juega mucho más que un partido, es la necesidad de reivindicar un proceso accidentado desde la forma de clasificar al Mundial con Herrera, el Mundial que dejó razonables buenas sensaciones y estar presente en la vitrina más importante con los más grandes de cada Confederación, un año antes del Mundial de Rusia 2018.
Es imposible pronosticar a que equipo mexicano nos vamos a encontrar en ese partido. ¿Al que venció con autoridad para coronarse en la Copa de Oro, o al que dio tumbos en los partidos de trámite? Al que dio grandes ventajas defensivas aún con el ‘Tuca’, o al que se aplicó con muy buena sincronización y criterio durante el último partido?
Así estamos, increíblemente, a tres semanas de ese crucial partido para el crecimiento o estancamiento definitivo de algunos jugadores que apenas empezaban a consolidarse. Un encuentro “parteaguas” en el renovado clima federativo.
Un izquierdazo para Decio de María de inicio, o la estabilidad para arrancar sanos una eliminatoria con desahogo y trabajar con método hacia Rusia. De todas estas cosas depende el juego del sábado 10 de octubre.
La realidad dice que no se llega con la preparación, el ambiente y los jugadores ideales. Eso tampoco puede servir como pretexto.
Con lo que hay, México tiene el 50% de probabilidades de ganar el juego. Si el proceso se hubiera mantenido y jugadores clave estuvieran disponibles o en su mejor momento, y tomando en cuenta las dudas estadounidenses del momento, podríamos haberle dado 65% de probabilidades como favorito a México.
Está muy mal, y se subraya, por las razones que fueren, y todos los corresponsables lo saben, que México, por su materia prima, inversión y apoyo, tenga que jugarse a cara o cruz un partido tan trascendente.
Twitter: @Javier_Alarcon_
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