El extraño secuestro de Jesús Alfredo e Iván Archivaldo

Héctor De Mauleón

Según las cámaras de video del restaurante La Leche —ubicado en el boulevard principal de Puerto Vallarta, Jalisco—, el secuestro de los hijos de Joaquín El Chapo Guzmán fue ejecutado exactamente en 3 minutos 55 segundos. En la acción participaron siete personas, a ninguna de las cuales le interesó esconder el rostro.

En las horas inmediatas a los hechos se filtraron a los medios cuatro fotografías y un video de 37 segundos que muestra la entrada de seis agresores con rifles de alto poder, el descontrol de los invitados que acompañan a Jesús Alfredo e Iván Archivaldo Guzmán Salazar, algunos de los cuales se tiran debajo de la larga mesa; la forma en que es sometido un joven de camisa azul que habla por teléfono a las puertas del restaurante, y la manera en que las víctimas son obligadas a hincarse con las manos en la cabeza.

El video, editado por manos desconocidas —las imágenes estuvieron en poder de personal del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses durante varias horas: desde ese punto se está investigando el origen de la filtración—, dejó fuera hechos particularmente relevantes.

Uno de ellos, según fuentes de la Fiscalía General del Estado, es la entrada de un séptimo agresor, robusto en relación con el resto de los atacantes, quién pregunta por uno de los comensales y lo patea en las costillas apenas éste es señalado. Otro hecho: ese séptimo agresor saca personalmente al hombre golpeado.

Para autoridades vinculadas con la investigación, hay altas probabilidades de que el hombre golpeado fuera Archivaldo Guzmán Salazar, hijo de El Chapo.

La madrugada en que ocurrieron los hechos se recibió el reporte de una mujer que se hallaba en un hotel cercano. La mujer indicó que seis personas habían sido secuestradas por hombres armados en el restaurante La Leche, y que se las habían llevado a bordo de una Tacoma y una Suburban.

Al hacerse cargo de la investigación, las autoridades estatales comprobaron que las cámaras de vigilancia del boulevard Francisco Medina Ascencio —como se ha dicho, la vía principal en Puerto Vallarta— se hallaban descompuestas. La policía municipal, por lo demás, se presentó en el lugar 35 minutos después.

Como se sabe, las mujeres que acompañaban a los secuestrados fueron dejadas en libertad.

En una entrega anterior relaté que 33 segundos antes del ataque un hombre abandonó precipitadamente el lugar. A esa hora el restaurante estaba semivacío: además de la del grupo que acompañaba a los Guzmán Salazar, sólo había otra mesa ocupada. El hombre desapareció durante casi cuatro horas y reapareció más tarde en un hotel cercano. Ahí le consiguieron un taxi. Según los investigadores, no lucía especialmente ansioso.

El hombre se dirigió al aeropuerto y abordó un avión privado.

Esa madrugada dos vuelos privados partieron de Puerto Vallarta. Uno, a la ciudad de León. Otro, con destino a San Luis Potosí.

En la entrega a que hago referencia (Al hijo del Chapo lo entregaron), señalé que en uno de esos vuelos iban seis mujeres a las que acompañaba un hombre.

Las autoridades lograron constatar que el vuelo a León despegó sin pasajeros. Y que el que supuestamente se dirigía a San Luis Potosí cambió de ruta. Desapareció y aún se ignora su destino.

A través de las imágenes registradas por las cámaras de seguridad de La Leche, la Fiscalía General del Estado logró determinar, “sin ninguna duda”, que los atacantes son miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación, CJNG, que dirige Nemesio Oseguera, El Mencho, y del que existen señales de que ha entrado en pugna con el Cártel del Sinaloa. Los agresores identificados, según informó la fiscalía, aparecen en la red de miembros del CJNG elaborada por las autoridades estatales.

El jefe criminal encargado de Vallarta, de acuerdo con reportes de inteligencia del gobierno de Jalisco, es Gonzalo Mendoza Gaytán, El Sapo, un narcotraficante oriundo de Michoacán, y hermano de El Güero Abundio —Abundio Mendoza Gaytán—, quien se desempeñó como líder regional del CJNG hasta su aprehensión en enero de 2012.

Los nuevos datos alrededor del secuestro de los hijos de El Chapo sólo abren más preguntas. Preguntas cuya respuesta tal vez no conoceremos nunca.

@hdemauleon

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