Turismo interno: el otro turismo

Francisco Madrid Flores

Trabajar por el mercado doméstico es una apuesta correcta y para complementar este esfuerzo se debe retomar la ampliación de los beneficios de los fines de semana largos

La semana pasada, la Secretaría de Turismo presentó la segunda etapa de la campaña promocional ‘Viajemos todos por México’ orientada a estimular los desplazamientos turísticos de los mexicanos dentro del mismo país.

Sin duda el mercado doméstico reviste la mayor importancia y aunque puede no ser tan ‘sexy’ como el turismo internacional, realiza una contribución fundamental a la economía aportando, de acuerdo con la Cuenta Satélite del Turismo del Inegi, 78.2% del consumo turístico (cifras de 2015). Evidentemente, la relevancia de los viajes de los nacionales dentro del país no se circunscribe a su efecto económico, sino que estos desplazamientos representan, también, una vía para canalizar el tiempo de ocio y descanso de los trabajadores, un invaluable factor de integración familiar y un eficaz vehículo para refrendar el orgullo por el país, así como para propiciar el mejor entendimiento de la otredad.

En lo que puedo observar, ‘Viajemos todos por México’ comprende dos elementos fundamentales: por un lado, la difusión de mensajes alusivos a la riqueza turística del país con la invitación a visitarlos y, por otra parte, la integración de ofertas en un portal de internet de forma tal que se propicie un mayor acercamiento de los prestadores de servicios a los potenciales consumidores.

Ciertamente, ha habido en el tiempo diferentes ‘slogans’ para llamar la atención de los mexicanos por visitar su propio país, entre los que se cuentan ‘México quiero conocerte mejor’ en los 70; ‘México una aventura a tu alcance’ y ‘México te da a escoger’ en los 80; ‘México mi nuevo destino’ y ‘Déjate conquistar por México’ en los 90; y ‘Vive México’, ‘México vívelo para creerlo’ y ‘México vive hoy vive lo tuyo’ ya en estos últimos 15 años. De igual forma, no es la primera vez que se realizan esfuerzos de integración de la oferta turística; sin embargo, además de la evolución de los materiales, producto de mejores capacidades de comunicación, es de destacar la canalización de un mayor presupuesto a estos fines y también la mayor preminencia de la estrategia en el discurso institucional sobre el tema.

Parece necesario hacer una evaluación de esta política pública en profundidad, aunque se debe reconocer que en las encuestas realizadas por el Centro Anáhuac de Investigación en Turismo, se observa que los empresarios reconocen un efecto positivo de la campaña; de igual forma, en los primeros cuatro meses del año la llegada de turistas residentes en el país a cuartos de hotel creció un 4.1%, aunque una parte de este crecimiento podría explicarse por un descenso de los viajes a Estados Unidos ante la incertidumbre de los primeros meses de la administración Trump.

En todo caso, trabajar por el mercado doméstico es una apuesta correcta y para complementar este esfuerzo se debe retomar la ampliación de los beneficios de los fines de semana largos para incluir el 1 de mayo y mover el descanso asociado al 1 de enero, 16 de septiembre y 25 de diciembre al lunes posterior cuando estas fechas caigan en domingo. De igual manera, se puede buscar un mecanismo de aliento de los viajes, aprovechando que en buena parte de las escuelas de enseñanza básica del país, un viernes del mes no se tienen clases; se debe mejorar de manera importante la calidad y disponibilidad de información turística, tanto en medios digitales, como en las poblaciones que reciben visitantes; también es factible impulsar un esquema estratégico de descuentos en casetas para estimular el flujo a ciertos lugares (como ahora se hace para Acapulco); así como propiciar un esquema de mayor competencia en las líneas de autobuses. Con todo ello se podría seguir en la senda de que un mayor número de mexicanos viaje por el país.

Finalmente, no puedo dejar de mencionar que no es esta la primera vez que a un programa de esta naturaleza se le denomina como un ‘movimiento’ –durante el gobierno del presidente Calderón, en 2009, como respuesta a los efectos de la Gran Recesión y a la epidemia de influenza causada por el virus A1HN1, se presentó la campaña promocional ‘Vive México’ etiquetándole de la misma manera; no obstante, no acaba de quedar muy claro –ni entonces, ni ahora– cuáles son las razones y propósitos, para calificarle como un movimiento… ya el tiempo lo dirá.

Director de la Facultad de Turismo y Gastronomía, Universidad Anáhuac México.
Twitter: @fcomadrid
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